Rubén Campoy, antiguo alumno del Oratorio Festivo, descubre el algoritmo Aragón Artacho – Campoy

Este algoritmo se puede aplicar en la planificación de sesiones de radioterapia para tratar cáncer cerebral

Pregunta.- ¿Cómo te sentiste al enterarte de que habías sido uno de los 6 galardonados con el Premio de Investigación Matemática Vicent Caselles?

Respuesta.- No me lo terminaba de creer, tardé un rato en asimilarlo. Luego, muy contento y orgulloso. Siendo investigador, la propia presión del trabajo y las condiciones un tanto precarias hacen que sea fácil perder la motivación. Que tu trabajo se valore y sea reconocido es un impulso enorme para seguir adelante.

P.- ¿En qué consiste el algoritmo Aragón Artacho-Campoy?

R.- El algoritmo pertenece a la familia de lo que se conocen como “algoritmos de proyección” y se utilizan para encontrar soluciones que deben cumplir varias condiciones simultáneamente. Un ejemplo muy intuitivo son los Sudokus. En estos puzles buscamos una tabla de números del 1 al 9 que verifique cuatro restricciones: la de las filas, la de las columnas, la de las subcuadrículas y la de mantener los números que vienen rellenados. Encontrar los valores que verifican todas las propiedades a la vez es complicado, pero si nos ocupamos de cada restricción por separado, sin tener en cuenta las demás, resulta muy fácil. Esto es lo que hacen estos algoritmos: para atacar un problema van resolviendo de forma interactiva subproblemas más sencillos, que solo involucran una de las restricciones en cada paso, hasta construir una solución al problema original.

P.- ¿De qué manera se puede aplicar a la medicina?

R.- Una de sus aplicaciones es la planificación de sesiones de radioterapia para tratar cáncer cerebral. Una vez el especialista ha identificado el tumor, estos algoritmos se utilizan para calcular la dirección e intensidad en la que debe emitirse la radiación, de forma que se focalice en la zona tumoral y afecte lo mínimo posible a las partes sanas.

P.- ¿Cuál ha sido o fue el proceso de investigación con este algoritmo?

R.- Fue el primer problema que me planteó mi director de tesis cuando comencé el doctorado, a principios de 2016. La idea era coger uno de los algoritmos existentes más utilizado y ver qué pasaba si añadíamos unas modificaciones en su fórmula. Vimos que la dinámica cambiaba completamente, y que funcionaba más rápido que otros algoritmos existentes. Así nació el «algoritmo de las reflexiones modificadas alternadas ponderadas». Lo publicamos en un artículo científico que ha tenido bastante repercusión, y algunos investigadores destacados se refieren a él como el «algoritmo Aragón Artacho-Campoy».

P.- Tu relación con las matemáticas, imaginamos, se inició desde la etapa escolar en el Oratorio Festivo. Coméntanos tus primeros contactos con esta materia.

Rubén Campoy

R.- Desde que recuerdo ha sido mi asignatura favorita y se me ha dado bien. Me gustaba el hecho de no tener que memorizar nada, bastaba entender y razonar. Influye el hecho de haber tenido muy buenos profesores, que hacían hincapié en la lógica y la deducción, y no solo en que mecanizaras la forma de resolver los problemas.

P.- ¿Por qué decidiste continuar formándote en el ámbito matemático?

R.- En realidad, fue una decisión de última hora. Desde siempre me habían gustado las matemáticas, pero las asociaba a la docencia y yo me visualizaba más trabajando en el mundo empresarial. Cuando descubrí las tantísimas posibilidades profesionales y la alta demanda de matemáticos en las empresas, me decanté por ellas. Luego en la licenciatura, las matemáticas que ves son muy distintas a las que venías acostumbrado y, o las odias o te atrapan. En mi caso fue esto último y al acabar quise estudiar un máster. Después probé unos meses como analista en una empresa, pero acabé regresando al mundo académico para iniciar una carrera investigadora; echaba de menos la creatividad de la matemática más teórica.

P.- Actualmente te encuentras en la Universidad de Massachusetts Lowell en Estados Unidos. ¿Qué cometido llevas a cabo allí?

R.- Soy investigador postdoctoral en el grupo de optimización del Departamento de Ciencias Matemáticas. Sigo investigando en algoritmos de optimización, en los que se incluyen los de proyección. Actualmente estamos trabajando en adaptar un algoritmo para que resuelva mejor un cierto tipo de problema que tiene aplicaciones, por ejemplo, al procesamiento de señales de telecomunicación.

P.- De cara al futuro, ¿te planteas regresar a España e incluso Novelda?

R.- Sí, la experiencia postdoctoral en el extranjero la considero importante en mi carrera, pero siempre tuve en mente que fuese algo temporal. El curso que viene me incorporaré a la Universitat de Girona como profesor visitante, un contrato temporal. Mi meta sería conseguir una plaza más estable en alguna universidad cercana, pero no es fácil.

P.- A lo largo de tu vida profesional, ¿has recibido más galardones y reconocimientos o realizado algún otro algoritmo o descubrimiento destacado?

R.- Cuando haces investigación, continuamente estás contribuyendo con nuevas herramientas o resultados, algunos con más importancia o relevancia que otros. Es cierto que, en mi caso, el algoritmo es la contribución más destacable. Esta es la primera vez que recibo un premio por mi trabajo. Hay investigadores muy buenos trabajando en diferentes campos de las matemáticas, y tampoco abundan este tipo de premios o reconocimientos, así que estoy muy agradecido a la Fundación BBVA y a la RSME por la iniciativa y, por supuesto, por otorgarme uno de los galardones de esta edición. Recibió en 2010 el primer premio Jorge Juan de matemáticas de la Universidad de Alicante, y en 2011 repitió con un tercer premio.

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