Nuestro protagonista de hoy nació en el año 2000 y su colegio fue el Padre Dehón, donde se practicaban en el recreo diversos juegos deportivos como fútbol, baloncesto, atletismo… incluso ajedrez, del que quedó prendado a los cinco años y no lo dejó posteriormente. Y para quien opine que el ajedrez no conlleva un esfuerzo físico como la inmensa mayoría de deportes, sí lleva un cansancio y fatiga mental para planificar el próximo movimiento de pieza, lo cual acaba agotando al ajedrecista y necesita un descanso relajante.
Ya se hacía un torneo escolar de ajedrez y solía “subir al podio”, equivalente a acabar entre los tres primeros para la selección de la localidad, así como para el Campeonato Provincial. Recuerda haber acabado segundo de la categoría Sub-16 (años 2015 y 2016) y fue su mejor temporada, pues en el Campeonato Autonómico finalizó cuarto en dicha categoría de adolescentes. Igualmente, grabó en sus recuerdos haber participado en su primer Campeonato de España, celebrado en la andaluza ciudad de Salobreña y rememora sus buenos resultados en Partidas Rápidas (Blitz), así como de Partidas Lentas (Slow), en las que participó.
Pero por raro que parezca no le dio por el deporte del pedal, tradicional en su familia, “los Candela”. A veces, acompañó en el coche a su hermana y a su prima, Leyre Toledo… no obstante, su ilusión era mejorar como ajedrecista.
Aunque lo ve difícil de detallar, afirma que la matemática del ajedrez es como una “guerra psicológica” en igualdad de condiciones al adversario u oponente en el tablero. Existe en la clasificación interna del ajedrez el ELO, o puntuación previa de cada uno, similar a la clasificación de los tenistas.
En Alicante ha jugado muchas veces y en el Autonómico. En el Hotel Bali de Benidorm se creó un Torneo abierto, al que solía acudir algún ajedrecista internacional. También ha jugado en otras ciudades por toda la Comunidad Valenciana y por otras ciudades y torneos más “normales” para él y los de su categoría ajedrecista. Hacia los 20 años se trasladó a Salamanca para estudiar y allí se celebraba un Torneo Universitario a nivel de la ciudad y acabó segundo en aquella edición del Torneo.
También desde la infancia ha jugado contra sus abuelos, Paco Toledo “Candela” y Pere Vicedo, mientras oía de éstos sus “batallitas” y algún relato de Caperucita Roja y el Lobo.
Actualmente, Beltrán incluso imparte clases de ajedrez en el colegio Sánchez Albornoz y antes también en el Jorge Juan o el suyo propio, Padre Dehón y ha arbitrado alguna competición infantil local, por su experiencia en este juego con muchos siglos de existencia. Transcurridos varios años, sigue contactando con alumnos a los que inició y alguno de ellos se ve adherido a esta actividad que tiene campeonatos y aunque no se ve el esfuerzo físico, el cerebro se esfuerza para planificar la próxima jugada a ejecutar con la estrategia elegida.
En el ajedrez hay que estudiar tres partes: 1ª, apertura y defensa, tras saber si jugarás con blancas y mueves primero, o con piezas negras y observas lo que movió el oponente para responder adecuadamente, 2ª, el nudo o el medio juego, al estar ya extendidas las piezas, y 3ª, el final de la partida que el jugador prepara y quizás lo consiga o no, el jaque mate.
Nuestro protagonista está integrado en el Club Escacs de Novelda y tuvo como profesora o monitora a Sonia Canicio, quien le dio clases y fue de las primeras mujeres en el mundillo del Ajedrez. En este Club hay unos 20 a 30 miembros y se juntan para torneos, comidas… El Torneo que más ha disfrutado es el Interclubs con ajedrecistas de toda la provincia y con enfrentamientos a doble partida, de local y de visitante como en el fútbol. Las partidas largas suelen durar una hora y media y a veces, más del doble.
Es un juego recomendable para cualquier edad y mejor aún, en la primera infancia pues la mente absorbe y asimila nuevos retos. También añade que el ajedrez no es un deporte que reparta mucho dinero en premios o similares, por lo que casi todos los que mueven piezas tienen un empleo del que poder vivir.
En una ocasión, los miembros del Club decidieron jugar a la luz de las estrellas, en plena naturaleza. Llevaron mesas y sillas plegables, así como linternas acopladas, lo cual aparece en una de las fotos.




















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