Entrevista a Beatriz Rocamora, directora del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó

“Solamente diferenciándonos vamos a poder ser sostenibles y competitivos”

Beatriz Rocamora, miembro del organismo, cuenta con buenas expectativas para la cosecha de esta temporada pese a los problemas climatológicos acontecidos en el final de la primavera.

PREGUNTA.- ¿Cuáles son las expectativas para este año?


RESPUESTA.- Las expectativas son buenas, la inscripción de uva en el campo no ha variado respecto a años anteriores. Sí que es cierto que debido a los daños climáticos que hubo sobre todo en la zona de La Romana, se espera que haya una menor cosecha debido a los daños por pedrisco al final de la primavera.


Esperamos que la climatología siga respetando la uva en el campo hasta que se empiece a recolectar las variedades embolsadas más tempranas amparadas por la DO (Denominación de Origen).


Además, la calidad se espera buena, y esperamos que la comercialización y los mercados también funcionen al ritmo que lo hicieron el año pasado, para así no acumular producción y se pueda ir comercializando con normalidad.

P.- ¿Qué consecuencias ha tenido la pandemia para la uva embolsada del Vinalopó?


R.- La pandemia sobre todo supuso un impacto a nivel de costes, en los comercializadores y en los agricultores. Las medidas de seguridad, la implementación de todos los protocolos, aforos en los almacenes, turnos de trabajo… todo eso supuso un importante aumento en los costes de producción.

Este coste desgraciadamente no se ha visto recompensado por ejemplo a través de los incentivos fiscales que habitualmente podemos hacer uso desde el sector como por ejemplo las bonificaciones en la tributación.


Por otro lado, a nivel de mercados el año pasado sí que funcionaron de una forma flexible y fluida. La verdad es que el hecho de que la gente consumiese más en su casa fue beneficioso para el sector.

También el sector agroalimentario se posicionó como un sector esencial gracias al continuo suministro donde la cadena alimentaria funcionó al 100%.


Pero parece que con el tiempo esto se nos ha olvidado un poco y volvemos a estar en una situación complicada como ya estábamos a finales de 2019 y que desembocaron en varias manifestaciones.

P.- ¿Por qué la uva del Vinalopó es Denominación de Origen? ¿Cuáles son las cualidades diferenciadoras de este producto?


R.- La uva del Vinalopó es una Denominación de Origen Protegida principalmente por dos factores, uno natural y otro antrópico, que se entienden funcionando a la vez.


El antrópico es el embolsado, la técnica cultural del embolsado. Consiste en colocar un bolso de papel en cada uno de los racimos, protegiendo a la uva como si fuera un micro invernadero durante al menos 60 días.

Esto hace que la uva retrase su maduración, desarrolle una piel más fina, tenga un color uniforme, y otras muchas cualidades.


Esta técnica cultural, inventada por el hombre, funciona porque se lleva a cabo en este territorio.

En otras zonas esta técnica no funcionaría. Aquí tenemos una serie de factores climáticos, edáficos, etc., que hacen que ese bolso le confiera a la uva esas cualidades.
La conjunción de esos dos factores lo que hace es que podamos disfrutar de una Denominación de Origen Protegida desde hace más de 30 años.

P.- ¿Cuánto dura la campaña y cuánta cantidad se recoge de media?


R.- La cosecha con Denominación de Origen este año empezará a poder comercializarse el día 20 de agosto. Se suele estar comercializando hasta mitad de enero aproximadamente, depende de la situación de cada año.


Lógicamente los agricultores no paran, están todo el año trabajando. Este año hay inscritos en campo una cantidad más o menos de 40-41 millones de kilos de uva, muy similar a las cifras del año anterior.


El agricultor cuando inscribe su uva en el mes de abril hace una estimación, no son los kilos realmente cosechados, puede haber problemas climáticos y que sean menos, o que incluso sea un año buenísimo y haya más.


Sí que es cierto que los fenómenos climáticos que hemos tenido sí que harán que la cosecha en muchos casos disminuya.

Por ejemplo, en La Romana se han estimado pérdidas más o menos del 50% de lo inscrito. Pero hasta que no se tengan los datos fidedignos de lo que se cosecha al final pues no lo podemos confirmar.


De hecho, en gran medida, esta inscripción que se hace en la Denominación de Origen por quien está muy afectada es por las condiciones del seguro, porque muchas veces se vincula la contratación del seguro con la inscripción en el DO por los beneficios que conlleva en la tasa y en la póliza.


Si el seguro tiene unas condiciones muy negativas para el productor muchas veces o no asegura o no asegura todas sus plantaciones porque no le compensa el coste del seguro.


Cuando cambiaron las condiciones del seguro fue cuando tuvieron lugar una caída muy importante en las producciones.


Eso es un riesgo muy grave para los productores porque son ellos quienes asumen el riesgo de que, por ejemplo, accidentes climáticos, les arruinen el año.

P.- ¿Qué aporta la uva embolsada del Vinalopó a la gastronomía mediterránea?


R.- Para mí es un ingrediente fundamental a nivel gastronómico. En primer lugar, la vid es uno de los cultivos de la trilogía mediterránea, junto con el trigo y el olivo. Es un cultivo de referencia para la cuenca mediterránea tanto para uva de mesa como para uva de vinificación. Por tanto, es un cultivo emblemático a nivel cultural, histórico y territorial.


Además, a nivel gastronómico tiene una serie de propiedades que la diferencian de las uvas al uso. Es más apetitiva y tiene mayor vistosidad respecto a otros tipos de uvas que desgraciadamente no tiene estas cualidades.


Nosotros hemos hecho muchas actividades gastronómicas, hacemos un blog trip con críticos gastronómicos, hemos trabajado con restaurantes, tenemos un recetario con restaurantes de la comarca en los cuales cada uno ha hecho su elaboración de un plato a base de uva. La uva tiene muchísimo potencial.

P.- ¿Este tipo de uva tan especial también va destinada al mercado internacional?


R.- Sí. Más o menos el 40% de la producción certificada por la Denominación de Origen se exporta.

El principal destino es la Unión Europea porque es donde más sencillo es exportar, pero también hay tradición de exportación a países como Canadá, Sudáfrica o Emiratos Árabes.


La uva con el sello de la Denominación de Origen es reconocida desde hace muchos años y ha sido pionera en la exportación. Una de las uvas que realmente abrió el camino de la exportación fue la uva con el sello de la Denominación de Origen.

P.- ¿Cuáles son los retos de cara al futuro?


R.- Tenemos retos internos en el territorio donde estamos y externos de cara al consumidor.


Externos te destacaría el conseguir que la uva se identificara correctamente en el lineal (en el supermercado, en el punto de venta).

Muchas veces nos llaman consumidores preguntando dónde pueden encontrar la uva porque no la encuentran con las etiquetas.


Es una pena porque es un producto que se diferencia en el campo, porque se embolsa, pero luego esa diferenciación y esa inversión que el agricultor hace en el campo no se ve recompensada en el punto de venta.


El consumidor ve uva que ha sido embolsada y uva destapada y como no lleva el sello de la Denominación de Origen no la puede distinguir a primera vista.


A nivel interno es un poco lo mismo, el reto es que los comercializadores se hagan cargo de que esa diferenciación. Está en sus manos hacerlo valer porque tienen un producto completamente distinto a todos los demás.


Solamente diferenciándonos vamos a poder ser sostenibles y competitivos en el sector rivalizando contra otro tipo de producciones. No vamos a ganar nada haciendo lo mismo que ellos teniendo un factor diferenciador como el que tenemos con la Denominación de Origen.

P.- ¿Cómo va a ser el acto del corte del primer racimo?


R.- Este año va a seguir sin poder ser igual al que estábamos acostumbrados. En 2019, por ejemplo, pudimos disfrutar de una ponencia e invitamos a todo el sector.


Desgraciadamente por las circunstancias de la pandemia, pese a ser mejores que en 2020, seguimos sin estar tranquilos organizando un acto masivo en un sitio cerrado como se solía organizar.


Por tanto, este año vamos a seguir haciendo un acto con un aforo muy reducido, íntegramente al aire libre. Este año toca en el municipio de Hondón de las Nieves, que era el lugar escogido para el 2020 pero se pospuso para este año pensando que las circunstancias fueran mejores.


Son algo mejor pero no son todo lo buenas que debían ser para hacer el acto al que estamos todos acostumbrados.


El acto será el día 2 de septiembre, se espera la asistencia de la consellera de Agricultura, del presidente de la Diputación y de diversos representantes institucionales del sector agroalimentario y de diversos sectores económicos en general de la Comunidad Valenciana.


Intentaremos compensarlo con otro tipo de actuaciones, dándole difusión a través de las redes sociales, de nuestra página web, de los medios de comunicación que siempre estáis ahí apoyándonos para que llegue al conjunto del sector y que se difunda la labor que hacen todos los agricultores y productores de la uva de mesa del Vinalopó.

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