Art. de opinión de José Penalva Navarro

EN RECUERDO DE SAN JUAN DE LA CRUZ

Con sentidas palabras

voy a descifrar y dar,

un hermoso recordatorio,

de este bendito Santo

que tengo a bien guardar.

 

En la morada del Padre

hay una luz celestial,

en donde se nutren las almas

que debilitadas están.

 

Estas, si son previsoras,

se saben alimentar,

mientras si son perezosas

no se podrán pronto recuperar.

 

Más vale que veamos a tiempo

ese bello manantial,

y ver su hermoso tesoro

que deslumbra al alma

que sabe con amor ver la señal.

 

De ese sitio de luz,

se alimentó Juan de La Cruz

esa debe ser nuestra meta,

tenemos que saberla andar,

y aunque angosto nos sea el camino,

de rosas se tornará,

 

Dentro del preciado espíritu

que el Padre revistió en carne mortal,

hay un ligazón de conducta

que liga con la eternidad,

por eso no cabe atropello

ni tampoco vanidad,

porque al fin y al cabo todos

llegaremos a esa eternidad.

 

Cuan lleno esta Juan de esa luz

y cuanto vibra  mi alma,

que al plasmar hoy este recuerdo

me queda su imagen grabada.

 

Con la injusticia de aquellos

que quisieron la venganza,

hacia Juan, un ser justo y admirable

que la verdad predicaba

y que muchos no entendían

por soberbia bien portada,

y por oponerse a las cosas

que Jesús a través de Juan les predicaba.

seamos por tanto justos,

amorosos y de corazón abierto,

como el nos enseñaba.

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