Jorge Juan y las expediciones botánicas españolas en el siglo XVIII

El Casino acoge la conferencia del naturalista Manuel Vicedo, que ha explicado la importancia de la expedición pionera de Jorge Juan y del campo de la Botánica en el siglo XVIII

El Casino de Novelda acogió el pasado viernes 2 de junio la conferencia ‘Expediciones botánicas españolas en el siglo XVIII’, impartida por el naturalista Manuel Vicedo.

La ponencia, que contó con buena afluencia de público ha estado enmarcada dentro de las actividades de la nueva edición del Festival Natura, una iniciativa que pretende concienciar sobre la necesidad de conservar y proteger el entorno natural a través de un interesante programa de actividades que se desarrollará hasta el 8 de junio en distintos espacios del municipio.

El acto también ha estado relacionado con la celebración del 250 Aniversario de la Muerte de Jorge Juan, siendo introducido por Vicent Pina, miembro de la Comisión organizadora de los eventos conmemorativos.

La botánica del nuevo mundo

Por su parte, Manuel Vicedo, profesor de Microreservas de Flora, ha explicado las principales características de algunas de las expediciones botánicas españolas a lo largo del siglo XVIII, una época donde destaca la importancia del descubrimiento y el estudio de la botánica del nuevo mundo.

Asimismo, Vicedo señala que se llevaron a cabo 58 expediciones españolas durante el siglo XVIII, ya que «una buena parte de ellas fueron para investigar la botánica y fueron pioneras en ese campo. Puede ser interesante qué hicimos, que plantas nos trajimos para acá y qué cosas aportó el nuevo mundo al viejo».

La expedición de Jorge Juan y Santacilia

Una aportación que también proporcionó la expedición francesa de Jorge Juan y Santacilia junto a Antonio de Ulloa. La expedición necesitaba acceder a territorios de la corona española, por lo que en febrero de 1734 se solicitó por el conde de Maurepas, ministro francés de Marina y vicepresidente de la Academia de París, el permiso necesario para ello al gobierno español, presidido entonces por José Patiño. La respuesta fue afirmativa, Felipe V en España y Luis XV en Francia, eran nieto y bisnieto de Luis XIV respectivamente. No obstante, por motivos políticos y científicos, se introdujo por parte del gobierno español la condición de que participasen plenamente en la medición dos individuos españoles.

El 26 de mayo de 1735 levaban anclas en el puerto de Cádiz las fragatas El Conquistador, con Jorge Juan a bordo, que transportaba al nuevo virrey del Perú y El Incendio, con Antonio Ulloa, rumbo a Cartagena de Indias. Ambos personajes inauguraban la que sería una de las mayores proezas científicas españolas y no volverían a España hasta 1746, once años después de su partida, convertidos en los mejores científicos españoles de su tiempo.

«La expedición fue básicamente científica para dilucidar una gran duda que había respecto a la forma de la tierra«, ha explicado Vicedo, resaltando que durante el viaje de Jorge Juan también se realizaron aportaciones al campo de la botánica que en las siguientes expediciones serían tratadas con mayor protagonismo.

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