Art. de opinión de Sergio Mira Jordán (profesor, escritor y músico)

De chiripa, la serendipia

Apareció en prensa hace unas semanas: a principio de mes, la RAE celebró en Cádiz un pleno extraordinario, al cierre del cual se sucedieron las habituales discusiones acerca de palabras que debieran o no figurar dentro del diccionario.

Una de esas discusiones giró en torno a la palabra «serendipia», que nosotros tomamos del inglés «serendipity», neologismo acuñado por el escritor británico Howard Walpole en 1754 para referirse a un “hallazgo casual” y que, al parecer, él tomó de un cuento persa titulado «Los tres príncipes de Serendip» (nombre árabe de la isla de Ceilán, actual Sri Lanka) en el que los protagonistas solucionan sus problemas mediante sorprendentes casualidades.

El término «serendipity» se relacionó en un primer momento con los descubrimientos científicos, pero fue cayendo en desuso hasta 2001, cuando el éxito de la película «Serendipity», protagonizada por John Cusack y Kate Beckinsale (actriz, por cierto, que hizo el papel principal en esa pésima adaptación de la genial novela «La tabla de Flandes», escrita por el académico Pérez-Reverte).

El guión de «Serendipity» corrió a cargo de Mark Klein, del que poco o nada se sabe en Hollywood desde hace tiempo, y la película fue dirigida por Peter Chelsom, cuyo último trabajo fue, en 2009, «Hannah Montana: la película» (en 2004 dirigió «¿Bailamos?», con Jennifer López y Richard Gere).

Viendo el nivel, no parece desafortunado decir que la película «Serendipity» tuvo un éxito provocado por la propia serendipia a la que aludían (al final, una suerte de destino, para el que crea en él).

Pero, ¿realmente decimos «serendipia» en español? Venga, levanten la mano, sin miedo… Veo pocos.

Hace unos años, posiblemente tantos como hace que se estrenó esa película, una conocida me habló de la susodicha palabra, que ella había conocido (dicho sea de paso) gracias a esa película romántica que, como todas las películas románticas, tuvo una vida efímera en el recuerdo de los espectadores. Todo un éxito en taquilla, desde luego. Así que todo el mundo empezaba a hablar de repente de serendipia; no obstante, cuando se difuminó pasados unos meses, un año a lo sumo, la película y la palabra cayeron en el olvido.

Por eso resulta curioso que la RAE se plantee su inclusión en el diccionario precisamente ahora. Dicen que tiene “uso científico”. Echando un vistazo por Internet, se puede comprobar que ese supuesto uso científico se reduce a comentarios en blogs acerca de la supuesta serendipia en algunos descubrimientos (científicos o no); por ejemplo, el del post-it, el de la Ley de la Gravedad o el de la penicilina. Y en todas esas páginas se nombra la película.

Sin embargo, buceando más por Internet, he llegado a una web (www.definicion.org) en la que aparece una definición de «serendipia»:
1: Descubrimiento o hallazgo por accidente e intuición, de cosas por las que uno no se preguntaba.
*Sinónimos: serendipidad, chiripa, suerte.
*Hiperónimos: hallazgo, descubrimiento, encuentro, invención.
2: Descubrimiento o hallazgo por accidente mientras se investiga algo diferente.

Con total seguridad, todos preferimos referirnos a esta clase de hallazgos como suerte, chiripa, carambola (estas dos últimas palabras comparten la etimología en el juego del billar), potra, chorra…, todos ellos vocablos aceptados por la RAE y ampliamente utilizados en todas las zonas del español, si bien con distintos usos (los he escrito de menos a más coloquial).

Incluso, los de mi generación podemos decir con sentido del humor que «tenemos Homer Simpson», recordando ese capítulo en el que Homer encuentra por pura chiripa el botón que detiene la fusión del núcleo, algo que (enorme responsabilidad de las exigencias del guión) solo puede hacer él desde su habitáculo del sector 7-G.

La repercusión en la serie de dibujos animados de esa casualidad, y gracias al empleo generalizado (hasta Magic Johnson la usaba, si lo recuerdan), hizo que Homer Simpson entrara en el diccionario. Pero me da a mí que la «serendipia» no aparecerá en el DRAE.

4 COMENTARIOS

  1. Me agrada esta lección de filología. A ver si nos deleitan con nuevas palabras raras y su significado e historia.

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