Firma invitada: Augusto Beltrá

«El Belén en Novelda»

En Novelda, la popular costumbre de colocar el belén en Navidad ha tenido siempre un importante arraigo entre la población. Certifica su antigüedad la imagen del “Jesuset”, una talla del Niño Jesús que se conserva en la Iglesia de San Pedro apóstol de Novelda y que se daba a besar a los fieles tras la celebración de la Misa del Gallo, el día de Nochebuena. La talla, obra del prestigioso escultor Domènec Talarn i Ribot, especialista en imaginería religiosa y figuras de belén, presenta en la parte posterior del pañal que lo cubre la siguiente dedicatoria: “Talarn lo dedica a la iglesia parroquial de la villa de Novelda en prueva de su más sincera gratitud. Barcelona 18 de diciembre de 1886”. Las crónicas también recogen que en el siglo XIX ya se instalaba un mercadillo de venta de figuras para el belén en los aledaños de la ermita del “Pas dels Dolors”, centro devocional de los noveldenses que concurrían y aún acuden en Semana Santa a este lugar a rezar el Vía Crucis. Estos puestos de venta de figuritas de belén y de todo tipo de construcciones realizadas en corcho también fueron habituales en la segunda mitad del siglo XX, ubicándose alrededor del mercado de abastos durante las semanas previas a la llegada de las fiestas navideñas.

Más tarde, cuando en las décadas de los años setenta y ochenta la influencia de costumbres anglosajonas comenzaron a implantarse con fuerza entre la sociedad española y, por ende, en nuestros hábitos locales, se produjo un cierto desplazamiento del belén, que fue arrinconado, olvidado y en muchos casos hasta considerado como algo viejo, caduco e inservible, destruyéndose gran parte de ellos, perdiéndose colecciones de figuras de gran antigüedad y encanto y dando lugar a la desaparición del Concurso de Belenes local que había comenzado a desarrollarse en 1960.

Probablemente, el belén más antiguo del que se tiene conocimiento en Novelda se conserva en un domicilio particular, concretamente en el que vivieron el matrimonio Rosario Iborra e Isidro Cantó. El precioso belén, una auténtica joya, que se encuentra protegido por una vitrina acristalada, adopta la forma de los sacromontes italianos. Poblado con figuras de la escuela mallorquina de finales del XVIII, fue realizado a principios del XIX por un seminarista, pariente de Rosario, cuya vida se vio truncada nada más terminar esta obra y que quedó como herencia patrimonial familiar, pasando de generación en generación.

Otro belén de gran arraigo popular y de visita obligada en tan señaladas fechas ha sido siempre el del Asilo de Ancianos Desamparados. De aquel antiguo belén que fascinaba nuestra mirada infantil a base de juegos de espejos, que dotaban al paisaje de gran profundidad, tan solo se conservan algunas magníficas figuras de la escuela de Olot, y aunque el belén ha sufrido con los años ciertas transformaciones, es una buena excusa para visitar la residencia de Santa Teresa de Jornet en Navidad, felicitar a sus moradores y depositar el aginaldo en el tradicional negrito que muestra su agradecimiento con un ligero movimiento de cabeza.

Sin embargo, los verdaderos impulsores del belenismo en Novelda, que consiguieron con su labor afianzar la costumbre de montar el belén y extenderla entre la población en el siglo XX, fueron, sin duda, el presbítero Antonio Pastor, Francisco Martínez Mira, conocido popularmente con el sobrenombre de “Parra” y Enrique Serrano Fuerte.

El primero de ellos, el sacerdote don Antonio Pastor, además de un excelente literato, asiduo colaborador en distintos periódicos noveldenses de principios del siglo XX y autor de los versos “A María Magdalena”, publicados en el primer número de la revista Betania en 1953 que, armonizados por el maestro Vicente Díez Clemente, se convertirían en el Himno de la Patrona de Novelda Santa María Magdalena, también fue un gran entusiasta del belén y el auténtico promotor del belenismo en Novelda. Don Antonio, que ejerció su sagrado ministerio en nuestra localidad desde 1939 hasta 1942, montaba cada año el belén del Asilo.. El vicario de San Roque daba catecismo por las tardes y, como aliciente, sorteaba entre los catecúmenos unos belenes de corcho realizados con sus propias manos, siendo alguno de ellos conservado, todavía, por sus propietarios.

Francisco Martínez Mira, “Parra”, montó con sus habilidosas manos, en la década de los cuarenta, un entrañable belén en movimiento que hizo las delicias, durante medio siglo, de sus visitantes, algunos llegados desde diversos puntos de la geografía española para admirarlo. Catorce años tardó en construir esta obra de ingeniería mecánica que asombró a varias generaciones de noveldenses. Más de cuatrocientas figuras poblaron este original belén. Corría el año 1953 cuando Parra decidió construirlo para su hija Ernestina, que contaba con tres años de edad. Parra, por aquel entonces taxista de profesión, en uno de sus frecuentes desplazamientos a la ciudad de Alicante, adquirió un belén de papel recortable para instalarlo en su domicilio. Pasadas las fiestas navideñas, se le ocurrió ampliarlo montando una noria que tuviera movimiento. Su mujer, Ernestina, puso en duda su habilidad para conseguirlo, y Parra aceptó el reto a su amor propio y no paró hasta lograr, no sólo que la noria diera vueltas, sino que un gran número de las figuras y muñecos con los que, año tras año, fue ampliando el belén, evolucionaran con precisión, realizando los movimientos para los que habían sido elaborados. Y lo que en un principio fue creado para el disfrute de sus hijos, el tiempo lo acabó convirtiendo en todo un ritual navideño con el que gozaron varias generaciones de noveldenses. Y es que durante décadas no hubo niño en Novelda que, acompañado de sus padres, hermanos o abuelos, no se acercase hasta la calle Mayor, guiados por aquella estrella plateada que colgaba frente al número treinta y cinco, para descubrir y contemplar, atónitos y asombrados, la recreación de aquel pequeño pueblo palestino, en donde Dios quiso venir al mundo, para hacerse hombre, a través de las manos de un honrado y humilde mecánico.

En 1998 la Asociación de Belenistas de Novelda, que se acababa de crear, pidió al Ayuntamiento de Novelda que iniciara las gestiones oportunas con Parra y su familia para que su belén, que desde hacía años ya no se podía visitar públicamente, fuera declarado Bien de Interés Cultural y Patrimonial de la población, y que fuera recuperado, restaurado, consolidado y, a ser posible, ubicado en un lugar en donde todo el pueblo pudiera seguir disfrutándolo. Joan Anna, por aquel entonces Concejal de Cultura del Ayuntamiento, acompañado por directivos de la Asociación, visitó el domicilio de Parra conociendo su belén y transmitiéndole el proyecto. Finalmente las gestiones con la familia no prosperaron por el deseo de la misma de conservarlo.

Años más tarde, ocupando la Concejalía de Cultura, Josefina Sánchez Tierraseca, se volvieron a reanudar las conversaciones pero, las desavenencias surgidas en el seno del equipo de gobierno municipal y el cambio de titularidad en la Alcaldía, tras las elecciones, volvieron a dejar en el olvido el proyecto.

Parra fue distinguido en 1998 por la Asociación de Belenistas de Novelda con la concesión del título de Socio de Honor. Al año siguiente, la Asociación creó un trofeo con su nombre, con la finalidad de perpetuar su memoria y premiar a aquellas personas, entidades o instituciones que fueran dignas acreedoras del mismo por su dedicación, apoyo fomento y difusión del belenismo. Enrique Serrano Fuerte fue otro nombre destacado del belenismo noveldense. Discípulo del presbítero Antonio Pastor, de quien heredó la pasión y devoción por el belén, consiguió con sus extraordinarias creaciones artísticas, realizadas en su domicilio particular, en la iglesia de San Pedro Apóstol y en los soportales del Ayuntamiento, múltiples premios y distinciones, incluido el de Maestro Belenista que le otorgó la Asociación de Belenistas de Alicante y la Insignia de Oro de esta misma Entidad. Serrano fue el maestro de los jóvenes belenistas noveldenses que acabarían fundando la Asociación local y que años más tarde lo elegirían como Presidente de la misma, además de editar un libro sobre su trayectoria belenística, sus bocetos y diseños y la recopilación fotográfica de toda su obra artística relacionada con el belén.

Aquellos primeros trabajos de su infancia y juventud fueron dejando paso, con la edad, a obras más consolidadas y de mayor envergadura, en las que la utilización del corcho y otros elementos novedosos sustituyeron al papel y cartón que empleaba en años anteriores, acumulando los primeros premios de aquellos concursos locales de belenes que se celebraban en Novelda en los años sesenta. En 1968 construyó un belén de estilo cubista a tamaño natural que fue expuesto en los jardines de la Glorieta durante aquellas Navidades y que acaparó la atención de los noveldenses por muchos motivos. Elogiado por muchos y criticado por algunos detractores, el paso del tiempo ha acabado otorgando a este trabajo la merecida categoría de obra artística que pudo ser patrimonio de nuestra cultura local, pero que desgraciadamente no se llegó a conservar. En el año 2000 la Asociación de Belenistas de Novelda realizó gestiones con el Ayuntamiento y la Asociación de Marmolistas para que fuera recuperado, tallado en mármol y expuesto permanentemente en alguna plaza de nuestra población como un monumento que homenajeara al belén, como los que se muestran en muchas otras poblaciones, pero finalmente no se llegó a ningún acuerdo y quedó, como tantas otras cosas, en el olvido.

Serrano realizó también grandes montajes para la parroquia de San Pedro, siendo párrocos de la misma Don Antonio Hurtado de Mendoza y Suárez y Don Victoriano Garrigós. En 1975 se hizo cargo del diseño y construcción del Belén Monumental del Ayuntamiento de Novelda, —iniciativa debida a Joaquín Pellín.

Aunque el impulso y consolidación definitiva del fenómeno belenista en nuestra población lo imprimió la Asociación de Belenistas de Novelda. Fundada el 4 de octubre de 1996, sus primeras actuaciones fueron la creación del Pregón de Navidad, la recuperación de aquel tradicional concurso local de belenes, y la convocatoria de un concurso de tarjetas de Navidad para escolares, a los que con los años sumarían el de cartas a los Reyes Magos, el de fotografía o el radiofónico de cuentos navideños. En 1998 comenzaron a publicar “El Pesebre”, revista de periodicidad anual que era enviada a las asociaciones belenistas repartidas por todo el mundo. También editaron un disco compacto de villancicos que recogía el Pregón que interpretó la Coral del colegio noveldense San José de Cluny, y un delicioso libro de cuentos de Navidad, recopilando obras de escritores locales.

Centraron sus exposiciones fundamentalmente en dioramas, tratando temas bíblicos, tanto en Navidad como en Semana Santa. Destacando entre todas ellas la realizada sobre La Biblia, y la que recogía la historia de la Patrona del municipio, Santa María Magdalena, que se anunció con el título de “La Magdalena y Novelda”. Sus obras traspasaron las fronteras de la localidad, para ser admiradas en las poblaciones de Alfaz del Pi, Ibi, Monóvar, Aspe, Alcoi, Pinoso, La Romana o Vélez Rubio (Almería).

Entre sus belenes monumentales sobresale el realizado para conmemorar el centenario de la declaración de Novelda como ciudad, que reflejaba con gran minuciosidad y profusión de detalles la Novelda de 1900 y otra de sus grandes creaciones fue expuesta en el Congreso Nacional Belenista celebrado en Villarrobledo.

Uno de sus montajes memorables, que sin duda ha quedado grabado en la memoria colectiva de la población, fue el Gran Belén, un gigantesco decorado, instalado en el amplio gimnasio del Colegio San José de Cluny, que ocupaba más de trescientos metros cuadrados, y en el que los visitantes se integraban en él como si fueran figuras de un gran belén, pudiendo recorrer las calles del poblado hebreo, entrar en los establos, tocar el agua de las fuentes y contemplar a través de las ventanas de las casas una colección de dioramas que reproducían escenas sobre el Nacimiento de Jesús.

La gran capacidad artística demostrada en sus trabajos consiguió captar la confianza de la Concejalía de Festejos de Novelda, y durante varios años se encargaron de la ejecución de varias carrozas para la Cabalgata de Reyes, así como de los decorados y el utillaje para el espectáculo “Novelda, la Gran Dama”, diseñado para la inauguración del parque auditorio, y también la creación, elaboración y montaje de la exposición conmemorativa del cincuentenario de la revista de festejos “Betania”.

Esta Asociación ha tenido siempre presente la formación cultural y artística de sus asociados y, además de organizar cada año los cursos de belenismo, con tres niveles de convocatoria —elemental, dioramas y belenes de gran tamaño—, ha desarrollado conferencias, conciertos, y viajes culturales, visitando las distintas sedes expositivas de “La luz de las imágenes”, los talleres de destacados artesanos figuristas de Murcia y localidades y lugares de interés belenístico.

Fruto de todas estas actividades la Asociación de Belenistas de Novelda ha conseguido ser todo un referente, no sólo a nivel local, pues es innegable que el impulso que ha tenido el belén entre la población ha ido en aumento desde que se creara esta Asociación, sino que además ha logrado ser, en los últimos años, punto de encuentro y lugar de convocatoria para los belenistas tanto de la provincia como del resto de España.

En las navidades de 2005, Novelda se convirtió en un gran foco de atención belenista al ofrecer, simultáneamente, una exposición en la Casa Museo Modernista con dioramas del Maestro Belenista murciano, Francisco Carrillo Periago; otra monográfica de las obras de otro gran Maestro, el oriholano, Manuel Zambrana, en el Centro Cultural “Gómez Tortosa”; el belén municipal que recreaba la emblemática Glorieta de Novelda de los años cincuenta y en cuyos jardines los belenistas noveldenses ubicaron la cabalgata de los Reyes Magos; un belén popular instalado en la capilla de la Purísima de la iglesia parroquial, obra del noveldense Roberto Martínez Bacaicoa y su esposa María Luisa Fernández; el Nacimiento Monumental instalado en el altar mayor de la parroquia de San Pedro, trabajo de la Maestra Belenista Alicia Boyer, y el Museo de la Asociación, inaugurado el día dieciocho de diciembre. Un espacio habilitado por los belenistas para albergar una selección de obras, extraídas de las distintas exposiciones desarrolladas durante sus diez años de funcionamiento, los últimos belenes monumentales expuestos en los soportales del Ayuntamiento, las fotografías premiadas en los concursos y figuras de diversos autores y distintas épocas y nacionalidades de gran valor artístico, que en sus primeros tres meses de exhibición recibió la visita de cinco mil personas, convirtiéndose en un atractivo turístico de primer orden, que ha merecido los elogios de quienes lo han visitado, dejándoles un imborrable recuerdo. Un sueño fructificado gracias al tesón, el esfuerzo, la constancia y la creatividad del abnegado grupo belenista noveldense que coronó todo el rosario de actividades desplegadas desde que se creara esta Asociación. Un Museo creado con la intención de proteger y exhibir el rico patrimonio cultural y artístico de la Asociación, y para que fuera un reclamo turístico cultural más de nuestro municipio, pero que, al día de hoy, sigue siendo ignorado por nuestros gobernantes y, en consecuencia, un auténtico desconocido para muchos noveldenses y que, como el belén de Parra o el nacimiento cubista de Enrique Serrano, no ha despertado ni merecido la suficiente atención ni interés de los dirigentes culturales de nuestra población.

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