Deportistas veteranos noveldenses, por Vicente Díez

81) JULIÁN FAJARDO MÉNDEZ (judoca y ciclista)

Hace unos 25 años que conozco a Julián, debido a que coincidimos en entrenamientos y carreras ciclistas de tándems, organizadas por su empresa, la ONCE. También supe que fue un judoca destacado y hoy les relato su biografía deportiva.

Nació en el año 1970 y sus primeros pasos los dio en su domicilio inicial, en la calle Donoso Cortés, cerca de la Plaça Vella. Cuando tenía 16 años, sus progenitores se trasladaron a la calle Sargento Navarro y me dice que es el mayor de los seis hijos que engendraron sus padres, Julián y Ana María. Su época escolar estuvo entre los colegios del Oratorio Festivo y Gómez Navarro, hasta el 8º curso, en que lo desarrolló en el colegio Espíritu Santo, propiedad de la ONCE y que está en Alicante, cercano a Santa Faz. En el colegio Gómez Navarro jugaban al futbito en el recreo y recuerda a todos sus compañeros, así como al director, don José Isidro Abad.

Posteriormente, acudió a clases de Formación Profesional a través de la ONCE en Madrid, donde consiguió el título de telefonista y añade que hizo prácticas en el Ministerio de Administraciones Públicas, (años 1987 y 88).

Como sin duda ya saben, Julián tiene un problema visual la retinosis pigmentaria, que le viene por vía paterna; de hecho, su abuelo conocido como “el tío Julián” ya vendía cupones de la ONCE, a lo que se dedican también su padre, él y dos de sus hermanos, Lucía y Vicente. Me informa que en los meses estivales, en vacaciones estudiantiles, cuando otros jóvenes de Novelda iban a “poner saquitos” o tareas similares, él vendió cupones para mejorar su disponibilidad de dinero en verano y esta iniciación en ventas la llevó a cabo durante tres meses.

Sus primeros contactos con el deporte se remontan a la adolescencia, antes de los veinte años, en que otra vendedora local de cupones, Carmina Alonso (q.e.p.d.), le habló de apuntarse al ciclismo en tándem para ciegos y deficientes visuales que la ONCE iba a poner en marcha. Permítanme que destape yo mi propia memoria, pues siempre tengo algo que añadir cuando se trata del ciclismo. Por aquellos años, estaba de director provincial de la ONCE en Alicante don Miguel Carballeda, de quien ya comenté en otra ocasión. Fue un hombre irrepetible; de los que antes de hacerte ilusiones, ya estaba poniendo en práctica lo que otros no hicieron, cual es aportar el dinero suficiente y llevar a cabo un deporte para los empleados y afiliados de la ONCE. Hoy, el señor Carballeda es el director nacional de esta Organización de Ciegos y conservo un imborrable recuerdo de él. Bien, pues entre los deportes que se iniciaron; así, por ejemplo: baloncesto en silla de ruedas, atletismo y futbol adaptado, ajedrez y otros, no dejó aparte al ciclismo en tándem. Se trataba de que un/a empleado/a de la ONCE pedalearía desde el segundo sillín como copiloto y dirigiendo el tándem, estaba el piloto, que solía ser un ciclista ya experto en lo del pedaleo de competición. Yo tuve el placer de participar como piloto en algunas de estas carreras a dos con Carmina Alonso; e incluso, en ocasiones, entrené con Julián.

El problema de Julián fue que no siempre disponía de un piloto para entrenar, por aquello de que dos personas pueden tener horarios o días distintos en que dispongan de tiempo libre y en general, entrenó poco con el tándem. Participaron con Julián como pilotos un petrelense veterano del pedal, conocido por “Batiste”, así como otro ciclista del barrio de las Horcas, Pepe “Turbo”. Cuando podíamos coincidir todos entrenando, también nos acompañaba un ciclista ilicitano, Antonio Pomares “el Bonus” y entre todos, parecíamos un circo ambulante, por el aspecto de nuestras “bicicletas” con doble sillín, manillar y pedales.

Llegó a participar Julián en algunas carreras de tándems, tanto en Totana como en Denia; incluso estuvo seleccionado para un campeonato nacional con la selección ONCE de la Comunidad Valenciana, junto a la veterana Carmina. En el tándem, quien toma las decisiones es el piloto y éste ha de decidir el desarrollo adecuado, o si es el momento para acelerar; en resumen, la táctica a emplear en la carrera. Por su parte, el o la copiloto, se limita a pedalear y confía siempre en la persona que va delante, con quien se comunica verbalmente.   

Simultáneamente, para completar su preparación, le sugirieron otro deporte en el que no necesitaba ayuda de terceras personas, cual es el judo. Por tanto, ¿quién mejor en Novelda que Paco Falcó para orientarle en sus primeros lances con el kimono y el cinturón blanco, el inicial?  Julián recuerda que la primera técnica que le enseñó fue el agarre, junto a otros alumnos y alumnas que se iniciaban.

Pronto se adaptó a soportar las caídas y al resto de la disciplina del judo y fue consciente que aquello le “llenaba” más que el tándem, por lo que si el judo era para completar al ciclismo, paulatinamente aquél fue tomando el primer lugar en sus preferencias, pues observó que destacaba más con el kimono que con el maillot y por tanto, le gustaba más. Ya se dijo que comenzó, como todo novato, con el cinturón blanco y fue obteniendo los diversos colores hasta llegar al cinturón negro y más que una promesa, se transformó en toda una realidad en el judo de minusválidos.

El judo es un arte marcial y deporte de combate de origen japonés; su denominación significa algo así como “el camino a la flexibilidad” y fue creado por el maestro Jigoro Kano en 1882, a quien se adjudica el título de Soke, o fundador. Actualmente, el único arte marcial que es deporte olímpico permanente. En esta disciplina deportiva se intenta aprovechar en beneficio propio la fuerza o agresividad del rival.

Se practica sobre un cuadrado de 8 x 8 m. cubierto por una fibra de bambú, generalmente de color verde, llamada tatami y los contendientes llevan para sujetar el kimono, un cinturón (obi, en japonés) y cuyo color denota el grado técnico de que dispone el judoca y son por este orden, de menor a mayor: blanco, amarillo, naranja, verde, azul, marrón y negro. También hay casos de combinación de dos colores consecutivos y tras el cinturón negro, se puede conseguir el título de Dan desde el primero hasta el décimo.

En el año 1989, dando sus últimas pedaladas de competición, consiguió simultáneamente ser subcampeón nacional de judo adaptado en Valencia, donde al no poder ir Falcó, le llevó y dirigió otro destacado judoca local, Jaime Miralles, uno de los mejores pupilos de Falcó. “Era una máquina este hombre”, afirma Julián.

Al año siguiente, 1990, consiguió llegar a lo más alto en este campeonato nacional de judo adaptado, patrocinado por la ONCE para sus afiliados y organizado y arbitrado por la Federación Española de Judo. Se celebró en Málaga y Julián era poseedor del cinturón naranja – verde; al respecto, me aclara que puede darse el caso que dos judocas se enfrenten con cinturón de diferente color; lo único que se regula es el peso de ambos para que esté encuadrado en una de sus escalas y sean de un peso similar.   

En el año 1991, de nuevo en Valencia, repitió el segundo puesto nacional y se disputó en el Palacio de los Deportes. Allí se enfrentó a un cinturón negro, segundo Dan; si bien este compañero y rival era ciego total, lo que demuestra que el judo es un deporte mayormente de contacto entre ambos contendientes. Aquel mismo año le llevaron con la selección española de la ONCE, para un torneo internacional a celebrar en la isla de Cerdeña (Italia), tras cinco escalas de avión y donde acabó segundo tras un ruso, del que no recuerda el nombre tan raro que tenía. Pero sí recuerda como ahora mismo el detalle de que este ruso y los de otros muchos países, no tienen los ciegos o deficientes visuales la protección que se tiene en España con la ONCE y me relata que este judoca ruso visitaba al resto de contendientes y a Julián en las habitaciones del hotel, horas después del combate, e iba intentando vender caviar que había sacado de contrabando de su país, o bien ofrecía cambiarlo por pantalones vaqueros, un artículo de lujo entonces en su país, con el fin de financiarse el viaje y estancia en aquel Campeonato, pues acudió junto a otros ciegos y ciegas rusos con seleccionador y demás necesidades técnicas, pero el coste se lo había de asumir cada cual.

Por ello, Julián afirma de su querida empresa, la Organización Nacional de Ciegos, conocida por la ONCE que “la quiere como a una madre y la trata como a una novia”. Su brazo deportivo se denomina OEDC (Organización Española de Deportes para Ciegos), la cual también subvenciona a otros deportes, ya detallados.

Tras aquel subcampeonato internacional, le propusieron acudir a la Paraolimpiada de Barcelona/92 y aquí, en su ciudad, Radio Novelda le nombró Mejor deportista del año 1991.

Si bien, todo se vino abajo en un instante. Hacia el mes de Junio, debía acudir a una concentración en Canarias a nivel nacional. Todo se estaba gestando a un nivel máximo, pues nuestro país era el anfitrión y había que cuidar todos y cada uno de los detalles, tanto de organización como de preparación de sus deportistas. Entrenando previamente en Madrid sufrió una lesión múltiple, de la que resultaron dañados tibia y peroné, así como luxación del astrágalo, hueso corto del pié, lo que en la práctica puso fin a su progresión deportiva. De hecho, llegaron a pronosticarle que quizá no quedase bien y tuviese dificultades para caminar, lo que afortunadamente no se verificó con el paso del tiempo.

Actualmente, el judo adaptado en la ONCE es un deporte con bastantes practicantes; incluso hay un equipo femenino que ya recoge sus frutos. Julián se define al respecto como uno de los pioneros del judo en la Organización de Ciegos, junto al vasco Javier Zubieta, así como el valenciano César Puente y el alicantino Juan Damián Matos, todos ellos amigos eternos entre sí. Este último, el alicantino Matos, tiene una calle con su nombre en Alicante, en la zona de Entreplayas, cercana a la Albufereta y próxima a la avenida de otra judoca alicantina, Miriam Blasco. También Julián tuvo algún contacto y entrevista personal con esta campeona olímpica del judo en unos entrenamientos previos en Barcelona.

En cuanto a su vida laboral y personal, ya se sabe que Julián vende cupones durante los últimos 25 años y suele ubicarse para la venta junto al estanco de la avenida de la Constitución. En su día, se casó y tiene un hijo, el cual lleva el mismo nombre de pila por cuarta generación consecutiva y tiene siete años.

También me informa que fue presidente o fundador de dos peñas del futbol local; la denominada “Mes que mai” y la posterior, “Demencia rabúa”. Al hilo de esta última peña, aclara que a pesar de su título, no se entiende lo de dementes, sino que ellos la definen como “locura por el Novelda CF”; o mejor dicho, pasión. Inicialmente, les sugirieron que lo de “rabúos” no era adecuado; si bien para él “es una peña futbolística totalmente normal;  que no se comen a nadie y es muy sana con los aficionados visitantes”.      

Otro tema que comentamos y me mostró fue las cicatrices que tiene en sus tibias, sufridas al chocar contra algunos maceteros redondos que están colocados en medio de las aceras de la calle Emilio Castelar, al atravesar los pasos de peatones y alrededores de la CAM. Admite que debería llevar el bastón blanco, lo cual quizá tenga que hacerse el ánimo a manejar, pero que el Ayuntamiento debería tener en cuenta, pues no todas las personas ven adecuadamente. Incluso añado yo que Julián tiene una visión diferente a la de otros vendedores de la ONCE, pues con gafas adaptadas a su caso, ve aceptablemente, como me demostró cuando hicimos esta agradable entrevista

Nada más por ahora, amigo Julián, guardo en mi mente los recuerdos de cuando salíamos a entrenar y competir en tándem, así como mi alegría cuando supe de tus triunfos en el judo. Siempre me han interesado las novedades deportivas, por lo que te envío mis mejores deseos para tu futuro. Ánimo, campeón.

                   P.D.- La próxima semana aparecerá Juan Carlos Moreno Sáez (multideportista). Si sabes la biografía de algún/a deportista; incluso de persona fallecida o de un club local, actual o desaparecido, telefonéame al 633 252 500 (Vicente). Gracias.

6 COMENTARIOS

  1. A veces os vi entrenar con los tándems, en el grupo de Carmina y me agradaba. También has hecho judo y mereces que se te recuerde.

  2. Todas las historias contadas tienen su parte entrañable y esta más aún. Me agrada saber que este hombre sigue con una vida normal gracias a su trabajo y que fue judoca de clase, y también ciclista.
    Vale,, Julián, lo hiciste muy bien. Saludos.

  3. Julián, me han leído tu historia que ya casi sabía al completo y me ha gustado, por lo que yo la dicto y me la escriben en su ordenador. Fuiste un campeón del deporte entre nosotros, los de la ONCE y ahora te deseo que seas muy fuerte ante tu nueva dificultad, al enfrentarte al quirófano.
    Suerte y un abrazo, Julián.

  4. JULIAN,todo un EJEMPLO,para todos nosotros,capacidad de sacrificio,entrega,constancia,ilusión…. Reune todos los ingredientes de los cuales deberiamos aprender.
    Para el Sr. VICENTE, otro excelente relato deportivo,que nos viene enriqueciendo semana tras semana.

  5. Como siempre, agradezco los comentarios recibidos, así como a los lectores que me siguen cada semana.
    La próxima es sobre un campeón del triatlón y de la BTT; confío en que guste tanto a ciclistas como a atletas y triatletas.

  6. En el gimnasio de Paco Falcó te vi y ponías más interés que otros por aprender y eso ya tiene su mérito. Comentábamos entre nosotros cómo puede sentirse una persona con deficiencia visual para practicar un deporte como el judo, en el que se vería borroso al rival y a sus brazos. Pero lo hiciste muy bien, pues fuiste a un Campeonato Mundial de tu categoría.
    Enhorabuena por tu historia deportiva que se ha publicado.

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