Sueños de Libertad

José Fernando Martínez Fernández (Charly Rebel)

“En mis refugios destruidos

en mis faros sin luz

en el muro de mi tedio

escribo tu nombre”.

Paul Éluard

Os podrá sonar a sueño trasnochado. La cárcel no siempre es política o de piedra, y hay pensamientos y miedos peores que grilletes. La libertad siempre se conquista, nunca se regala; lo digo aunque suene a tópico. Desconfía de una libertad regalada, de un Mundo Feliz y de Aldous Huxley. Esta eterna lucha se parece más a la derrota infinita de Joaquín Juan, encargado de gran parte del sonido en Sueños de Sal, de esos susurros de Ilíada que acompañan la película. Enorme suerte y metáfora que un poeta aportara estas notas a nuestro gran sueño. Mil gracias.

Todos los personajes, incluidos los espectadores, soñamos con ese himno de fondo que canta a la libertad; la crisis no es más que la consecuencia de la pérdida de esa melodía. En un desafortunado momento de nuestras vidas nos dejamos atrapar y encarcelar por la codicia, por sueños huecos, por los regalos de la bruja del bosque y otras hierbas. Esta película nos ha ayudado a recuperar la sintonía, esas notas de piano que descienden en blanco y negro y nos conducen al río de los sueños. Con tan solo tararearla en nuestra cabeza recuperamos la verdadera ilusión y sentimos la verdadera libertad, cuya imagen simbólica es Mariano en un extremo de la torre de Tres Picos ofreciendo sus sueños al horizonte, como en la proa de un gran barco de piedra, donde casi se puede sentir la brisa y su perfume de libertad.

Mariano no consigue ser una estrella del rock, pero consigue algo mejor: la libertad de fracasar en el intento y sentirse más feliz que si lo hubiera conseguido. A veces, alcanzar nuestro sueño es simplemente reconocer que ya lo teníamos. Mariano ha sido siempre una estrella del rock de corazón y espíritu. Lo que nunca se había dicho es que no todas estrellas tocan la guitarra eléctrica. O sí; de alguna manera, la guitarra no es más que una actitud, el alma de un aventurero que surca la vida.

Por pura serendipia se ha hecho estrella de cine antes que de rock. Enhorabuena, Mariano. Te mereces un Óscar, aunque sé que te conformas con un Goya.

“Y por el poder de una palabra

vuelvo a vivir

nací para conocerte

para cantarte

Libertad”.

Paul Éluard

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