José Fernando Martínez F. (Charly Rebel)
Si al que le sobra el dinero
tuviese la voluntad de repartir con el pobre
lo que él no puede gastar,
se acabaría la envidia y también la vanidad.
Peret
No rechaces al extraño que llama a tu puerta.
Ese niño huérfano, exiliado por la guerra,
podría llegar a ser un médico y trabajar entre los pobres,
un científico que descubra una cura.
Paddy McAloon
Se oye hablar mucho sobre las maldades de los inmigrantes, pero poco o nada de sus bondades. No interesa, por lo visto. Se habla de crecimiento y de desarrollo, pero poco o nada de lo mal distribuida que está la inteligencia en este planeta.
Por suerte, toda la inteligencia que durante siglos estuvo oprimida y esclavizada —la de las mujeres— está saliendo a la luz en los países civilizados, unos más y otros menos. Algo parecido sucede con las inteligencias que se pierden en los países pobres, mientras una buena cantidad de ricos holgazanes y cortos de mollera acaban sus carreras a base de cheques de sus padres.
La vida está llena de extrañas coincidencias.
Esta es la historia de Fulano, que, en un futuro no muy lejano, y en un mundo donde se había eliminado la sanidad gratuita, se estaba desangrando después de sufrir un accidente de carretera.
Cada minuto que pasaba hasta que llegara la ayuda solicitada al 112 contaba para salvarle la vida. Pero la ambulancia se retrasó porque unos manifestantes se oponían a su paso.
Cuando, por fin, los servicios de emergencia pudieron llegar hasta el lugar del accidente y socorrerlo, mientras lo trasladaban, Fulano escuchó a uno de ellos decirle a otro que su padre había sido una de las personas que cruzaron a nado hasta Ceuta hacía ya veinticinco años.
Fulano recordó entonces que su padre, Mengano, le contaba de niño que, junto con unos Zutanos y Merenganos, había ido a Ceuta a «defender España», quemando los improvisados cobertizos donde se refugiaban los inmigrantes. Le decía que decía que aquellos inmigrantes venían a quitarles los puestos de trabajo, a vivir de las ayudas y, según repetía aquella retórica que circulaba por entonces, a poner en peligro hasta a nuestras propias mujeres.
También recordaba cómo habían impedido el paso de unos vehículos de Cruz Roja que llevaban alimentos y asistencia sanitaria a aquellos inmigrantes.
Resultó, contra todo pronóstico, que los hijos de algunos de aquellos inmigrantes eran ahora quienes le estaban salvando la vida.
Cuando llegaron a urgencias, escuchó como algunos comentarios no eran nada alentadores y temían por su vida. Entonces, como si de una voz celestial se tratara, escuchó al cirujano antes de lo anestesiaran: «Qué suerte que, desde hace unas semanas, tenemos una tecnología que desarrolló una deslumbrante ingeniera médica. De no ser por aquella madre que vino a España nadando, y que pudo darle una educación a su brillante hija, hoy este herido de muerte no tendría la más mínima posibilidad de salir adelante». Y, dirigiéndose al paciente, añadió: «Señor, va a sobrevivir gracias a que aquella niña no se ahogara junto a su padre en el Mediterráneo. Lástima que no lo cubra la Seguridad Social, pero por suerte se puede acoger a una ayuda estatal que todavía no ha sido abolida»
Como diría Milan Kundera en La insoportable levedad del ser, las casualidades volaron hacia él como pájaros que se posan sobre los hombros de san Francisco de Asís.
Las casualidades son tanto más significativas cuanto más improbables, aunque nunca llegan a ser imposibles.





















2 respuestas a «Si Fulano fuera Mengano, fuera Zutano o Merengano»
Magnífico artículo, felicidades,Charly, espero que no te maltraten algunos malvados
Muchas gracias ciudadano.