La UNIÓ de Llauradors consigue que los agricultores cobren más indemnizaciones de Agroseguros

El sindicato agrario ha gestionado con Agroseguros la mejora en el cobro de los seguros por parte de los productores de uva de mesa que hayan sufrido durante 2013 algún siniestro por alguna adversidad climatológica, dejando así de lado la famosa “fórmula de la vergüenza”. 

Agroseguro pretendía aplicar una fórmula que reducía de media en 25 puntos la indemnización a percibir por los agricultores que tuvieran daños provocados por inclemencias del tiempo, pero la presión y negociación ejercida por LA UNIÓ hará que los productores agrarios que aseguraron la uva de mesa y se vieron perjudicados por la aplicación de este procedimiento obtengan compensaciones y más indemnizaciones.

El balance de la campaña de uva de mesa, al contrario de lo que se preveía en julio, ha resultado ser negativo a juicio de LA UNIÓ. Enrique Sánchez, responsable de Uva de Mesa de LA UNIÓ, explica que las variedades tempranas, como la Victoria, “tuvieron un buen resultado, con un precio normal y una buena calidad”. El resto de uva, como la Moscatel o Alejandría “ya tuvieron problemas de podredumbre y unos precios no demasiado buenos”.

Para la uva embolsada el resultado “ha sido horrible, con muchos gastos para los agricultores a lo largo de toda la campaña debido al pedrisco, con problemas de hongos y con unas condiciones climatológicas con calor en verano y la sequía que se alargó hasta noviembre no demasiado favorables para la correcta evolución del cultivo”, lamenta Sánchez. A pesar de estos inconvenientes, “la calidad de la uva de esta campaña ha sido buena, similar a la de otros años, aunque los precios no se han correspondido con la cantidad de kilos que han entrado a los almacenes”. Así, el precio de la uva Moscatel en campo “ha sido de unos 40 céntimos en los mejores casos, mientras que la Aledo no ha superado los 50 céntimos de media”, asegura.

Así, además de los problemas del encarecimiento de los seguros o de las indemnizaciones por siniestro, otro de los principales inconvenientes al que tienen que hacer frente los agricultores radica en la diferencia de precio en origen con respecto a lo que pagan los consumidores, “que suele ser más del doble”, según apunta el responsable de uva de mesa de LA UNIÓ.

En definitiva, esta campaña se podría calificar por “una cosecha con muchos kilos de producción pero desigual, así como por la falta de demanda de mercado tanto nacional como internacional”, comenta Enrique Sánchez, debido en parte “a una fuerte competencia italiana que ha acaparado el mercado”.

Ante estos hechos, LA UNIÓ solicita al Ministerio de Agricultura que estudie posibles cambios en la legislación para que se permita “el doble uso de la variedad Aledo para utilizarla como mesa o para hacer vino con objeto de que el precio del desperdicio pueda utilizarse y sea también rentable como ocurre con otras variedades de uva”, demanda Sánchez. 

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