La Policía Nacional intercepta 400 jilgueros que iban a ser transportados a Francia para su tráfico y venta ilegal

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  • Las aves se encontraban hacinadas en jaulas donde convivían con 39 ejemplares que habían perecido dada las insanas condiciones que tenían
  • Fueron detenidas dos personas a quienes se les imputa un delito contra la flora y la fauna

Agentes de la Policía Nacional han detenido en la ciudad alicantina de Orihuela a dos varones de 49 y 52 años de edad, como presuntos responsables de un delito contra la flora y la fauna, al ser interceptados transportando en un vehículo doce jaulas de grandes dimensiones que albergaban 400 jilgueros parva, cuyo destino era Francia para su comercio ilícito.

Interceptados en un control

Un control rutinario de seguridad establecido de madrugada por la Policía Nacional en el acceso a la ciudad, alertó a los agentes intervinientes de la presencia de un vehículo con dos varones a bordo, quienes al advertir la presencia policial realizaron maniobras evasivas con el fin de evitarles.

Por tal motivo, los agentes interceptaron el vehículo e identificaron a sus dos ocupantes, observando en los asientos traseros diversas jaulas de grandes dimensiones repletas de los que parecían ser aves silvestres, concretamente jilgueros. Ante tal evidencia, los agentes inspeccionaron el interior del maletero, descubriendo que dentro había más jaulas en las mismas condiciones.

Uno de los agentes, conocedor de la normativa al respecto que regula este tipo de aves fringílidas identificó a las aves dentro del género “carduelis carduelis”, conocido comúnmente en España como jilgueros parva, determinando que habría en cautiverio aproximadamente entre 300 y 400 aves,  en pésimas condiciones, contando dichos jaulones con múltiples aves muertas.

Capturados en Murcia con destino Francia

A continuación, tras ser preguntados los ocupantes del vehículo el origen y destino de estas aves, dieron al principio explicaciones ambiguas, sin embargo, posteriormente, reconocieron que habían sido capturados en la localidad murciana de Lorca y que su destino final era Francia, lo que constituía por tanto que las aves estaban destinadas al tráfico y venta ilícita.

Así pues, dado el estado de las aves y, atendiendo a toda la legislación vigente existente, nacional e internacional, en relación a la protección de este tipo de aves silvestres, los agentes detuvieron a de ambas personas como presuntos autores de un delito contra la flora y la fauna.

Consideraciones relevantes analizadas

Tras la detención de ambos individuos, del análisis posterior de las aves y las condiciones en las que se encontraron, los agentes actuantes establecieron las siguientes consideraciones graves y relevantes:

Las aves enjauladas se encontraban en pésimas condiciones, habiendo un número de ellas por jaula completamente desorbitado, lo que probablemente provocó la muerte de muchos de ellos.

Estaban siendo alimentadas con pipa de girasol común, semilla que es utilizada por cazadores furtivos para cebar y aglomerar en un lugar concreto un número elevado de aves con el fin de capturarlas con redes de suelo o tipo “japonesas o invisibles”.

Tanto por el color oscuro de las patas (las aves en cautiverio tienen las patas claras), los colores las colas y las pésimas condiciones en las que se encontraban, se podría afirmar con rotundidad que estas aves habían sido capturadas en el plazo máximo de siete días atrás, conllevando con ello un daño agravado a la especie ya que nos encontramos en periodo de cría.

En cuanto a las aves intervenidas, con el fin de asegurar en la medida de lo posible su integridad, quedaron temporalmente en el Centro de Protección Animal del Ayuntamiento de Orihuela, hasta su conveniente traslado al Centro de Recuperación de Aves “Santa Faz”, ubicado en Alicante, al ser la entidad correspondiente de hacerse cargo de este tipo de aves.

Una vez allí, se llevó a cabo un conteo de ellos, resultando ser unos 400 jilgueros, además de que había 39 ejemplares fallecidos en los diferentes jaulones.

En cuanto a los detenidos, a uno de ellos le fue encontrado entre sus pertenencias 1.765 euros en efectivo, siendo intervenidos al considerarse que pudieran proceder de la venta ilegal de aves silvestres. Tras la práctica de las diligencias policiales, serán puestos a disposición del juzgado de instrucción de guardia de la localidad de Orihuela.

Protegidos por la legislación

En materia de flora y fauna, se ha venido legislando, tanto internacional como nacionalmente, la protección de las especies animales y vegetales dado el sufrimiento al que son sometidos por su tráfico ilegal, donde muchos de ellos mueren durante los transportes a los que son sometidos en pésimas condiciones de insalubridad y que en numerosas ocasiones ha conllevado a algunas especies a su extinción o estar próximas a ello.

Entre tales normativas internacionales, cabe destacar en primer lugar la Directiva 2009/147/CE, que establece un régimen general de protección para todas las aves silvestres europeas, prohibiendo su captura intencionada, tenencia, comercio y por supuesto muerte.

En segundo lugar, existe el Convenio CITES (Comercio internacional de especies), que regula especialmente el tráfico y comercio internacional, exigiendo documentación para ejemplares legales.

En cuanto al derecho estatal español, en la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, se establece la protección de aves silvestres, prohibiendo la captura, tenencia y comercio de especies protegidas sin autorización, amparando también la protección de la flora y la fauna el Código Penal en sus artículos 334 y 335, donde se establecen penas para especies amenazadas y para especies no amenazadas pero protegidas.

En cuanto a esta especie concreta de jilgueros parva, hasta el año 2018 se permitían sus capturas de manera excepcional para su entrenamiento al canto, respetando unos cupos y temporadas de caza y contando con la correspondiente tarjeta federativa, permiso de capturas y guías de pertenencias expedidas por las diferentes comunidades autónomas, si bien a partir de los años 2018-2019, tales capturas quedaron prohibidas en virtud de la legislación anteriormente mencionada.

Atendiendo a tales normativas, en la actualidad, los aficionados a la ornitología que tengan en cautiverio este tipo de aves, deben tener en posesión un carnet de criador expedido por las distintas federaciones de caza de las comunidades autónomas. Además, los ejemplares, deben proceder en su totalidad de la cría en cautividad y contar todos ellos con anillas que identifique al ave con su legítimo propietario, todo ello con el fin de preservar las especies silvestres.

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