Art. de opinión de José Manuel Navarro Sellés

NOVELDA Y LA CULTURA.- A la memoria de Manuela Navarro Pérez

Como hijo de noveldero, ciudad en la que desde siempre ha residido toda mi familia paterna, siempre me he sentido identificado con el devenir de Novelda. De niño ya procuraba mi padre traernos, desde Alicante, siempre que podía, para que su pueblo no nos fuera nunca extraño, sino más bien todo lo contrario, para que entendiéramos y conociéramos la vida noveldense. De esa manera disfruté todos los años de mi niñez y adolescencia de las estupendas fiestas patronales de julio. Luego, los estudios y el trabajo no me permitieron tener la misma disponibilidad, pero aun así, pocos años me perdí las fiestas de, como yo digo, mi medio pueblo. Y aparte del disfrute lúdico, la fe y el cariño que mi familia me contagió por la Santeta fue enorme. Hice muchas bajadas y la devolví muchos años al Santuario del castillo de la Mola. Por diferentes motivos y desde muy joven, me he identificado con ciertas ramas de la cultura, sobre todo teatro y música, y por aquellos años a Novelda venía lo mejor. Era un placer poder admirar a actores de la talla de José María Rodero -el mejor actor que he visto sobre un escenario-, al que recuerdo en el patio de los Padres Reparadores en la obra cumbre del noruego Ibsen “Un enemigo del pueblo”. Nada más aparecer en escena, sin ni siquiera hablar, el numerosísimo  público que abarrotaba el patio -nunca mejor dicho- de butacas, le tributaba una grandísima ovación que el gran actor agradecía con un gesto bajando su cabeza. Y las espléndidas representaciones del maestro José Tamayo, con lo mejor de la lírica nacional.

Todavía conservo en mi memoria una puesta en escena de “Doña Francisquita”, de altísima categoría. Y yo siempre a todos los actos culturales, de la mano de mi tía Manuela, noveldera de excepción y posiblemente la persona más destacada en el mundillo teatral aficionado de la localidad. Aunque su actividad en ello fue en los años de pre y post guerra -había nacido en 1918- continuaba realizando colaboraciones e incluso en los 90 todavía reapareció con el grupo de la Tercera Edad local. En una de esas últimas actuaciones en el Auditorio del Parque Viriato, se le realizó un sencillo, pero emotivo homenaje. Por todo ello y por mi vinculación a un colectivo músico-teatral alicantino, del que llegué a ser director, mi atención sobre la cultura de Novelda siempre fue total. ¡Y mi decepción también! Con el paso de los años el bajón cultural de esta localidad tan querida para mí, ha sido alarmante. Y no ya sólo me refiero al tema programaciones, que también. Hablo de recintos. En Monóvar se rehabilitó el Principal y es un orgullo. En Aspe, el Wagner y ahí queda. En Elda, el Castelar. En Villena, el Chapí. En Petrer, el Cervantes. Sólo por hablar de las localidades de la comarca con teatros de categoría. Y en Novelda, ya saben dónde está el María Guerrero y no sólo este, sino algunos otros recintos más por donde pasaron importantes compañías lírico-teatrales. En otras localidades que no han dispuesto de teatro o que ha sido imposible su rehabilitación, se han construido casas de cultura polivalentes que, al menos, han servido para realizar programaciones de cierto interés. En Novelda, ni eso. Se abrió el Centro Cívico, donde es imposible realizar una representación medianamente decente en cuanto a la instalación de escenografías y demás. El acceso al escenario para una posible descarga de materiales es ridículo, con una altura que o te agachas o te dejas allí la crisma. Pero es que además, ni el telón suele funcionar, ni la luminotecnia está en condiciones, ya que no hay técnico que maneje el cuadro de luces, ni los focos están dirigidos, y encima la mitad no funcionan… Y el alto concepto cultural que tenía de este para mí querido pueblo, se ha ido al garete. Todos los años busco la programación de los días grandes de julio y cada año mi decepción es mayor. Y siento decir esto muchísimo, pero no puedo aguantar más.

El pasado día 4 de mayo mi tía falleció en su querida Novelda. Este año será la primera vez, en casi un siglo, que no podrá ver a su querida Santa al volver en los días de julio a Novelda, aunque  seguramente estará ahora más cerca de ella que nunca. Por medio de un amigo especial para mi y muy ligado a la cultura local, hice llegar al responsable municipal de Cultura, la noticia de que la mujer que tanto luchó por el teatro noveldense, Manuela Navarro Pérez, había muerto. Quiero creer que ese mensaje no le llegó al regidor. Y quiero creer que este medio de difusión al que envío esta nota de la manera más humilde posible, tampoco sabía nada, pues nada publicó y la información es eso, buscar, conocer y dar noticias. Y quiero creer también, aunque me cueste asimilarlo, que la Corporación Municipal no sabía quién era aquella mujer que tanto hizo por la cultura de Novelda, aunque fuera hace muchos años. Que la historia está para ser conocida, recordada y, sobre todo, tenida en cuenta por quienes nos representan. Quiero creerlo, pero no lo entiendo.

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