La Iglesia de San Pedro celebró ayer, día 2 de febrero, la festividad de la Virgen de la Candelaria, una de las celebraciones más entrañables del calendario cristiano, en la que numerosas familias participaron presentando a sus hijos ante la Virgen.
Esta fiesta, conocida también como la Presentación del Niño Jesús en el Templo, se celebra cuarenta días después de la Navidad y conmemora el momento en el que María y José llevaron a Jesús a Jerusalén para cumplir con la ley judía, ofreciendo al primogénito al Señor.
Durante la celebración, el vicario de San Pedro, Pablo José Cremades, recordó el significado profundo de este día, destacando que Jesús se manifiesta como “luz para alumbrar a las naciones”, tal como proclamó el anciano Simeón al reconocer al Mesías en el templo.
“Cristo es la luz que queremos en nuestras vidas y en la vida de vuestros hijos”, expresó el vicario, señalando que este gesto de presentar a los niños es también una forma de manifestar el deseo de que crezcan como “hijos de la luz y no de las tinieblas”.
En esta ocasión, la celebración tuvo un carácter singular, ya que además de presentarlos ante la Virgen María bajo la advocación de la Candelaria, los niños fueron también encomendados a la Patrona, Santa María Magdalena, que se encuentra durante estos días presente en el templo [mientras se soluciona el problema de las grietas en una de las torres del Santuario].
De este modo, se realizó una doble presentación, poniendo a los más pequeños bajo la protección de la Virgen y de la Patrona, como signo de confianza y esperanza ante el camino de la vida.
La ceremonia reunió a muchas familias con numerosos niños, que al finalizar pasaron delante del altar mientras se entonaban cantos marianos, en un ambiente de recogimiento y alegría.
Tras la presentación, cada familia pudo hacerse su fotografía con la Virgen. Estas imágenes pueden descargarse en la galería de fotos adjunta al final de esta noticia, antes de realizarse, como es tradición cada año, la esperada foto de familia.
La festividad de la Candelaria continúa siendo un momento especial para la comunidad parroquial, que año tras año renueva su fe y pone a las nuevas generaciones bajo la luz de Cristo y la protección de María.










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