Art. de opinión de José Penalva Navarro

ESFORCÉMONOS EN CONSEGUIR LA PAZ Y LA ARMONÍA

Siguen aumentando los momentos de gran tribulación, las incertidumbres de nuestras vidas se acentúan por momentos, las familias nos vemos con desvelos por los nuestros, por los vecinos y por los más lejanos, las noticias de los desahucios nos amargan todos los días nuestras vidas por ver el sufrimiento de esas personas arrancadas de sus casas a la fuerza, sin ningún derecho, con hijos pequeños llorando, sin poder llevarse ni los cuadernos del colegio, y a los mayores enfermos sacados a la fuerza de sus casas, tenidas con sacrificio durante muchísimos años de esfuerzo, por solo cometer el pecado de haber apoyado a sus hijos. ¿ Donde está la justicia ¿ ¿ Por que no cumple la justicia la constitución que dice (Todos tenemos derecho a una vivienda digna), por qué no se cumple? ¿ Por qué los humildes no tienen derecho a nada, solo a quedarse en la calle? ¿ Por qué los poderosos son los que pueden defender sus derechos con todo tipo de medios e influencias, para poder sortear la justicia con todo tipo de artimañas “legales? ¿ Acaso hemos construido dos mundos, porque si es así que nos lo digan, y nosotros los de abajo construiremos el nuestro pero de verdad, un mundo paralelo de solidaridad, de amor al prójimo, sin avasallar al que menos tiene, sin marginaciones, donde el respeto y el calor humano prevalezca sobre los in tereses, y ellos, los poderosos que sigan con el suyo, el que se han montado, lleno de especulaciones, engaños y estafas, pero que se lo trabajen ellos con sus propias manos, con sus propios esfuerzos y que se queden con los beneficios, que nosotros seguiremos con nuestros apoyos mutuos, echándole una mano a los que sufren y apoyando a los desvalidos y marginados.:

Cuan grande es el amor
de nuestro Padre Eterno
que con su dulzura
nos da matices bastantes
para que nos llenemos de él
y de sus bondades constantes.

Ellas nos dan paz y armonía plena
para que todas las almas irradien,
y deslumbren con altivez,
gracias a esa luz del Creador
tan bella y hermosa a la vez
para así poder disipar ese infierno,
por tanta contrariedad,
y ese nivel de hambre y fuego,
que como pesadillas horrorosas
nos están impregnando de odio
y grandes desvelos, todas las cosas.

No miremos nunca la cizaña,
miremos más lo sencillo y correcto,
porque la verdadera paz está
en el fino pensamiento,
en aquél que promulga siempre
la buena siembra en el entendimiento.

Mucho se habla del amor
y de la paz, y del consuelo,
pero en ello tenemos cobardía
para sentirlo muy dentro,
porque el egoísmo aturde
y no deja expansionar lo sincero.

Venturoso es el amor
si de verdad siente ese fuero,
porque de no ser así
se torna irracional
o en desventurado sueño.

Jesús nos da el pan de lo eterno,
recibámoslo con alegría
y con cariño sincero,
y con amor muy radiante,
porque es la semilla
de lo justo y verdadero,
lo que no causa fatiga,
lo que satisface por dentro,
lo que da una mano amiga
para levantarnos del suelo,
y a que miremos alegres
las cosas que nos damos
con autenticidad y acierto.

Porque son cosas sublimes
que enseñan a conllevar los desvelos,
por eso Jesús nos manifiesta
que la paz y la armonía
pueden existir en todos los pensamientos.

3 COMENTARIOS

  1. Pepe.
    Todo el mundo no se comporta igual. Todos tenemos nuestro criterio, nuestro pensamiento. No somos un objeto automático, aunque muchas cosas (más de las que se debiera) las hacemos de forma automática. Sin meditar.

    Precisamente lo más importante, lo que más va a influir en la convivencia de la sociedad; se medita poco.
    El individuo se suele comportar de varias maneras:

    Si alguna acción en beneficio personal se medita y la razón pone en peligro lo que se desea, se le busca justificación para no ceder en el empeño. Hasta incluso es capaz de rebuscar el fallo de otro con el fin de dejar su conciencia tranquila y seguir adelante en su deseo. Es decir, como si hacer lo que los demás hacen, no fuera pecado. Solo cuando la pretensión raya en la ilegalidad, se cesa con tal de no ser castigado por la autoridad.

    Otra causa es que si el apoyo hacia el prójimo va de ayuda material y la de casa no anda sobrada, la excusa es “no puedo, también voy escaso”

    También ocurre que por lo mismo del anterior ejemplo se piense “por echar una mano hoy no voy a resolver el problema de todos los necesitados y todos los días; ¡la solución es otra!”. Pero no se hace nada, ni siquiera reclamarlo; porque lo inmediato es “podremos reclamar, ¡pero no nos van ha hacer ni caso!”.

    Hay que tener en cuenta que cuando se trata de beneficio hacia el prójimo suele costar esfuerzo, y si se intuye este, la marcha atrás es fácil de poner.
    Es lamentable pero es así.
    Quizás sea porque darse a los demás se considere como de ingenuidad, pensando en que lo que pretenda el necesitado es aprovecharse de los demás, cuando en realidad, lo más probable es que el individuo que piensa así, no se fíe ni de sí mismo.

    Esa actitud de desarraigo entre la sociedad es la que da pié a que los que tengan algo de poder (sea del que fuere) hacen lo que hacen, porque saben que la sociedad no se involucra para hacer frente común, entre todos, a sus desmanes.

    Mientras la sociedad no despierte las cosas seguirán así, y no se si despertará.
    Al final, el apoyo, solo de unos pocos.

    Tal vez por eso en un lugar el Apocalipsis de San Juan dice:
    “… y serán rescatados ciento cuarenta y cuatro mil. Doce mil de cada tribu.”
    Es claro que la cifra es simbólica, como casi todas las que en estos libros se manejan.

    Un abrazo

  2. Pepe, coincido con tu escrito en prosa (no capto la versión versificada). Siempre se habló de «la Ley del Embudo» y similares (aquellas leyes, con las que sólo se castiga al débil). Los ricos y los poderosos, léase directores de banco y políticos de cuello blanco, tienen en la práctica, querámoslo o no admitirlo, una ley subterránea que funciona de manera distinta a eso de que «la Ley es igual para todos».
    Ni mucho menos. Yo he luchado y me he rebelado innumerables veces contra esta visión de la injusticia. Ahora, cuando ya estoy en la senectud, empiezo a admitir lo que me decían a mí de joven, los mayores de entonces: «Poderoso caballero es Don Dinero». Y siempre ha sido y será así, porque todos (los que nos hemos quejado y los que se quejan actualmente) si tenemos la oportunidad de enriquecernos, nos pasamos a la acera de los que criticábamos y no queremos saber nada de nuestros antiguos colegas ¿A que sí; a que la vida es así de injusta?
    Mi enésima enhorabuena pñor tus escritos en prosa.

  3. Vicente y Manolo, gracias por vuestros comentarios, eso es bueno ,que las cosas se pongan encima de la mesa y se saquen del anonimato, por que en esa situación de anonimato,es cuando las cosas siempre estarán igual y todo seguirá la misma ruta de siempre, pues muchísima gente se queja pero queda todo en comentarios entre amigos y familiares.

    A propósito de esto, el Domingo día 2, mi hija tuvo un problema con una herida que se hizo el 25 de Noviembre, por la cual necesitó ir a urgencias del ambulatorio de Novelda a que se la revisaran por que no se la cosieron en su momento y tenía mal aspecto, a las 15,30 de la tarde en urgencias no quisieron atenderla y la acompañé a urgencias de Monforte donde la curaron sin poner ninguna pega.

    Teníamos dos opciones, aguantarnos y pasar , o denunciar el hecho, y optamos por denunciar el hecho, por que es una forma de que las actitudes incorrectas tengan un castigo, por tanto eso es lo que deberíamos de hacer todos cuando no sentimos avasallados en nuestros derechos, y no callarnos.

    Debemos por tanto esforzarnos con ser solidarios y que nuestras actitudes sirvan a los demás, por ello, Vicente, (la versión versificada) sirve para que elevemos nuestros pensamientos y que nuestras actitudes en la vida tengan una parte de espiritualidad muy necesaria en estos tiempos tan convulsos y de tanto pasotismo.

    Un abrazo a los dos.

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