Art. de opinión de Luis Beresaluze Galbis

AUTOFELICITACIÓN

Felicidades, ángel de la guarda mío. Por lo que sea. ¿Qué mas da el motivo? Por el tiempo que llevas conmigo, por ejemplo. Gracias por tu compañía y cuidado. Por tu custodia. Ya llevamos una barbaridad de años juntos, entre dos siglos. Me conoces mejor que nadie. En realidad, soy, o debo ser, porque lo quiero, mas tú que yo. Esto no es pretender ser ángel. Dios me libre de semejante soberbia. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Quero decir que mi alma este muy impregnada por la tuya. Que sea, casi, mas la tuya que la mía. Ya estamos otra vez en el lío. Bueno, tú me entiendes Y yo me entiendo.

Nunca me has pesado. Yo a ti, seguramente, ¡cuanto y cuantas veces! Pero tú ahí, erre que erre, dentro de este hombre tan complejo que se llama como yo. Porque ser hombre no es sencillo.

Gracias, ángel paciente. Debo deberte lo mejor que tenga, si algo de bueno hay en mí. Que lo habrá, sin duda, porque, si no, tú habrías perdido el tiempo. Y no debeis estar para eso. Te tengo a bordo, desde niño. Desde cuando competías con mi madre, mi otro ángel de la mejor guarda. Porque entonces yo tenía dos. Y tú bien lo sabes. Que la conociste y ya estabas dentro de mi cuando yo lo estaba de ella. Cuando tú te me termines, la recuperaré a ella. No habrá ni transición. Serás tú mismo quien me la traiga de la mano, en el último y mas grande de los servicios prestados. Yo, que también entonces seré puro espíritu, como tú, luego de comérmela a besos, me despediré de ti, estrechándote muy fuerte, confundidos mis brazos con los tuyos, apartando un poco las alas. Tú te irás a lo tuyo. Lo que Dios disponga para los ángeles recién desocupados o desocupadores. Y ella volverá a lo mío, a lo otra vez nuestro, cuando yo era su vida y ella la mía, toda la mía. Y será ante el rostro sonriente de Dios. ¡Felicidades, ángel! Y que cuando eso llegue, tengas un buen destino nuevo como ángel de segundo uso. Que lo custodiado valga la pena…Tú te lo mereces…

9 COMENTARIOS

  1. Que bello y hermoso relato, querido Luis.

    Tu ángel, el mío y el de todos, nos acompañan siempre. Nos protegen, nos cuidan, nos quieren.

    Yo, dentro de mi ignorancia celestial, pienso que los ángeles son seres queridos que se han ido antes que nosotros. Yo noto a mi padre, a mi abuelo, a los que me quieren, mis ángeles que me protegen, me guían, me quieren, me llevan por donde debo ir y me protejen cuando me equivoco de camino. Esos son mis ángeles. Y los quiero con toda mi alma.

    No sé si mis ángeles me llevarán a Dios. Yo creo que sí, pero no podré nunca asegurarlo. Y si Él existe, está, seguro que mis ángeles, los míos, me llevarán a Él. Estoy seguro.

    Gracias, Luis, por tu hermoso relato. Mer da que pensar y pienso en los seres que quiero, que me quieren y que se han ido.Sólo por eso, por llevarme a ese pensamiento, te lo agradezco.

  2. Todos los artículos, estoy convencido que se escriben con esa intención, pretenden aportar algo positivo a quienes se toman la molestia de leerlos.
    Pero, hago esta reflexión con cariño y sin ánimo de ofender ni menospreciar, algunos de estos artículos parecen más bien un ejercicio de autocomplacencia, que además espera la aprobación y los elogios de los que opinan en sintonía.
    Está muy bién, pues no deja de ser un foro social más. Pero me temo que el ángel de la guarda, más que sugerido en el artículo, seguramente si le escuchásemos mejor, nos conminaría a ser un poquito más modestos y prudentes.
    Yo acabo de desautorizar al mío al escribir esto, pero ya está acostumbrado en mi caso y sé que lo lleva con la resignación de costumbre.
    En cualquier caso, lo cortés no quita lo valiente, hay que reconocerle al Sr. Galbis su excelente prosa y redacción. No obstante, en mi opinión siempre es más importante el mensaje y su concreción, que los adornos y alaracas.
    Seguramente cumplrían mejor la labor didáctica que se puede pretender, si fuesen más sencillos en la forma de ser expresados o redactados.
    Lo dicho, sin acritud, por aportar otro punto de vista, el mio. Un saludo.

  3. Querido Luis: tú te entiendes y también tu Custodio de entiende. Y yo, pienso que también te entiendo. Los bienaventurados en el Cielo contemplan, cara a cara (con la visión beatífica), a la Santísima Trinidad, a Santa María, a San José, a su Ángel Custodio y a todos los demás Ángeles y bienaventurados. Recuperarás a tu madre y a otra mucha, muchísima gente, una multitud que no se puede ni contar.

  4. Buenos días Luis, son las 7,45 de la mañana y mi ángel, como todos los días, me ha despertado con la sutileza que suele hacerlo, sin ruidos, sin levantar la voz, enviándome una suave brisa del campo que se cuela por mi ventana y enseguida ha aparecido el resplandor del Padre, y siempre por el mismo sitio, por donde tú habitas, de ese lugar viene siempre el resplandor de la mañana, como un vaticinio de interconexiones positivas, y como de costumbre mi ángel me advierte que tú, como todas las semanas, te has manifestado a través de este medio que puede hacer, como un milagro, que los seres humanos podamos acercarnos cada día más.

    Y mi ángel, como siempre, no se ha equivocado, me ha guiado hasta tu AUTOFELICITACION, genial y sublime, porque además del tratamiento que le das a las cosas, para mi trascendentales, como este tema de la madre que volverás a encontrar, tienes la virtud de hacerme imaginar esa posibilidad cierta, de que algún día los seres queridos nos volvemos a reunir en la Casa del Padre.

    Yo tengo la suerte, todavía, de tener a mi madre en casa, a la que quiero con toda mi alma, y al leer tu escrito el nudo en la garganta ha sido automático, pero mi ángel, como buen asesor que es, me ha recordado que las satisfacciones tiene esos efectos, y me ha dicho que estos efluvios del alma tan repentinos, se deben recordar siempre con alegría, y no con tristeza, puesto que la alegría eleva el corazón, y los sentimientos se desbordan positivamente, por tanto Luis, gracias nuevamente, por enviarme desde tu casa ese rayo de luz a la esperanza.

  5. Todos tenemos necesidad de contar lo que nos ocupa y/o preocupa. Unos lo hacen a través de mensajes velados esperando ser entendidos, otros se lo guardan para sí, encerrando sus pensamientos bajo mil llaves, otros los exteriorizan escribiendo, cantando o bailando, y otros los cuentan sin más. Cada cual busca la forma de exteriorizar sus sentimientos con mayor o menor acierto.

    Tú Luis, necesitas escribir sobre ángeles. Le das la mano al pasado, presente y futuro, para que te acompañen en la travesía de la vida. Y lo consigues envolviéndote en un manto de fe y esperanza. Cálido refugio que te otorga paz y serenidad.

    Estos pensamientos tuyos, que conforman tus artículos, no son escritos para ser conceptuados, simplemente son para ser escuchados/leídos con el alma. Tu alma, reconciliándose con la vida.

  6. Me ha encantado el artículo D Luis y el comentario de Wifredo.

    Ángel significa enviado. Y aunque ángeles son los seres espirituales.
    A lo largo de la vida podemos tener muchas personas que son verdaderos «ángeles» para nosotros. Nos ayudan, aconsejan, estimulan, y enseñan.

    Doy las gracias a esos «angeles», que Dios pone en mi camino y me enseñan a escribir y a contar hasta 10.

  7. Me guta.sr Galbis los angeles existen hasta en la religion judia,nose cual angel me cuida a my pero su faena no a sido facil,gracias por su angelical fin de semana…..

  8. Una carta, Luis, una carta enviada en tiempo y forma casi «onírica», mágica, lírica, sentida, imaginada, presentida, asida al espíritu, a lo intangible, a lo indemostrable, a lo más íntimo… y dirigida a ese Ángel, existente e inexistente al mismo tiempo, que en tu vida, y en la de muchos, se manifiesta de modos caprichosos y varios.
    De despedida, y de agradecimiento. Pero sobre todo, de felicidad por el reencuentro con tu madre, que te espera, arriba, sin prisa, en ese otro mundo, y por la que lloras, y luchas… junto a tu Ángel, que te ayuda; y al que deseas una «reinvención», cuando ya de ti no se ocupe, en idénticos dones que contigo ha tenido. Puro agradecimiento.
    Hermoso mini relato, escrito de tú a tú, sin caretas, desnudo… como si el corazón, sí, anduviera como peso irremediable y maravilloso, de por medio. Muy bonito. Gracias.
    Un abrazo.

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