Art. de opinión de Vicente Díez

Nuestra crisis (2ª parte): Van a tropezar con la misma piedra.-

Hoy intentaré desarrollar el segundo motivo en el que se basa la crisis que todos padecemos, cual gigante que nos devora. Este gigante se sustenta sobre dos patas. La primera ya la expuse (el producto chino) y la segunda es LA BANCA.

Todos hemos oído que “el ser humano es el único del reino animal que tropieza dos veces con la misma piedra” y este refrán intemporal es el que ceo que realizarán los dirigentes políticos (a nivel europeo, no sólo español) al volver a recapitalizar a la banca.

En España hay alguna excepción; o sea, bancos que sacan pecho y alegan que no necesitan esa aportación para disponer, o llegar, al 9% de capital líquido de reserva y para conseguirlo, harán encaje de bolillos: vender activos, o inmuebles u oficinas con poco uso, etc. Cualquier cosa menos aceptar un capital del BCE a bajo interés, que hemos aportado todos con nuestros impuestos. No voy a hacer publicidad gratuita de los bancos españoles que, voluntariamente, desechan esta inyección barata. Simplemente, mi enhorabuena.

Pero hay otros, la mayoría de bancos en toda Europa (también en España) que aceptarían recibir la ayuda y yo me auto interrogo. ¿Cómo vuelven a inyectar dinero a la Banca, si es prácticamente imposible al ciudadano, conseguir un crédito? Los bancos, al dar sus resultados, admiten ganar dinero y no es que me parezca excesivo que el banco X haya ganado 5.000 millones de euros. Ya quisiera gran parte de la empresa privada poder decir que gana, pues manteniendo precios y reduciendo salarios y empleos, logra cuadrar el círculo de nubarrones en que se desenvuelve. Esos 5.000 millones de euros van en proporción al capital invertido, o puesto en funcionamiento; por tanto, una ferretería, por ejemplo, ganará, si se diese el caso, una cantidad mucho menor a la del banco, pues su volumen de negocios es ínfimo.

Pero es curioso que, volviendo al banco X, anuncie que su beneficio es del 12% menor al del año anterior. ¡Pobrecitos!, acostumbrados los bancos a declarar que en años de vacas gordas, su porcentaje de beneficios siempre superaba al del año precedente y ahora que su margen de ganancias (bendita palabra, para quien pueda decirla) ha disminuido, van a recibir una segunda inyección de “pasta gansa” que sólo servirá para mejorar sus cuentas de resultados, recordando sus buenos años. ¿Acaso los gobiernos son accionistas, o algo similar, de esos bancos? Y en el caso de España, oigo que esto se hace así “para encauzar ese dinero hacia su distribución”.

Ahora, lanzo la que creo que es la pregunta clave
. Si tenemos entre los licenciados en paro y entre los profesionales prejubilados de la Banca, a economistas con futuro y experiencia, ¿por qué no los emplea el ICO, para recibir la solicitud de ayuda al emprendedor que aporte sus planes o proyectos, para crear o ampliar una empresa? Este organismo oficial y debe ser así, sin ánimo de lucro, si viese factible ese proyecto debería facilitar el capital inicial a muy bajo, o nulo, interés y por supuesto, sin que el solicitante haya de empeñar hasta su ropa interior, e incluso la casa de sus padres.

Me contó un profesor universitario que, en época medieval, la banca (los prestamistas de entonces) guardaba los ahorros que cualquier comerciante poseía y éste viajaba con un documento de crédito, extendido por el banquero o prestamista, en el que se certificaba de Fulano de Tal poseía 300 escudos de oro. Ese documento le servía para conseguir hasta esa cantidad, que le podría proporcionar otro prestamista o banquero, en una ciudad distinta (los prestamistas y banqueros tenían su propio sistema de comunicación). En esta segunda ciudad, igualmente el comerciante ingresaba el producto de sus ventas o negocios y así, el documento de crédito variaba en más o en menos, su valor inicial. Esto se hacía así para prevenir atracos en caminos, posadas o callejuelas. El ahorrador pagaba un porcentaje de sus ahorros al prestamista o banquero, a cambio de la mayor seguridad que le ofrecía dicho documento de capacidad monetaria disponible.

Por su parte, el prestamista o banquero cobraba un interés al solicitante de crédito; por ello, el cliente que tenía ahorros depositados le reclamó parte de los beneficios, ya que el dinero prestado lo aportaba el ahorrador. Y así comenzó la Banca europea e invertir y casi siempre, a ganar dinero.

No cabe duda que hoy, los bancos y las Cajas de Ahorros nos prestan un buen servicio: pago de recibos de todo tipo, cobro de la nómina o pensión transferencias, etc., pero con lo del “ladrillazo” se han pasado de la raya y su descarrilamiento lo estamos pagando entre todos, por ser años malos. ¿Acaso repartieron beneficios los bancos, en años de vacas gordas? Las Cajas de Ahorros, aunque van desapareciendo, son algo más generosas, pues sus estatutos obligan a que una parte de los beneficios se emplee en obras sociales de todo tipo. Pero cualquier entidad financiera, sea banco o Caja de Ahorros si han invertido en “el ladrillazo” y les ha salido mal, pues que lo afronten como cualquier autónomo, quien a veces, gana y a veces, pierde.

Actualmente, la Banca desempeña en esta obra de suspense, titulada “La Crisis”, el papel (merecido) “del malo de la peli”, pues quien consigue un crédito para vivienda (Ah!, pero ¿aún quedan créditos para viviendas?), entra en el nido de este pájaro de mal agüero, quien no para de apretarle el cuelo, cual garrote vil, con la subida de la hipoteca, liándonos con el cuento del Euribor (cualquier tema no agradable para el Banco, aunque suceda en la otra parte del mundo, lo achacan a posibilidad de pérdida de beneficios, y le toca pagar el pato al hipotecado que nada tiene que ver su vivienda con esa situación en Asia, o en África). El banco empieza siendo “ave de rapiña” y cuando te han embargado la casa y aún les debes dinero hasta el fin de tus días, en que estás prácticamente K.O., el banco pasa a ser “ave de carroña•

Bien, pues la Banca ha aprendido que prestando crédito (y más dinero de lo que Vd., querido lector, pidiese inicialmente), le es difícil rentabilizarlo y tenemos el caso masivo de personas que han sufrido el embargo de la casa, o taller, o local comercial, etc. Y ahora, si vas a pedir al banco, sin más, casi seguro que sales con las manos vacías, pues el banco quiere ganar sin límite y para prestarte un euro, te hipotecan o te apalancan, cinco euros.

El ICO debería tener delegación en las ciudades que rebasen un número de habitantes, similar al SUMA, y en el ICO se presentaría ese proyecto, o esa solicitud que necesita cualquier autónomo. Si es viable la solicitud (seguro que aprobarían más casos que en el banco), se le concede el préstamo en metálico, o en bienes tangibles; por ejemplo, un local, o un camión, o una máquina, etc.

Y volviendo a la Banca (o Cajas de Ahorros, viene a ser lo mismo; son entidades financieras) hemos oído casos de directivos que han desviado grandes sumas de capital hacia sus “calcetines” o paraísos particulares, además de tener pactado con sus ex empresas unos planes de jubilación, o de premios por su retiro voluntario, que al currante y al desempleado de a pie, les deja con la boca abierta. Hay casos de estos “chorizos de cinco estrellas” que han sido cesados por el Banco de España y por ende, desconectados de esa “maxi-teta” de la que chupaban. Pero el refrán dice que “sardina que se lleva el gato, no vuelve al plato” y de esto deduzco que lo más probable es que hayan hecho llegar ese dinero al otro extremo de nuestro planeta y difuminado y maquillado de tal manera que pocas veces se ha recuperado algo de calderilla, en proporción a lo desviado o defraudado. Pues, muy bien, esos ladrones de guante blanco, con su ingeniería financiera, que se pudran en la cárcel para que no puedan disfrutar del dinero escamoteado.

Concluyo, repitiendo que ha de ser el Gobierno, a través del ICO, quien asuma el rol de prestamista y no la banca privada.

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