Opinión de Vicente Díez

El doping en los deportes

Hace pocos días apareció por enésima vez en estos últimos años una serie de noticias "pasadas de fecha", sobre doping y otras trampas en el ciclismo y admito mi molestia al entender que intentan destacar sólo al deporte del pedal en esta clase de trampas, con machaconas exposiciones de datos y fotografías, cuando en el resto de deportes apenas se oye nada al respecto y cuando aparece algo, rápidamente se silencia y casi no se vuelve a saber nada de cómo sigue el asunto.

Llevo unos 55 años en el mundillo del pedal, leyendo y siguiendo todo cuanto cae en mis manos sobre el ciclismo y no he puesto nunca en duda que el doping existe en este deporte desde que lo oí por primera vez. En aquella década de los años 60 se hacía un control de orina a algunos ciclistas tras llegar a meta. Posteriormente, averigüé que en las carreras por etapas de máxima categoría como la Vuelta Ciclista a España, se hacía control en cada jornada a un máximo de seis ciclistas: los dos primeros en la meta; los dos primeros en la general y otros dos por sorteo. Y he dicho un máximo de seis ciclistas, pues si se daba el caso que uno de éstos tuviese que pasar el análisis dos veces; por ejemplo, que el vencedor o el segundo en la meta pasaran a ser primero o segundo en la general, a ese corredor sólo se le hacía una petición de orina; se le daba un tarro y ese líquido se repartía en dos tubitos que se sellaban. De inmediato, pasaba al vehículo móvil que portaba un mini laboratorio y en la misma tarde/noche se sabía el resultado, que en caso de dar positivo, podía el corredor o su director deportivo solicitar el contraanálisis y se haría con el segundo tubo de orina; lo cual era querer retrasar la sanción, pues si resultó positivo en el primer tubo, el segundo sería idéntico con la misma orina del ciclista analizado. Actualmente, pueden presentarse sin avisar “los vampiros” de la UCI en el hotel donde descansa un equipo a cualquiera de las horas de descanso o sueño y… sin protestar; similar a lo que puede sucederle al ciclista individual en que le telefoneen para que se presente en su domicilio a tal hora para el análisis, incluso en época que no hubiera competición. No vale excusa alguna, ni siquiera que está de viaje o en el cine, como le acaeció a Alberto Contador hace años ¿recuerdan que lo detallé este caso raro? En caso de rechazo o incomparecencia, equivale a un positivo (dos años de sanción sin licencia) tras el segundo intento baldío de “los vampiros” de la UCI, que extraían sangre y recibían la orina del ciclista.  

Bien, pues actualmente en pleno siglo XXI, con tanto adelanto técnico en todos los ámbitos de la vida, tanto en el deporte como en la ciencia, la medicina e incluso la industria, en el caso del ciclismo suele tardar a veces algunas semanas por no decir meses, el dictaminar el resultado de ese análisis, pues en caso de reclamación del ciclista o director deportivo, hay que enviar a Suiza la orina y la sangre ya analizadas para que emitan un nuevo dictamen que, no obstante, se permite recurrir una y varias veces más, hasta que la UCI, cansada de tanto "rollo", suele dar carpetazo al asunto y sanciona al infractor. Casos de tanto retraso como el descrito hay algunos en estos últimos años; por ejemplo en el Tour 2006 que le reconocieron a Oscar Pereiro, tardaron 15 meses en dictaminar que Floyd Landis había dado positivo por EPO. No olvido los siete Tours (desde 1999 al 2005) que le borraron del palmarés a Lance Armstrong, o la Vuelta 2005 que le anularon a Roberto Heras y que 12 años después, tras resultados, informes e impugnaciones, dieron la razón al ciclista por error del laboratorio en el manejo de la orina del corredor salmantino.

Por tanto, EXISTE EL DOOPING EN EL CICLISMO. Una gran figura como Jacques Anquetil afirmó en una ocasión tras retirarse definitivamente: "Hay que ser hipócrita o idiota para creer que un ciclista puede estar corriendo varias horas al día al máximo esfuerzo, a base de alimentarse con spaghettis y agua mineral" Y yo añado a lo de las horas al día, que esas carreras por etapas duran 23 días y sólo hay dos días de descanso; luego, compiten y se esfuerzan 21 días. ¿Eso lo hacen en otros deportes de máximo esfuerzo? Por tanto, reciben “suplementos, llamémosles alimenticios” además del menú del hotel y de la bolsa de avituallamiento.

Pero que quiera una mano negra, que tira la piedra y esconde la mano, desprestigiar al ciclismo es algo que me remueve las tripas. Sólo en el ámbito deportivo, afirmo que trampas de todo tipo, incluido doping, hay en TODOS LOS DEPORTES. Y si hacemos memoria reciente, recordaremos casos en el atletismo (por ejemplo, Marta Domínguez, en la Operación Galgo), o en la natación, o en el esquí de fondo (caso del germano-español nacionalizado “Juanito”), o en el fútbol (casos de Gurpegui o Guardiola), o en la halterofilia, o en el fisioculturismo, o en la hípica (leí que un jinete británico de los que marcan historia, Lester Piggot, un fuera de serie con los mayores logros conseguidos, años después de su retirada se averiguó que los múltiples caballos que montó eran dopados previamente), o en el motociclismo recientemente descubierto este último caso… y en cualquier otra modalidad deportiva. Es muy tentador poder llegar a la cumbre y no intentarlo, por temor a que te descubran. Quien está mejorando sus puestos o prestaciones en cualquier deporte y ve que ya no avanza más, puede tener la tentación o la sugerencia de otra persona, para que tomando o inyectándose esto o lo otro, podría ser el/la mejor.

Conservo dos revistas, cuyos títulos en la portada invitan a leer el amplio informe sobre cómo se ha hecho trampa. Una de éstas, titulada "Héroes de la vergüenza" (XL Semanal nº 1526 de fecha 28/01/2017) relata el doping de estado, ya que fueron dopados una multitud de deportistas rusos. De hecho, llegó a solicitarse que Rusia fuera eliminada de los Juegos Olímpicos y los no integrados en esta trama masiva, compitieran a título individual en el grupo de No Adscritos; o sea, no representarían a su país. Según el articulista, fue el propio presidente Vladimir Putin quien "le leyó la cartilla" al director de la Agencia rusa Antidopaje, Grigory Rodchenkov, para que no se repitiese el resultado, tanto en la Olimpiada de Pekín/2008 como en los Juegos de Invierno de Vancouver (Canadá)/2010, en los que Rusia se vio relegada a puestos más atrás en el medallero de los que tenía acostumbrado conseguir. Por tanto, Putin le dio “luz verde” para “lo que fuera necesario” con tal de ensalzar deportivamente a Rusia. Y se cumplió al pie de la letra.

La segunda revista, con título "El fútbol, un deporte en llamas" (El País nº 2081, de fecha 14/08/2016) no comenta el doping para nada, sino que detalla el montaje mafioso que existe en una actividad que mueve ingentes cantidades de dinero y el vil metal consigue comprar voluntades, arbitrajes, sedes de celebración, o resultados de partidos españoles e italianos por una mafia china que ha invertido dinero en montar una red de apuestas. Y es que ya lo dije en más de una ocasión: "Poderoso caballero es don Dinero".

¿Y por qué entonces se airean los casos de doping en el ciclismo una y otra vez? Nadie me lo ha respondido, pero me temo que se pretende desprestigiarlo y consiguen que en los países tradicionales, como España, cada vez sea más difícil encontrar un patrocinador que se atreva a invertir su dinero en esta clase de publicidad, pues si su ciclista aparece implicado, el inversor se lava las manos y si le insisten o le salpica el tema, retira su apoyo económico. Por contra, cada vez están apareciendo más ciclistas y equipos en países que antaño eran considerados "de segunda clase" como son el Reino Unido, los EEUU, Australia, Rusia o incluso países árabes petrolíferos.

Hace pocas fechas, apareció en televisión y en la prensa que “se descubrían los amaños por EPO” en casos del ciclismo, como en la consecución del Record de la Hora (año 1984) por el italiano Francesco Moser; o en la prueba de Persecución Olímpica en Pista en la Olimpiada de Atlanta (año 1996) en la que de los cuatro componentes del equipo, uno fue el crevillentino Santos González; o en el triunfo del británico Bradley Wiggins en el Tour de 2012… Por favor; esto suena ya a mala voluntad hacia el ciclismo. Vamos a ver; admitiendo la posibilidad de que hiciese trampa cada uno de estos ciclistas nombrados, por los años transcurridos deben estar prescritas sus tretas, pues si se sigue adelante, lo que se consigue es emborronar más y más este deporte. Y hay quien pregunta sobre esto, confundiendo el doping con la droga, enormemente más nociva para el deportista.

¡Ya está bien; paren! Si quieren airear el doping, que sea igual para todos, aunque me temo que en el caso del fútbol de Primera y no me refiero sólo al español, es muy difícil por no decir imposible que un periodista se atreva a decir que Fulanito o Menganito, las estrellas de esos equipos que juegan la Champions o que han vencido varias veces en la Liga del país, han dado positivo en un control antidoping. En primer lugar, por lo que he leído, en España comunican previamente al equipo que dos de sus jugadores, con nombre y apellidos, pasarán el control al término del partido. Es obvio que esos dos jugadores han de salir al campo a jugar, aunque sea sólo diez minutos. A esos dos futbolistas se les alimenta o hidrata con alimentos y bebidas legales y el resultado es NEGATIVO; aunque en muy contadas ocasiones se ha oído que un futbolista de Primera dio positivo, como fueron los casos de Gurpegui y Guardiola. ¿Te imaginas "el pitote informativo" que se produciría si un periodista se atreve a publicar que tu ídolo de masas ha dado positivo? Le costaría el cuello al autor del artículo y el periódico podría sufrir una serie de situaciones desagradables y lo prudente sería guardar ese artículo en el cajón del director del periódico. Ahora bien, si estamos en un partido de Tercera División, ya no hay ese ídolo de masas y… ¿a quién le interesa el resultado del análisis de un don Nadie de la Tercera? Quizá ni se hagan análisis en la Tercera división. Lo dicho: “en todas partes se cuecen habas…”

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9 COMENTARIOS

  1. Es asi; se oyen mas casos de dopin en ciclismo que en otros deportes, pero en todas partes cuecen habas, como leo

  2. Así es, solo destapan lo del ciclismo, pero todos hacen sus trampas. Lo único que falta por arreglar es que no tarden tanto tiempo en dictar sentencia contra los tramposos, de cualquier deporte. Caiga quien caiga

  3. Este escrito vale para decir las cosas claras. Que se sepa que el que puede, hace su trampa. Me gusta el artículo

  4. Pues sí, en el atletismo ha habido varios casos de doping. Y en otros deportes como el fisioculturismo, más aún. Pero lo mejor sería ir expulsando para siempre al que cojan y se acabaría este problema en todos los deportes

  5. ¡¡COMPARTO TOTALMENTE LA OPINIÓN DEL Sr VICENTE¡¡
    En primer lugar felicitar una vez mas al autor por la categoría de sus artículos siempre bien documentados. Y en segundo lugar apoyar la lucha por un deporte limpio y sin trampas en GENERAL.

  6. Hace ya algunos años un conocido mio amante del deporte me indicaba ante mi ignorancia sobre el tema que el gran problema de el dopaje era y es cuando el deporte se convierte en una fuente de sustento de los protagonistas o sea cuando deja de ser deporte amateur.
    Puede que a muchos les suene a infantil mi opinión ya que la mayoría asume el estado de cosas aquí ahora, cuando un deportista «profesional» lucha por estar en lo alto y pelea por su» sueldo » ( legitimo) el dopaje esta muy cerca.

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