Deportistas noveldenses, por Vicente Díez

Escalada clásica en el Penyal d'Ifac

63) PAU SEGURA CRESPO (escalador)

Hace ya muchos años, en la infancia de mi hijo, salí en bici un día con él y fue fácil engañarle e ilusionarle; le dije que yo había hecho ”la mili” con Supermán. Me miró algo extrañado, pero él no sabía y yo lo averiguo ahora, que entonces tenía un compañero en las clases de 1º EGB de los Padres Reparadores, el cual empezaba a descubrir la Naturaleza y especialmente, la montaña. ¿Quién nos iba a decir que este otro niño, años después, se asemejaría al hombre araña; a Spiderman? Ese es Pau.

Nuestro protagonista de hoy nació en el año 1977. Sus padres, Miguel Ángel y Andrea tuvieron dos hijos varones, de los que Pau es el mayor y su hermano César juega al fútbol en el Aspe U.D. En el recreo del colegio todos jugaban al fútbol y al baloncesto, como tantos y tantos ex alumnos recordarán. Le gustaba subirse a los árboles, con la intención de mirar desde esa altura; quizá algo le llamaba la atención al sentirse más alto y posiblemente, ahí nació su afición por escalar y subir. Me cuenta que en una ocasión se cayó, con el resultado de una lesión en la barbilla, que aún la conserva.

De niño, le llevaba su abuelo materno, Pablo Crespo, quien vivía y sentía de una manera especial la Mater Natura, paseando ambos por las montañas circundantes, como La Serreta o El Cid. Le fascinó aquello de poder ver desde arriba el paisaje y las ciudades a lo lejos, más abajo. Tenía 9 años (1986) cuando se iba formando el Club Novelder de Muntanyisme e inicialmente, se reunían en la Casa de la Cultura. Solicitó integrarse al grupo y de inmediato, le consideraron como uno más, pues casi no había niños entonces en el Club. Compaginaban el senderismo con la escalada por las sierras de la provincia y entre sus primeros mentores, recuerda a Leandro Irles; Fco. José Martínez “Garci”; Miguel Ángel Picó; Elías Abad y a Jordi Vera, entre otros.

Consiguió su primera licencia federativa en 1987 y su familia demostró confianza tanto en sus mentores como en él, pues aprendió a escalar con seguridad y prudencia. Visitó los Pirineos y los Picos de Europa; allí experimentó un nuevo estilo de vida que le marcó para siempre. Se fue decantando más por la escalada en roca, compaginándolo con salidas de alpinismo a los Pirineos y en el año 1993 se desplazó al macizo del Mont Blanc.

Me dice que la escalada se puede dividir en tres modalidades o vertientes: la clásica; la deportiva y la escalada en bloque, o búlder.
-) La clásica se trata de ascender por grandes paredes o cimas y es una modalidad en la que se hace especial hincapié en los métodos tradicionales de aseguramiento, utilizando como puntos de anclaje sistemas no fijos: empotradores, clavos, nudos, etc., que se emplazan en grietas o agujeros naturales y luego se recuperan.
-) La deportiva sube por rutas bien protegidas, buscando la dificultad. Como sistema de seguridad utiliza anclajes previamente fijados a la pared y colocados estratégicamente a lo largo de la vía, lo que permite ampliar las posibilidades de escalada a las placas de roca compacta carentes de aristas o fisuras. Esta modalidad reduce el riesgo de la escalada, a cambio de aumentar el nivel de dificultad, o grado de la vía.
-) Por su parte, la “bloque” o búlder consiste en escalar pequeños bloques de roca, centrándose también en la dificultad; sirve de iniciación a los novatos y en los últimos años, esta modalidad de escalada ha adquirido mucha popularidad y se inician en esta práctica, sin tener obligatoriamente, nociones previas de escalada o montañismo. También se realiza en pequeñas paredes de hasta 8 m., sin la necesidad de los materiales convencionales de la escalada: cuerda, arnés, elementos de fijación, etc. y se realiza de lado, subiendo muy poco. La roca presenta problemas a resolver, tanto en ascenso como en travesía horizontal y existen salones o muros especializados en esta modalidad, que se han convertido en verdaderos gimnasios para el entrenamiento y se requiere buen estado físico y fuerza en los brazos.

En cuanto a la técnica de progresión, común a todas las modalidades de escalada sería así, de manera resumida: El primero de la cordada sube haciendo uso de agarres o presas y “apoyos” naturales, para agarre de manos y apoyos de pies y va colocando los seguros (en la clásica); o anclándose en ellos (en la deportiva). Por su parte, el segundo de la cordada va asegurando al que le precede, mediante la fijación de la cuerda del primero, anulándola por medio de un mosquetón y un dispositivo de freno y así, estrangula la cuerda, bloqueándola en caso de caída.

Para completar su preparación, Pau va combinando la práctica de las tres modalidades, según la época de la temporada.

Paulatinamente, se le convirtieron en insuficientes los fines de semana y se propuso formarse a nivel profesional. A tal efecto, en el año 2000 consiguió el título de Técnico Deportivo de Iniciación al Montañismo, otorgado por la Federació Territorial de Esports de Muntanya y Escalada de la Comunitat Valenciana, con sede en Elche.

Por entonces alcanzó su mejor nivel deportivo, pues las vías se miden por una escala de dificultad y desde el tercer nivel hasta el noveno, consiguió llegar al octavo, realizando numerosos viajes por toda la Península, así como a Francia (Pirineos y sobre todo, al bosque de Fontainebleau, verdadera meta del búlder). Y en Marruecos, a las Gargantas del Todra, al sur de este país magrebí. A ese nivel, ya no se usa la cuerda para avanzar; sólo para protegerse en caso de caída por soltarse. Quedaría colgado de la cuerda y girando lateralmente como un péndulo, habría de volver a la pared de la que se descolgó. Generalmente, se realiza con doble cuerda, procedimiento que ha resuelto gran número de problemas de difícil solución. Esta es la situación que dije de imitar a las arañas; las fotos y los paisajes son preciosos, pero admito que me da “corte o canguelo” imaginarme en ese sitio, donde no veo la cima, pero si miro hacia abajo… no quiero ni pensarlo, por el vértigo. Si bien, a todo se acostumbra uno y sé que para Pau es algo normal mirar hacia abajo y ver el suelo fuera de la vertical y a mucha distancia. Afortunadamente, comenta que no ha sufrido ninguna desgracia ni ha tenido que sufrir la experiencia de tener que auxiliar a alguien que quedase colgado o herido en la pared.

Pau al respecto detalla que con la práctica se adquiere la técnica, la coordinación y la resistencia y esto se consigue entrenando duro en el rocódromo, como el que poseen en el Club Novelder de Muntanyisme (CNM), en el barrio de La Estación y que ya describí en la crónica de este Club (ver el artículo nº 20, emitido el 24/03/2012). Cuando un grupo escala por primera vez una pared determinada que se conserva inédita, va colocando clavos y demás elementos de seguridad, los cuales quedan allí para futuros apasionados de la escalada; me asegura que son de un material superior y que su eficacia no se deteriora con el paso del tiempo. Y del resto del material, cuenta que ha mejorado respecto a antaño; las cuerdas son más flexibles y los tornillos (Parabolt) son como los que se usan para los ascensores. Igualmente, ha mejorado la técnica del entrenamiento, desde su punto de vista que le dan 25 años de experiencia y muchas “horas de vuelo”.

Las cordadas suelen ser de dos o tres escaladores, aunque hasta allí han ido en un grupo mayor; cada pareja o trío escoge su ruta o vía de escalada y se hacen imprescindibles tanto la coordinación como el compañerismo. Al respecto, dice que en el Naranco de Bulnes, con 700 metros de pared vertical y unas diez horas de escalada, se requeriría la preparación suficiente por parte de la cordada para no caer y evitar el caso de la imprudencia, sobreestimándose en cuanto a capacidad. Pero con responsabilidad y conocimiento interno de uno mismo, se minimiza el riesgo.

Tras trabajar para diversas empresas del sector, posteriormente creó su propia agencia de Actividades de Montaña, de nombre Bernia y de la cual presentó en esta ciudad el proyecto en el año 2004, en un concurso de emprendedores, del que logró el premio tanto en Novelda como en La Algueña.

Ahora forma parte de la empresa Climb Culture, un proyecto personal creado en el año 2010; su traducción sería algo así como “Cultura de la Escalada” y en la que alquilan rocódromos para eventos, competiciones o encuentros y también ofrece actividades conducidas por guías en la montaña. Tiene su propia página web: www.climbculture.blogspot.com; en Facebook posee un perfil: climb culture y en Twitter: @climbculture, donde se da más información y hay bonitas fotografías. Él se dedica a divulgar y transmitir su pasión a otros, especialmente a los pequeños; el resto es utilizar la destreza adquirida y la cuerda está como último recurso, pues se usan manos y piernas. Previamente, las manos se impregnan de magnesio, similar a los que practican la halterofilia y su fin es secar el sudor de las manos. El calzado que usan se llama “pies de gato” y permite tener precisión para poder emplazar cada pie en lugares o huecos muy pequeños. El esfuerzo realizado llega en ocasiones a agotar y es un deporte muy completo, al que no es conveniente venir con exceso de peso, pues un solo gramo evitable es un lastre; si bien, llevan siempre consigo una bolsita con magnesio y los mosquetones para la ascensión, a lo que en la escalada clásica se debe añadir todo el resto de material necesario: agua, avituallamiento, calzado, chubasquero, ropa de abrigo…, lo que calcula entre 5 y 10 kgs. ¡Ah y sobre todo (me recalca), que si llueve en plena ascensión, lo más prudente es bajar cuanto antes!

Le pregunto la sensación que siente antes de subir una pared y me detalla esa preocupación o miedo escénico, similar a un actor que va a estrenar una obra y sube al escenario. Su versión al respecto es que si es una pared conocida anteriormente, pero no logró coronarla, al haber mejorado o superado esa altura en esta nueva ocasión, la responsabilidad que le aporta la presión de conseguirlo le preocupa, incluso antes de salir; no obstante, una vez iniciada la escalada, se concentra en lo que hace, buscando los huecos para colocar pies y manos. Y si fuese para él una pared nueva o inédita, es un reto difícil y se pregunta si va a ser capaz de superarlo, habiendo acumulado y estudiado previamente el máximo de información, que le será muy útil.

Y con relación a la evolución del deporte de la escalada, me cuenta que el Comité Olímpico Internacional (COI) está estudiando la posibilidad de incluirlo en la lista de deportes olímpicos para la edición de 2020, pues en Río de Janeiro/2016 se quedan fuera. ¿Sería mucho soñar con que se celebrará en Madrid, una de las ciudades candidatas y que veremos a estas arañas humanas en acción? Por su parte, comenta que ha aumentado el número de practicantes y entre éstos, se pone de manifiesto su mayor sensibilidad al impacto que dejan en la Naturaleza, por lo que recalca la imprescindible necesidad de una correcta formación para los nuevos escaladores.

Suele decirse que la escalada, más que un deporte, es un estilo de vida e incluso añade que es un estilo para aplicar en la vida y tiene sus semejanzas, pues se lucha para conseguir el objetivo; se trabaja en equipo; se han de superar los retos y al mismo tiempo, se comparten éstos y por último, se ha de ser solidario y respetuoso con los demás y con el entorno.

Respecto a la nueva directiva del Club Novelder de Muntanyisme, afirma que sigue en contacto con ellos, pues van a potenciar más esta modalidad y Pau colabora en la vocalía de escalada.

P.D.- La próxima biografía será la de Unión Ciclista Novelda. Si conoces datos o la historia de algún/a deportista de Novelda, incluso de persona fallecida; o de un club local, telefonéame al 633 252 500 (Vicente). Gracias

4 COMENTARIOS

  1. Las fotos impresionan; es normal que sea un deporte poco conocido o con no muchos practicantes. Pero ver las montañas y sus paredes es para quitarse el sombrero.
    Ánimo, Pau. Tu ejemplo traerá más escaladores, seguro. Y para el reportero, me gusta porque trata de todos los deportes.
    Adelante a los dos.

  2. Las actividades de montaña, excepto el senderismo, son casi solitarias o en grupos muy, pero que muy reducidos. Por tanto, habríamos de imaginar lo que siente un escalador como Pau cuando está colgado de una pared.
    Seguro que no le mueve el interés por las animaladas de dinero que se mueven en otros deportes, como el fútbol o el tenis de élite, sino el contacto con la Naturaleza, esa que está ahí per in secula, seculorum y que nos recibe si queremos visitarla.
    Un deporte minoritario, pero emocionante, sobre todos por las imágenes mostradas.

  3. Bueno, pues ya hemos conocido algo nuevo, como es la escalada. Confío en que haya interesado a alguien, a raíz de los comentarios recibidos. Como siempre, agradezco a los lectores y comentaristas su tiempo.
    A ver si en las próximas semanas, aparece algo nuevo e interesante. Lo mejor ahora, es algo relativo al baño, pues tenemos el verano a la vuelta de la esquina. Por tanto, muy pronto veremos un artículo sobre nadadores de larga distancia, para ir animándonos a sacar del baúl, el bañador.

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