Los XXIII Encuentros Gastronómicos Alfonso Mira cierran edición consagrados como motor culinario y turístico de Aspe

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Los XXIII Encuentros Gastronómicos Alfonso Mira se clausuraron en Aspe con una décima y última jornada dedicada a la cocina canaria y alicantina que confirmó, un año más, la evolución de este ciclo como uno de los grandes referentes culinarios del país.

Una edición que ha reunido a 53 cocineros, portadores de 25 Soles Repsol y 22 estrellas Michelin, procedentes de 18 provincias, que han firmado más de 110 recetas y 70 vinos para deleitar a 3.667 comensales solo en 2024.

El copropietario del restaurante y alma de los encuentros, Teo Mira, abrió el acto de clausura visiblemente emocionado, dando la bienvenida “en nombre de toda la familia Mira-Bejerano” y subrayando el esfuerzo que hay detrás: «Ha sido un año repleto de trabajo, dedicación e intentar superarnos día tras día para ofrecer nuestra mejor versión y traer a los mejores cocineros de este país». Tuvo palabras de agradecimiento para los asistentes, los medios de comunicación y críticos gastronómicos, «altavoz» que ha permitido que estos encuentros “viajen cada vez más lejos” y atraigan público de otras provincias.

Mira puso en contexto la dimensión alcanzada por este proyecto desde que echó a andar: en 23 ediciones han pasado por Aspe 500 jefes de cocina de 43 provincias españolas, con el objetivo de completar el mapa nacional antes del 25 aniversario. En este tiempo se han reunido más de 175 Soles Repsol, 150 estrellas Michelin, 1.400 elaboraciones y 700 vinos, disfrutados por más de 36.000 comensales. Cifras que, recalcó, convierten a los Encuentros en una auténtica comunidad gastronómica: «Esto forma parte de todos, de clientes, amigos, familia, proveedores y patrocinadores».

El restaurador aprovechó también para agradecer el apoyo institucional, con la presencia en el acto de Gloria Navarro, del Patronato de Turismo, y del alcalde de Aspe, Antonio Puerto, así como el respaldo del Patronato Costa Blanca–Exquisit Mediterrani, el Ayuntamiento de Aspe y la Asociación Gastronómica La Vid, “clave para que estos encuentros se hagan aquí y sigan creciendo”.

En su intervención, Teo Mira destacó igualmente el papel de los proveedores y patrocinadores como parte de la “familia” de los encuentros, sin olvidar las más de 40 salidas realizadas fuera de Aspe “llevando nuestro saber hacer, nuestra cocina, nuestros productos y nuestra identidad a otras regiones de este país”.

Uno de los momentos clave de la clausura fue cuando Mira compartió el dato de un reciente estudio de la Universidad de Alicante, según el cual el principal motivo por el que Aspe es conocida es precisamente por estos Encuentros Gastronómicos. “Que la gente conozca nuestro pueblo por esto no es mérito de la familia Mira, sino de todos los que habéis estado detrás estos años”, afirmó, visiblemente orgulloso del impacto turístico y económico que genera la cita en la hostelería, el comercio local y el alojamiento.

La jornada final tuvo acento canario y alicantino. Desde la cocina de Alfonso Mira se presentó un menú en el que el propio Alfonso Mira firmó platos como una molleja de ternera a baja temperatura terminada en horno de brasa, sobre parmentier de setas de temporada y un delicado arrope de pimiento con demi-glace de naranja, coronado con trufa; y, en el capítulo dulce, una deconstrucción de turrón y horchata en varias texturas, con crema inglesa de pasas al brandy, guiño festivo a la Navidad.

Junto a él, cuatro chefs procedentes de distintas islas canarias llevaron hasta Aspe un mosaico de sabores atlánticos. Aridani Alonso (Casa Romántica, La Palma / Gran Canaria) abrió el menú con un escabeche de guayaba y atún curado en cítricos con almendras ahumadas, seguido de un canelón de cochino canario reinterpretando el tradicional “mojo cochino”, guisado con papada, panceta e hígado y acompañado de gel de codillo, cebollitas asadas y salsa de cochinillo.

Desde Tenerife, el mexicano-canario Armando Saldaña propuso una cocina de ida y vuelta entre América y Europa: un “ceviche” de gamba canaria sobre emulsión de millo y aceite ahumado, con toques de chiles y alioli de cilantro, y un dimsum de conejo en salmorejo canario, inspirado en los platos populares de los huachinches tinerfeños, con su salsa reducida a demi-glace.

El chef canario-cubano Rigoberto Almeida (Fuerteventura) llevó la cabra majorera alicantina con su “Flor y néctar de cabra”, un delicado entrante frío que culminaba con un chupito de consomé, y un singular plato de pescado oreado —técnica tradicional de conservación— servido sobre un fondo de arroz con frijoles, demi-glace de alubias negras, colágeno de plátano frito ácido y polvo de alubias crujientes.

El maestro pastelero y cocinero Lázaro Rodríguez cerró la parte salada con un entrante caliente a base de papa negra canaria y cebolla de Guayonge, con ñoquis tiernos y una demi-glace ligada con manitas de cerdo, y puso el contrapunto fresco con un prepostre de frutas exóticas: plátano canario fermentado, mango, lima y cilantro para “romper y refrescar” tras un menú de alto voltaje gastronómico.

La experiencia se completó con una cuidada selección de vinos guiada por Joaquín Martínez, sumiller formado en el CdT de Benidorm y elaborador de su propio proyecto, Ánfora Vinos, que junto a Teo presentó los distintos maridajes de la comida, con referencias principalmente de la península y alguna incursión fuera del territorio nacional.

La clausura de estos XXIII Encuentros terminó, como apuntó Teo Mira, “cerrando una etapa pero dando el pistoletazo de salida a los XXIV Encuentros Gastronómicos de 2026”, con el compromiso de seguir elevando el nivel, completando el mapa de provincias representadas y manteniendo a Aspe en el epicentro del mapa gastronómico español.

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