Art. de opinión de Francisco Penalva Aracil

LA LUZ SE MUEVE

La luz que entra a través de las celosías, de la casa de campo rodeada de pinosen la que me encuentro, se mueve¡Si se mueve.

El suave viento que mece sus hojas, introduce los rayos de luz en la habitación donde estoy leyendo,y lo hace en formas circulares en movimiento, son puntos blancos que después de traspasar las cortinas, revolotean por la pared. Abstraído por este original y caprichoso efecto luminoso me olvido por unos instantes de mis nietos que juegan en la pérgola.

Hay están con las pinzas de tender la ropa formando figuras con ellas. Y con pequeñas ramas que cogen de un almendro cercano, llenas de flores-como preludio de la primavera que llega- juegan Ana e Isabel a las princesas, y se sujetan en el pelo largas cintas de colores que pasean desliándolas por el suelo, como si fueran dos serpientes azules. Toño mientras tanto se pone a bailar al son de la música.

Salgo les doy un beso, y me acerco a la viña. En ella aún quedan pequeños racimos sueltos, con granos brillantes de color rosado como el vino que saldrá de ellos, los niños se acercan y comen esta dulce uva.

Y a mi imaginación regresan, los días de huerta de mi infancia, junto a mi abuelo arreglando la viña y preocupado siempre, por la enorme tarea que ello llevaba. “He de regar el tros de l´alforna. Llaurar, empelda, ensofatar…. Posar saquets. Tallar els sarments” ¡Molta faena¡. Entre estos pensamientos la tarde se va entre juegos y lectura y empieza a refrescar.Todo se va apagando lentamente y la niebla que no es sino el símbolo de la oscuridad, va cubriendo con su manto los objetos que parecen difuminarse en sus formas y colores.

La noche melancólica e indefinida es lo que espero
esa oscura hechicera ella sola
del secreto de los sueños
noche romántica y sensual por lo que tiene de oculto e incierto.

Es una sensación muy poética el ver anochecer.
Solo los gritos de los niños y el ruido de sus padres recogiendo las cosas para irnos, me despierta de este ensueño. Y regresamos al pueblo después de haber disfrutado de unas placenteras horas de felicidad.

3 COMENTARIOS

  1. Por supuesto que la luz se mueve. Si nos fijamos en una sombra, a media tarde, hasta donde llega la silueta de un edificio, o la de un simple palo clavado en la tierra. Si volvemos a mirar pasado un minuto, veremos el avance de esta sombra. Y avanza más aprisa la sombra (o retrocede más la luz) a medida que va atardeciendo. Por tanto, la luz se mueve. ¿O acaso no se mueve nuestra Tierra?

  2. Un texto sencillo amigo Penalva pero como siempre descriptivo de un escenario bucólico y campestre que invita a disfrutar de la felicidad familiar.Unas letras que como artista del pincel dibujan la luz fria del invierno como una terapia que nos cura y envuelve bajo su manto esos momentos felices que pasamos contemplando la inocencia de nuestros nietos o la paz y tranquiliad que ofrece la vida rural .Esos diminutos puntos de luz que se mueven, nos marcan figuras en el aire como pequeñas motas de nieve a nuestro alrededor.Es la luz fría del invierno que se descompone en infinidad de momentos pasados vividos en la huerta de la infancia mientras esperamos el anochecer para volver a la urbe.La luz del invierno no se apaga en la oscuridad, simplemente nos espera escondida y agazapada para ofrecernos a los que disfrutamos del campo dias más gloriosos y benefactores en estaciones venideras.
    Un abrazo.

  3. Para «Uno que escribe». Lo de la Luz se mueve», lo utilizo como titulo e introducción al articulo. Por otra parte su reflexión sobre el movimiento de la luz, es muy interesante por lo que tiene de enigmático. Pero en realidad creo que solo se mueve, la Tierra alrededor del Sol. Un saludo afectuoso.
    Gracias «Underwood» por tu excelente y poético texto. El que un lector entienda plenamente lo que tu quieres transmitir y te lo diga, es una de las mayores satisfaciones que podemos sentir los escritores. Un abrazo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí