Art. de opinión de Francisco Sánchez (Director de la Universidad CEU de Elche)

A ti te pago yo

Querido político o política -que se dice así ahora-: a ti te pago yo. Era para recordártelo, porque me parece que si no se recuerdan las cosas acabáis haciendo lo que os viene en gana. Saber quién te paga, te puede ayudar a entender lo efímero de tu cometido, la necesaria honradez que tienes que mostrar, la imprescindible dedicación a la público sin dedicarte a hacerte las uñas y la necesaria implicación en los debates. Que sabemos de los políticos que no han propuesto nada en sede parlamentaria o en su ayuntamiento y están a tiempo completo. Tiempo completo que se acaba, porque es verdad que hay muchas posiciones que podrían y deberían ser simultaneadas con otro trabajo. Que no pasa nada, amigo político.

Como te pago yo, y todos mis compis que pagamos religiosamente los impuestos, podemos pedirte cuentas. ¿Qué falta para que todos los políticos enseñen su renta real? Venga machotes, a publicarla. Hay miedo. ¿Por qué? Porque entonces, y no pasa nada, veríamos que hay algunos en la provincia que se levantan 120.000 euros. Veinte «milloncicos» de pesetas. Y no pasa nada, pero que se sepa. Porque ese dinero lo ponemos los contribuyentes. Y una manera de defender el trabajo del político es saber lo que gana y en qué emplea su tiempo de trabajo en lo público. Sin uñas.

Como yo te pago, me gustaría darte algunos consejos. El primero que elimines la chulería cuanto te dirijas a un ciudadano, porque es tu cliente.

Que dejes de presidir procesiones y partidos de fútbol. Porque si te sentases con el resto de la gente verías cómo cambia la actitud del populacho, entre los que me encuentro, hacia los políticos. Porque ser político no es para aprovecharte de determinados privilegios medievales o hacer lo de los «usos y costumbres». Es para cambiar las cosas porque esta crisis ya no aguanta a un político vago, o prepotente, ni un minutito más.

Como la nómina que tú cobras, sale de mis impuestos, convendría que no utilizases el poder que te otorga la legitimidad democrática para perseguir a los que no piensan como tú. Que ese comportamiento es ya muy viejo y caduco. Pero algunos no lo podéis remediar. Gobernar para todos es la única forma democrática que existe. Lo otro es «quítate tú que ahora le toca a los míos». Aunque la gente te recrimine tus decisiones políticas, acéptalas con humildad, que no te salga la espuma por la boca. Y por supuesto, ninguno de los que te pagamos estamos en la bazofia de utilizar la violencia para recriminarte. A mí esos me dan asco profundo. Se debate, se habla, se vota otra opción, se crea un partido o una asociación, se utilizan, en definitiva los cauces democráticos que nos hemos dotado para cambiar la cosas que no nos gustan. O cambiarte a ti, querido político. Pero jamás se utiliza la violencia, por muchas barbaridades que hagáis. En eso soy radical.

Tu trabajo tiene tiempo de caducidad. Aunque algunos de tus compis llevan en política desde la dictadura y sigan subidos en el machito, señal inequívoca de que algo chirría en el sistema. Pero tu paso por la política debiera de ser efímero. Por eso, recuerda que tienes que volver a tu puesto de trabajo, si lo tenías antes de entrar en política. Que lo que se ve cada vez más, es gente joven entrando en política para hacerse una carrera en nómina domiciliada. Y ese servilismo con el partido, o con el cacique de turno, es lo que le garantiza que al dicho que yo he señalado de «a ti te pago yo» se sustituya por «a mí me paga el partido o mi líder». Claro, esa prostitución del sistema aleja al político del pagano, que deja de ser el ciudadano, para ser el militante o el mandamás del partido.

Bueno, porque te pago yo cada mes, te puedo decir que no lo estáis haciendo bien. Que otra clase de políticos es necesaria. Que sólo hay solución desde el sistema y con los políticos. Pero que si te pago, podrías escucharme, escucharnos, y olvidaros de vuestros partidos políticos cerrados en la endogamia y el nepotismo. Nosotros, los ciudadanos, pagamos y tenemos que mandar. Mandar a casa a los que no pegan ni trueno. Así es.

3 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí