Novelda inclusiva

Artículo de Bartolomé Úbeda, concejal del PSOE

«Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas y todos», esta es la visión que se transmitió en la ciudad de Incheon (Corea del Sur), en Mayo 2015, ciudad en la que se celebró el Foro Mundial sobre la Educación, el título del mismo era: “Educación 2030: hacia una educación inclusiva y equitativa de calidad, y un aprendizaje a lo largo de la vida, para todos”.

En el foro se señalaba, que la Educación debe adquirir el compromiso de hacer frente a todas las formas de exclusión y marginación, centrándose en incluir a las personas que se encontraban en esa situación, garantizando la calidad y los resultados del aprendizaje, a lo largo de toda su vida.

En el contexto europeo, también en el año 2015, aparte de lo mencionado anteriormente, se hablaba de la responsabilidad compartida: “personas educadoras, líderes y tomadores de decisiones”, para poder garantizar esas oportunidades educativas, de todo el alumnado.

 Desde el equipo de gobierno, somos conscientes de que hoy en día no vivimos en una sociedad homogénea y estable, sino más bien todo lo contrario, estamos en una sociedad heterogénea, imprevisible y variante. Por tanto, la escuela tiene que adaptarse a la sociedad en la que vivimos, y formar alumnos con las habilidades necesarias para integrarse satisfactoriamente en ella. No sólo hablamos de habilidades cognitivas, sino de habilidades sociales, entre ellas: relacionarse con los demás, saber gestionar la incertidumbre o tener la habilidad de poder enfrentarse a los problemas, habilidades, qué transmitidas con un espíritu solidario, van a facilitar que el alumno pueda empatizar con las necesidades del otro. En las escuelas, es donde se da el primer paso para crear estos valores, por eso es importante un modelo educativo inclusivo, dentro de las aulas.

Es importante que cada individuo encuentre su sitio a pesar de su diversidad y pueda aportar su grano de arena al grupo. Tenemos que caminar hacia los modelos de cooperación, donde cada uno realice una tarea distinta, aporte sus conocimientos al grupo y desarrollen sus cualidades personales, valorando así sus diferencias y las de sus compañeros.   

Hemos pasado un año muy complicado por la situación provocada por la COVID-19, nos hemos visto obligados a confinarnos en nuestras casas durante meses, el curso natural de nuestras vidas se ha desestabilizado, y seguimos sin tener esa normalidad. La mayoría de la población lo pasó en sus hogares, con una actitud que oscilaba entre miedo y aburrimiento, pero mientras tanto, ¿dónde estaban los niños con diversidad funcional? aquellos que necesitaban recibir atención de profesionales todas las semanas, salir a la calle a jugar, interactuar, estimularse con el entorno… Las clínicas, los centros de salud y los profesionales, pusieron todo de su parte, pero fue inevitable el parón en las terapias y tratamientos, y después, la adaptación de los mismos, a la situación actual.

En este momento, desde el equipo de gobierno nos sentimos orgullosos y satisfechos, ya que gracias a la subvención de 41.000 euros, otorgada por Consellería de Educación, gracias también a la Fundación UNER y a las familias que han confiado en nosotros, hemos podido realizar la “I ESCUELA INCLUSIVA DE NAVIDAD”, con el lema: “Si enseñamos a los niños a aceptar la diversidad funcional como algo normal, no será necesario hablar de inclusión sino de convivencia”, uno de los objetivos, era poder paliar las consecuencias nefastas de esta pandemia en el alumnado, en consecuencia, se podrá crear una sociedad sana, comprometida y solidaria.

Esta experiencia, ha acogido a un total de 28 niños, de los cuales 11 tienen diversidad funcional, y los otros 18, son neurotípicos (sin alteraciones en el neurodesarrollo). Se ha contado con 12 profesionales, entre los que se encuentran: logopedas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos y fisioterapeutas. La iniciativa se ha orientado en la neurorrehabilitación del ocio, es decir, mediante actividades como juegos, lectura de cuentos o canciones, se ha trabajado la parte visoespacial, las diferentes atenciones, o la movilidad y las posturas en algunos ámbitos como la escritura, pero sin que ellos se dieran cuenta, con el objetivo final de reforzar lo adquirido durante este peculiar curso. Todo se ha hecho desde el ocio y el divertimento.

Podemos concluir, que si este año 2020 ha sido y será  inolvidable para cualquier persona del planeta por esta pandemia, estas vacaciones de Navidad también lo serán para todos los niños y niñas, por eso estamos muy satisfechos de poder haber colaborado en la medida de nuestras posibilidades, en haber creado un espacio para hacer olvidar a cada niño los momentos tan difíciles que estamos viviendo, y de haber tenido la oportunidad de plantar una pequeña semilla dentro de ellos,  para que nunca olviden cada segundo de las experiencias compartidas en esta Escuela.

Experiencias que tenían un único objetivo, el de crear la oportunidad en nuestro alumnado, de demostrar quienes son y lo que son capaces de hacer, desarrollando capacidades y/o habilidades comunicativas, empáticas y de compromiso, entre otras, y fomentando valores tan importantes, como la solidaridad, tolerancia y el respeto hacia los demás.

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