La caída de una rama de un ficus de la Glorieta causa daños en dos vehículos

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La rotura podría haberse producido por la pudrición de la unión, debilitada por la acumulación continuada de agua.

Una rama de grandes dimensiones de uno de los ficus de la Glorieta ha caído durante la jornada de este martes, 4 de agosto, causando daños materiales en dos vehículos que se encontraban estacionados en las inmediaciones.

El árbol está situado en el interior de la Glorieta, concretamente en la esquina donde confluyen la calle Carlos I y la plaza de la Glorieta. Según las primeras observaciones, la rotura podría haberse producido debido a un proceso de pudrición en el punto de unión de la rama con el árbol. Al desprenderse, ha quedado visible que la madera de esa zona se encontraba deteriorada.

La principal hipótesis apunta a que la forma de la unión habría favorecido la acumulación de agua, manteniendo la madera húmeda durante periodos prolongados. Esta circunstancia puede facilitar la entrada de hongos y otros organismos descomponedores, reduciendo progresivamente la resistencia estructural de la madera hasta provocar su fractura.

Desde la Policía Local de Novelda han informado de que la caída ha afectado a dos vehículos y que sus propietarios ya han sido localizados. Asimismo, se ha puesto a su disposición el Seguro de Responsabilidad Civil del Ayuntamiento de Novelda para tramitar la reparación de los daños ocasionados.

Una copa frondosa no descarta daños internos

Aunque el ficus presentaba una copa frondosa y las ramas conservaban sus hojas y sus característicos frutos, este buen aspecto exterior no permite descartar la existencia de una pudrición interna. Los árboles pueden mantener activas las capas exteriores encargadas de transportar agua y nutrientes mientras una parte de la madera interior pierde progresivamente su resistencia. Por este motivo, algunos defectos estructurales solo se hacen evidentes cuando se produce la rotura.

Además, durante el verano las ramas soportan una carga mayor por el peso conjunto de las hojas, los nuevos brotes y los frutos. Los estudios sobre arboricultura señalan que esta carga puede contribuir a la fractura cuando la madera ya presenta pudrición, grietas o una unión débil.

Tras un episodio de estas características resulta aconsejable realizar una evaluación técnica del conjunto del árbol, incluyendo sus principales uniones y el equilibrio de la copa. Entre los cuidados preventivos se encuentran las inspecciones periódicas, el control del riego para evitar encharcamientos, la mejora del drenaje y una poda estructural planificada que retire madera dañada o reduzca el peso de las ramas comprometidas. Estas actuaciones deben ser determinadas por personal especializado, ya que la presencia de pudrición no implica necesariamente que todo el ejemplar tenga que ser eliminado.

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