Deportistas veteranos noveldenses, por Vicente Díez

70) VICENTE GONZALEZ TERCERO (jugador de frontenis y de padel)

Continuando con un deporte tan arraigado en Novelda como es el frontenis, hoy les narro la biografía de alguien que admite que los años pasan y la forma física se va deteriorando; si bien, se esfuerza en acoplarse a actividades deportivas más llevaderas e incluso, ha transmitido su ilusión por el deporte a sus hijos.

Nuestro personaje de hoy nació en el año 1958 en la ciudad albaceteña de Lezuza, desde la que se trasladó aquí a los 6 años. Es el tercero de los cuatro hijos que tuvieron sus padres, Pedro y Vicenta y fijaron su domicilio en el barrio de María Auxiliadora.

En este barrio se formó un equipo de futbol con los niños y recogieron dinero por todas partes, para costearse unas camisetas con los colores elegidos. Disputaban encuentros contra otros barrios noveldenses.

Su colegio de siempre fue el Gómez Navarro y en el patio se jugaba principalmente al futbol, pero no acababa de sentirse enganchado por el balompie. Lo hacía por pasar el rato con sus amigos, pero al terminar, ni se acordaba del balón.

A los 14 años comenzó a trabajar en la industria del calzado y tras levantarse a las 7 de la mañana y regresar casi de noche, no tenía tiempo para entrenar, por lo que le llamaba más el divertirse y relacionarse con otros/as jóvenes.

Pocos años después, un día en que acompañaba a unos amigos al “Poli” Cucuch para descubrir aquello, al ver el uso que se les daba a la piscina, al tenis y a otras actividades, observó por primera vez el frontenis y algo le impactó agradablemente en su interior. Probó con la raqueta, que le prestaron sus amigos y decidió hacerse socio.

A lo largo de los años, ha conocido y jugado como pareja o como rival con infinidad de amigosJugó muchas partidas con Sigfredo “el de la Bolera”; Luis de Toware y Abilio “el Electricista” durante muchos años. Eran rivales, pero ante todo, amigos, pues tenían asumido que no eran profesionales y que su medio de vida lo tenían que buscar en sus respectivos empleos. El frontenis les servía para hacer ejercicio y dejar allí las tensiones y disgustos del día.

También recuerda a Aguado, de la familia de impresores; éste, afincado en Monforte. Y entre los veteranos, conoció a José Membrives, cuya biografía se relató la semana anterior y a pesar de los 20 años de diferencia en edad; lo que Vicente aportaba por fuerza y rapidez, José lo suplía con veteranía. Otros veteranos  con los que se midió a veces fueron José, el barbero de la Glorieta; Roberto Martínez; Ginés y alguno más.

De su generación, se midió con Enrique “el Carpintero”; Jacobo “del taller de hierros”; “el Vera”, albañil del Ayuntamiento y otros muchos, cuyo listado sería largo detallar, pues el frontenis acaparó a muchos noveldenses.

Ya con licencia federativa para competir, representó al “Poli” en el Campeonato Provincial por Equipos y se desplazaron por toda nuestra provincia, allá donde hubiese una pista con el muro inicial en ángulo recto (el de rebote), a ciudades como Elche, Torrevieja, Benidorm, Elda o Villena, con partidos de ida y vuelta. A nivel provincial, disputó el Campeonato por toda la provincia 12 ó 15 años, siempre integrado en el Cucuch, del que todos eran socios.

También disputó dos ediciones del Campeonato Territorial, y para ello iban a ciudades valencianas y castellonenses. El equipo del Cucuch lo integraban tres parejas; luchaban hasta donde podían, pero al acabar se juntaban todos, anfitriones y visitantes, así como familiares y espectadores, para comer amigablemente y comentar las jugadas. Lo pasaban en grande, pues todos eran amateurs, aficionados de verdad.

Las partidas eran por parejas y tenían una duración máxima de una hora, o bien acababan si antes se conseguían 30 puntos. Se sacaba contra la pared frontal y restaba el rival, peloteando así los cuatro jugadores. Quien falle una pelota, lanzándola baja; o no llegando a golpearla cuando es su turno, pierde un punto que va al contador de la pareja rival.

Conserva algunos trofeos, pues a nivel local había campeonatos de tipo liguilla. De los socios inscritos a ese torneo, se formaban las parejas entre ellos, o en la cafetería, sin sorteo previo. Poco a poco, se superaban las eliminatorias, hasta las dos parejas que se disputaban la final, a la que acudían todos los aficionados para verles.

Inicialmente, el frontón del “Poli” Cucuch era de la modalidad larga; formaba un ángulo recto y el muro lateral medía 42 metros. Paulatinamente, se modificó el reglamento y cambiaron tanto las medidas como la forma de un frontón. Se levantó otra pared idéntica a la frontal, o pared trasera; ahora tenía forma parecida a la letra U mayúscula y la pared lateral, la más larga, pasó a medir 30 metros.

Con este nuevo diseño del frontón, todo cambió, pues había que esperar a que la pelota golpease en la pared trasera y tras botar en el suelo, se la golpea de nuevo; similar al padel.

Con el anterior diseño del frontón largo, o de rebote, se beneficiaban los pegadores largos o potentes, pues a veces conseguían sacar al rival de la pista. Y con el nuevo diseño, se igualaron más las oportunidades, pues la mayoría de jugadores no lograban sacar la pelota fuera de los 42 metros iniciales; con los 30 nuevos y esperando el rebote, sabían los menos pegadores que no tendrían que correr tanto pues la pelota volvería tras rebotar.

Hubo una época en que jugó más en Petrer, invitado por los locales de esta ciudad vecina. Allí comenzó a resentirse de la rodilla derecha y tras revisarle varios médicos y masajistas, quien le dejó como nuevo fue un fisioterapeuta petrerense, de nombre Hildefonso, un verdadero “manitas”, pues entre sus pacientes había muchos ciclistas de la zona.

Este deporte también tiene sus momentos duros y con el paso de los años, sus codos, brazos y rodillas denotaban el transcurso del calendario. Así es que vio en el “Poli” jugar al padel, con bastantes similitudes al nuevo frontenis y decidió cambiar la raqueta por la pala. Poco a poco, se fue integrando en esta nueva modalidad deportiva.

Con el padel no ha competido; se lo tomó como un pasatiempo y para mantener la forma física del jugador aficionado. No obstante, se ha apuntado a todos los torneos del Club Padelcoca, así como a los del Fondonet y Tosanto. Semanalmente, juega tres veces, ya que hasta ahora, las lesiones no le han pasado facturas importantes.  

Volviendo para atrás, se dedicó a la pintura de interiores y años después, se casó con Toñi. Tuvieron la parejita; ambos descendientes han hecho sus pinitos deportivos: María del Mar practicó el ballet y la natación y ha acabado la carrera de Arquitectura Técnica. Por otra parte, su hijo Vicente ha practicado tenis, ciclismo, futbol, karate y frontenis; todo un “sport man” a la vieja usanza, o “todo terreno”, en el léxico aactual.

Un hogar, el de los González, en el que predomina el deporte. Enhorabuena a todos sus componentes. 

P.D.- La próxima semana aparecerá Igor Holovka, el abuelo (halterófilo y ajedrecista). Si sabes la biografía de algún/a deportista o de un club local, actual o desaparecido; incluso de persona fallecida, telefonéame al 633 252 500 (Vicente). Gracias.

7 COMENTARIOS

  1. A mi me gustaba más con la pared larga, la del sistema antiguo. Pero Vicente lo hacía bien con las dos versiones.

  2. Me acuerdo de las partidas que hacíamos en el frontón, entonces. Y lo hacía bien Vicente. Yo jugué con él de pareja, a veces.

  3. En el Padelcoca le he visto jugar desde hace años. En una ocasión le gané yo, pero eso no tiene valor. Lo que vale es que nos saquen a todos los que hacemos deporte.

  4. ¡¡ENHORABUENA!!,Sr,Vicente Diez,gracias asus excelentes articulos continuamos eriqueciendonos en cultura deportiva,conociendo y recordando a todos los deportistas de nuestro pueblo.
    Tambien felicitar a VICENTE GONZALEZ,buen deportista y excelete persona.Me alegré mucho de verte en esta seccion Vicente un saludo.

  5. Agradezco a los comentaristas sus opiniones, así como a los lectores. Gracias y hasta la próxima, sobre halterofilia.

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