Art. de opinión de Eladio Aniorte, Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante

Piedras que dejan huella

Desencantados. Los empresarios y trabajadores del campo creíamos que este año, gracias a que las lluvias han sido generosas, íbamos a tener una buena campaña. Estábamos animados, esperanzados y fortalecidos. Sin embargo, de nada han servido las precipitaciones ni todo el trabajo desempeñado a lo largo del año. El pedrisco ha arrasado con todo y con él, todas nuestras expectativas de tener una buena campaña en uno de nuestros cultivos más emblemáticos, el de la uva de mesa del Vinalopó.

Desde Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante se está luchando para conseguir importantes mejoras, o al menos atenuar todo el daño moral y económico, que ha sido muy grave. Pedimos a la Conselleria de Agricultura que apruebe una orden que contribuya a la salvación de la próxima campaña, ya que la granizada no sólo ha destrozado las cosechas actuales, si no que ha afectado a la propia capacidad productiva de la vid.

También hemos iniciado los trámites para lograr la devolución de las cuotas de la Seguridad Social y para que los Ayuntamientos de las zonas afectadas aprueben la exención del Impuesto de Contribución Rústica y se contemplen otras medidas fiscales, como la disminución de los módulos de IRPF, ya que estamos en presencia de una campaña sin ingresos.

La Conselleria de Agricultura también ha mostrado su apoyo a los productores perjudicados. Visitó de forma urgente el área afectada y comprobó en primera persona la gravedad de la situación. Se ha comprometido a adoptar medidas urgentes, que contribuyan a la aprobación de ayudas directas y hemos de estar vigilantes para consolidar dichos apoyos.

Aún así, y pese a que invertiremos todos nuestros esfuerzos en la recuperación de los cultivos, no estamos los agricultores para resistir los mazazos que nos proporciona el clima. La granizada ha destruido 25 millones de kilos de uva de mesa, no sólo de la embolsada, que es la única que se inscribe en el Consejo Regulador de la D.O., si no de la que obtienen todos los trabajadores del campo.

Este dato, tendrá una repercusión tremenda en la economía, ya de por si demasiado debilitada. En concreto, sabemos que se perderán alrededor de un millón de jornales en el valle del Vinalopó, sin tener en cuenta los destrozos que ha habido en otros cultivos, como la granda del Bajo Vinalopó, donde se ha destruido el 90% del cultivo en los terrenos afectados, o el del níspero, que muchos ni siquiera llegarán a recolectarse por el mal estado en el que han quedado los frutos.

Los daños del pedrisco han sido verdaderamente excepcionales y es necesario recibir el apoyo de nuestras administraciones con el objetivo de que incentiven la continuidad de las explotaciones. Los políticos son los que deben poner en marcha medidas urgentes. Cuando hay un desastre, parece que todos se muestran solidarios, pero sólo al principio. Si de verdad desean ser grandes representantes, no se pueden permitir el lujo de ser sensibles con la sociedad que les rodea sólo un día. Vuelvo a recordar que hay miles de trabajos en juego y también nuestros emblemáticos cultivos de la uva del Vinalopó, el níspero de Callosa d´En Sarrià y Altea, la granada de Elche y los cítricos de la Vega Baja.

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