Novelda vivió una de sus jornadas religiosas más significativas con la solemne consagración de la ciudad al Sagrado Corazón de Jesús. Fieles, familias, autoridades y sacerdotes participaron en una celebración marcada por la emoción, la fe y la renovación espiritual.


A las 16:30 horas de la tarde el colegio Padre Dehon recibió a Santa María Magdalena para llevar a cabo la eucarístia a las 17:00 horas donde se consagraría a Novelda al Sagrado Corazón de Jesús. La ceremonia comenzó con la liturgia de la Palabra, que recordó el amor misericordioso de Dios a través de las lecturas del profeta Ezequiel, el salmo “El Señor es mi pastor” y la carta de San Pablo a los Romanos.


Después, el obispo Don José Ignacio Munilla destacó que “el Corazón de Cristo da sentido a todo” y que el acto de consagración es un signo profundo de amor. Subrayó que la existencia humana se entiende desde el amor de Dios —“somos amados, luego existimos”— e invitó a los presentes a vivir en confianza y entrega. Recordó, además, el lema de la consagración, presente en una pulsera repartida entre los fieles: “Yo cuidaré de ti, tú cuidarás de mí”, símbolo del pacto entre Cristo y su pueblo.



El momento central llegó con la lectura de la consagración de Novelda al Sagrado Corazón de Jesús. Se pidió por las familias, por quienes sufren, por quienes viven alejados de la fe y por todos los que necesitan volver al amor de Cristo. La asamblea respondió repetidamente: “Sagrado Corazón de Jesús, esperanza nuestra.”
El acto se vivió con gran recogimiento y una profunda emoción, entregando la ciudad, sus hogares y sus vidas al Corazón de Cristo. Tras la consagración se llevó a cabo la imposición de medallas a todos los que y una romeria final a la parroquía de San Pedro.



La consagración de Novelda al Sagrado Corazón de Jesús se convirtió en un acontecimiento espiritual muy especial. La ciudad renovó públicamente su fe, elevó una súplica común por la unidad y la misericordia, y selló un compromiso de amor y esperanza. Para muchos vecinos, este día marcó un antes y un después en su vida espiritual, reafirmando que, como recordó el obispo, “el Corazón de Cristo da sentido a todo”.













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