Art. de opinión de Tere Antón Díez, Presidenta de Amfar Alicante

Día Mundial de la Mujer rural

El viernes celebramos uno de los días más importantes del año para las miles de mujeres que viven y trabajan en el campo alicantino: El Día Mundial de la Mujer Rural. Desde que surgiera esta declaración, durante la celebración de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de Pekín en 1.995, hemos alcanzado numerosas mejoras gracias al esfuerzo y ahínco de miles y miles de mujeres.

Las zonas que poblamos han experimentado transformaciones importantes que nos han permitido mejorar nuestra calidad de vida y fijar nuestra residencia habitual en el campo. La mayoría de las explotaciones que hay en Alicante son familiares, y en ellas la mujer constituye el pilar principal que da equilibrio en la casa y en la empresa y realiza esa función a veces imperceptible y nunca valorada por la sociedad civil, pero que resulta vital para la continuidad de la explotación agrícola de aglutinar los esfuerzos y proyectar el apoyo y compromiso de toda la familia en un objetivo común.

La mayoría de nosotras, mujeres agricultoras y mujeres de esposas agricultores llevamos el peso de la explotación y por eso aprovechamos el día mundial de la mujer para reivindicar el reconocimiento y el papel primordial que desempeñamos las más de 5 millones de mujeres rurales de nuestro país.

El mundo rural está cambiando, ahora las mujeres rurales nos desplazamos en coche, algunas incluso utilizan maquinaria agrícola, se encargan de los trámites administrativos y burocráticos que hay que realizar para obtener licencias, seguros, ayudas,… También muchas nos hemos volcado con las nuevas tecnologías. Aunque hay de todo, nos gustan los teléfonos móviles para comunicarnos desde los viñedos, los campos de cítricos o haya donde nos encontremos. Este invento nos permite sentirnos seguras en territorios cada vez más despoblados. Internet también nos resulta útil para consultar la prensa, otro tipo de informaciones y hasta para realizar trámites administrativos sin tener que desplazarnos a la ciudad. Sin embargo, debe reconocerse que las administraciones y empresas deben realizar un mayor esfuerzo para que podamos tener cobertura desde cualquier punto de nuestra provincia y que no nos dejen incomunicadas.

Algunas mejoras las hemos conseguido gracias a la profesionalización y tecnificación del sector. Por ejemplo, podemos dar de beber a nuestros cultivos gracias a los sistemas de riego localizado. Con sólo darle a un botón, podemos, mientras se riega el campo, realizar otras labores del hogar o, incluso, programarlo para que cada día se distribuya el líquido elemento sin tener que prestar mucha atención a esta tarea.

Sin embargo, no todo son logros. Todavía nos quedan muchos obstáculos por sortear y mucho por pelear para conseguir que la igualdad de oportunidades sea una realidad en todos los ámbitos de la vida: social, cultural, laboral y político. Las bajas cotas de participación de las mujeres en los órganos de decisión, la feminización de las tareas domésticas, cuidado de los hijos o personas dependientes, las dobles jornadas laborales y la precariedad de los contratos hacen que aún nos quede un largo trecho por avanzar y por reivindicar lo que no sólo es una cuestión de justicia, si no a mi manera de ver las cosas, una necesidad social y una premisa que puede mejorar el mundo laboral y nuestras vidas, en general.

Por ello, escucho con atención a los colectivos de feministas que hablan de los obstáculos que interponen algunos hombres por miedo a perder sus privilegios consagrados. Aprovechan posiciones de poder para menoscabar los derechos de las mujeres. Conseguir frenar a estas personas que se caracterizan por la bajeza moral y la ausencia de principios no es fácil. En el mundo rural, conseguir la igualdad es aún más duro si cabe. En el fondo, estas personas me dan algo de pena porque soy consciente de que es el miedo el que les impide actuar con coherencia. No hay nada peor que vivir con miedo y lamento la mala situación que le harán vivir a sus allegadas por su falta de equilibrio mental. Aprovecho esta ocasión para felicitar a todas las mujeres que se esfuerzan cada día en mejorar las cosas. Este artículo va por ellas y también por los hombres, para que hagan un esfuerzo y comprendan que todo puede mejorar si las personas de género masculino y femenino colaboran para que así sea.

Asociación de Mujeres y Familias de Ámbito Rural (Amfar) de Alicante

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