Art. de opinión de Sonia Beltrán Pastor, (Secretaria Ejecutiva de Comunicación PP Novelda)

«Pan y Rosas»

Desde 1977, el 8 de marzo es el Día Internacional de los Derechos de la Mujer y de la Paz Internacional. Por coincidir con las primeras y más destacadas manifestaciones femeninas reclamando mejoras en su situación laboral y en las condiciones de trabajo, desde 1857, pero también la abolición del trabajo infantil en 1908, la paz en 1913. Una de aquellas primeras manifestaciones tuvo como lema “Pan y Rosas”, es decir, seguridad económica y calidad de vida.

Podemos desgranar ese “Pan y Rosas” en innumerables peticiones, exigencias y reivindicaciones en los ámbitos económico, político, social, familiar… Porque a pesar de los grandes avances que se han dado en muchos países, en el reconocimiento de los derechos sociales y civiles de la mujer, la desigualdad que perjudica a la mujer de mil maneras distintas es una situación demasiado habitual en el mundo.

Quizá a alguien le puedan parecer innecesarias ciertas reivindicaciones en un país democrático como el nuestro, con un Ministerio de Igualdad, y perteneciente a un entorno democrático como es Europa. Sin embargo la discriminación salarial de la mujer en el mercado laboral es una realidad; en España, en 2007, las mujeres cobraron un 17,6% menos de media que los hombres, según la Unión Europea. La tasa de desempleo femenino se ha incrementado en cuatro puntos y la tasa de empleo de las mujeres en nuestro país no alcanza el objetivo fijado por la Unión Europea en la Agenda de Lisboa para el 2010.

Tampoco las previsiones de la Ley de Igualdad referentes a la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los cargos de responsabilidad de la Administración y en los órganos de dirección de las empresas se han cumplido.

Es deber de todos, hombres y mujeres, y especialmente de los que ostentan el poder, trabajar y tomar medidas para alcanzar la igualdad; sin olvidar la diversidad de realidades. Quizás por ello de las diez enmiendas que el Grupo Popular presenta a los PGE de 2010 me gustan especialmente: la intención de desarrollar un plan específico para el empleo de mujeres embarazadas, con atención especial a las que son adolescentes y/o en riesgo de exclusión social. Y en la misma línea, los planes específicos para el empleo de madres; así como para mujeres víctimas de violencia de género.
Me gusta además la Proposición de Ley, que hace mi Partido, de apoyo a la maternidad, proponiendo medidas laborales y de Seguridad Social que garanticen una mayor empleabilidad laboral de la mujer que es madre.

Además de buscar el punto de encuentro para promover acuerdos con los agentes sociales sobre la organización y flexibilidad de los tiempos de trabajo. Esta es una propuesta más que interesante en los tiempos que corren. Ahora más que nunca hay que apostar por la innovación, y que los empresarios apuesten porque sus empleados consigan objetivos en lugar de hacer horarios estrictos e interminables en la oficina es, entre otras medidas, innovación en la gestión empresarial.

Como he dicho, salvar estos obstáculos es labor de todos, hombres y mujeres. Porque será la igualdad de oportunidades lo que nos permita ser una sociedad cada vez mejor. Oportunidades para demostrar que somos personas válidas y necesarias, oportunidades para encontrar nuestro camino y ocupar nuestro lugar en la sociedad. Y todo ello pasa porque la dignidad humana de la mujer sea reconocida tanto como la del hombre. De ahí vendrá la igualdad en términos legales, económicos y políticos; de ahí vendrá, igualmente, el fin de la violencia y la posibilidad de que unos y otras disfrutemos verdaderamente de la libertad.

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