El Santuario de Santa María Magdalena, ante una intervención urgente para garantizar su estabilidad

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La retirada del órgano de piedra del Santuario traerá consigo una nueva bajada de la patrona en Novelda.

El despacho del alcalde de Novelda, Fran Martínez, se convierte en el escenario desde el que se desgrana una de las situaciones patrimoniales más delicadas que ha vivido el municipio en los últimos años.

Las grietas aparecidas en las torres del Santuario de Santa María Magdalena han obligado al cierre del monumento desde el pasado 4 de diciembre y han puesto en marcha un complejo proceso técnico, administrativo y emocional que afecta a todo el pueblo de Novelda.

El origen de esta situación no es reciente ni fruto de una casualidad. Según explica el alcalde, el Ayuntamiento llevaba tiempo tratando de poner fin a un debate latente, si el conocido órgano de piedra, instalado en el interior del Santuario, podía estar afectando a la estructura del edificio. “No queríamos seguir en el ‘yo creo’ o ‘yo pienso’. Necesitábamos que una persona o una empresa especializada, con criterio técnico, arrojara luz definitiva sobre esta cuestión”, señala Martínez.

Tras un periodo de búsqueda, el Ayuntamiento encargó finalmente un estudio a un arquitecto especializado en patrimonio, con la colaboración también de la Universidad de Alicante. Fue durante ese trabajo, y de manera casi inesperada, cuando saltaron todas las alarmas. Para realizar el informe se llevó a cabo un vuelo con dron que permitió captar imágenes de zonas inaccesibles desde el suelo. En una de ellas apareció una grieta de gran importancia en el torreón derecho del Santuario, una fisura invisible a simple vista.

“El arquitecto nos avisó de inmediato. Nos dijo que había que actuar con carácter urgente porque se habían detectado problemas graves”, recuerda el alcalde. A partir de ese momento, se activó una cadena de actuaciones que incluyó el acordonamiento del recinto, el refuerzo provisional de las torres y el cierre del Santuario al público.

No era, sin embargo, la primera señal de alarma. Meses antes, en el torreón izquierdo, ya se había detectado una grieta visible desde el exterior. Fue el propio conserje del santuario quien dio la voz de alerta. “En agosto, hablando con él, me señaló la grieta y nos pusimos en marcha. En septiembre subieron los técnicos y se inició una actuación de consolidación de emergencia”, explica Martínez. Aquella intervención parecía un caso aislado, pero la aparición posterior de daños en el torreón derecho confirmó que el problema era mucho más profundo.

Las primeras medidas adoptadas, el refuerzo mediante cinchas de seguridad, tenían como objetivo ganar tiempo. En un principio se habló de un margen de seguridad de entre dos y cuatro años, pero una inspección posterior reveló que la grieta descendía mucho más de lo que se había detectado inicialmente. “La afectación era mayor y ya no se podía garantizar ese margen. La actuación urgente dejó de ser una opción y pasó a ser una necesidad inmediata”, afirma el alcalde.

El informe técnico, presentado al pleno ordinario de enero para que todos los grupos políticos dispusieran de la misma información, es claro y contundente. Tras un exhaustivo recorrido histórico por la construcción del Santuario y sus intervenciones a lo largo del tiempo, los técnicos señalan que el edificio se levanta sobre un terreno de relleno, no sobre roca firme, y que fue construido con los métodos propios de su época, sin las cimentaciones profundas actuales. “Eso no es ni mejor ni peor, es simplemente la realidad histórica del edificio”, puntualiza Martínez.

Durante más de un siglo, el Santuario permaneció estable. Sin embargo, el informe señala un punto de inflexión muy concreto, el año 2010, cuando comienza la instalación del órgano de piedra. “Desde ese momento empiezan a aparecer los problemas estructurales, y eso no es casualidad”, subraya el alcalde.

El órgano de piedra, con un peso aproximado de 48 toneladas, se apoya sobre micro pilotajes independientes que no forman parte de la estructura original del Santuario. Según el informe, ese peso está provocando un desplazamiento del terreno de relleno sobre el que se asientan las torres, generando movimientos que se traducen en grietas y fallos estructurales. A ello se suma la eliminación del antiguo coro que unía ambos torreones y actuaba como elemento tensor. “Antes había algo que equilibraba las torres entre sí. Ahora están sujetas solo por su propio peso”, explica Martínez, reconociendo que intenta traducir el lenguaje técnico a términos comprensibles para la ciudadanía.

El estudio descarta que las vibraciones del sonido sean el principal problema, aunque recomienda no poner el órgano en funcionamiento por precaución. La causa fundamental es estructural, el peso y la ubicación del órgano. Por ello, la recomendación técnica es clara, aunque se consolide la fachada y las torres, el órgano debe ser retirado. “Si no se actúa sobre el órgano, los problemas seguirán apareciendo. Hoy es aquí, mañana será en otro punto”, resume el alcalde.

La retirada del órgano no será sencilla. El proceso requerirá un proyecto específico, elaborado por técnicos cualificados, que garantice la seguridad del edificio durante y después de la extracción. Además, el órgano no está terminado, lo que implica que, allí donde se ubique en el futuro, requerirá una inversión adicional para completarse.

El Ayuntamiento ya ha iniciado contactos con la Diputación de Alicante para abordar la financiación de una intervención que considera prioritaria. “Nuestro Santuario no es solo el emblema de Novelda, también es una imagen turística de la provincia. Si sirve para promocionar, también debe recibir apoyo”, defiende el alcalde. Paralelamente, el consistorio trabaja en una reconfiguración presupuestaria para poder actuar, aunque no lleguen ayudas externas. “Habrá que aparcar otros proyectos. La ciudadanía lo entenderá”, asegura.

Las obras, que el alcalde confía en iniciar en el primer trimestre del año, tendrán consecuencias visibles y simbólicas. El Santuario deberá vaciarse de bancos, imágenes, libros y elementos litúrgicos, y la patrona, Santa María Magdalena, será bajada en una nueva romería extraordinaria. “No puede quedarse encerrada ni rodeada de obras, polvo y ruido. No son condiciones dignas”, afirma Martínez, recordando que no sería la primera vez que se realiza una bajada excepcional.

Consciente del impacto emocional y patrimonial de la situación, el alcalde insiste en un mensaje de responsabilidad y transparencia. “No es una cuestión personal ni una decisión política. Es un informe técnico, público y claro. Nuestro deber es proteger el Santuario, que es fe, historia y turismo, y actuar con urgencia, rigor y respeto”.

Mientras tanto, el compromiso municipal es seguir informando puntualmente a la ciudadanía. “Es una prioridad absoluta. Vamos a actuar y lo vamos a hacer bien”, concluye Fran Martínez.

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