Art. de opinión de Francisco Sánchez (Director de la Universidad CEU de Elche)

El Infractor

Honradez política o barbarie

Ojo. Escribí este artículo, con el mismo título, el 15 de abril de 1994 en las páginas de Elda de este diario. Lean, por favor.

«Lo siento pero sólo puedo entender la política sobre la base de una vocación por servir, no por servirse. En los partidos políticos no pueden caber todos. Eso es una barbaridad y una injusticia. Caben las personas con buena voluntad e intención de ayudar a su ciudad y a sus ciudadanos, sin intereses personales de lucro o previsión de enchufismosÉ en definitiva honrados».
«La honradez, según Sopena, es el proceder recto, propio de una persona de honor. La sociedad española no ha visto en los últimos años del socialismo de la Bodeguilla (donde van a comer el pseudo-joven Ramoncín y un puñado de marujos televisivos llamados artistas) un proceder recto. A la sociedad española le han dado casi por el recto».

«La honradez no tiene nada que ver con la posición social, política o económica. Uno es honrado o no lo es. No hay tonalidades de honradez. Eso que dicen de que si tienes poder, abusas de él, vale perfectamente para los sátrapas y deshonrados. Si uno se cree honrado y cuando le dan el poder y dinero abusa de él, no fue nunca honrado. Fue un sucedáneo malo».
«Dice Ramón Tamames que «en España actualmente nos encontramos dentro de un auténtico estado cleptocrático avanzado. Siempre hubo corrupciones en estas latitudes, pero ahora, seguro que se ha alcanzado el punto culminante». No he escuchado a los dirigentes socialistas levantarse y decirles a Mariano Rubio y Luis Roldán: Tú, ladrón, a tu casaÉ que es la cárcel».

«La corrupción puede ser por obra u omisión. No se puede tolerar ese sistema de robo institucional. Es un falso aquel que mete en la cárcel a un drogadicto o a un ladronzuelo de radio-casetes y se olvida de los trincones del partido. Levantaos ya y decirlo. Los corruptos se llamen Mariano Rubio, Luis Roldán, HormaecheaÉ no pueden estar en los partidos políticos. A la cárcel si se les encuentra culpables. Por ejemplo, por treinta años, como a los terroristas». Fin de aquel artículo publicado hace diecinueve años.

Tiene más actualidad de la que parece. Sólo se trata de cambiar al PSOE por el PP. Porque me faltarían páginas para dibujar una robo tan sistemático arropado por cargos institucionales del PP. Aquello del PSOE dio profundo asco, y esto del PP da profundo asco. Hasta Ramoncín, que yo lo citaba en 1994, está en un proceso judicial.

Si la estrategia es «el tú más». Se van a tener que encontrar juntitos en la cárcel. Porque los votos los van a convertir en partidos minoritarios. Podrán echarse los trastos para que digan de dónde vienen sus patrimonios cuando lo que han creado es un sistema de protección jurídica para una banda de asalta corrales. La gente, el gentío, está muriéndose de miseria. Con uñas y dientes paga los recibos, pide prestado a la gente, llora para que no les vean sus hijos, y estos repartiéndose «sobrecitos» con sobresueldos. Y estos saqueando las cajas y teniendo depósitos, que ni los futbolistas, en Suiza. Que es donde la gente emigraba a trabajar honradamente, no como estos ladrones, en los años sesenta.

Albert Boadella, en «Diarios de un francotirador», apuntaba una anécdota del 2009. Cito. «Una animada cena con buenos amigos en Madrid. Uno de ellos tiene escaño en la Carrera de San Jerónimo y, claro, un servidor se harta de preguntarles qué hay de lo nuestro. Obviamente, me refiero al futuro que nos espera a los administrados por la casta política en vigencia. Diagnóstico contundente: desde la derecha a la izquierda, putrefacción total. ¿Pero no existe alguna salida posible? Nada. Los partidos son hoy una estructura que induce a la actuación amoral. Nada positivo puede ya surgir. No existen principios, es pura supervivencia y lucha feroz para mantenerse en el rincón seguro. En el mismo nivel actúa el mundo judicial, descompuesto por la politización, y la propia institución monárquica tiene su prestigio seriamente erosionado».

22 millones de euros, más de tres mil millones de pesetas, más de 30 millones dólares, que es lo mismo, son una barbaridad. O la barbarie.

1 COMENTARIO

  1. ¿Tiene vd. una alternativa a la democracia parlamentaria fundada sobre el sistema de partidos político? ¿Los Concejos a campo abierto?

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