Rafael Torrecillas clausura el ciclo “En tiempos de Jorge Juan” con una conferencia sobre la Operación Atalanta y la lucha contra la piratería en Somalia

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La Casa Natal de Jorge Juan y Santacilia, en El Fondonet, acogió la última de las cinco conferencias incluidas en el ciclo “En tiempos de Jorge Juan: un viaje al siglo XVIII”, una iniciativa organizada por la Fundación Jorge Juan y el Ayuntamiento de Novelda para seguir difundiendo y poniendo en valor la figura del ilustre marino noveldense.

La conferencia, titulada “La Operación Atalanta: respuesta de la Unión Europea a la piratería en las costas de Somalia”, fue impartida por el capitán de navío Rafael Torrecillas del Prado, actual comandante naval de Alicante, quien ofreció una amplia exposición sobre el origen, evolución, estructura, misiones y futuro de esta operación de la Unión Europea en el Océano Índico Occidental.

Novelda Digital grabará en vídeo para su canal de YouTube el ciclo de conferencias En tiempos de Jorge Juan con el objetivo de preservar y difundir este valioso patrimonio histórico y cultural. La iniciativa busca crear una hemeroteca audiovisual gratuita y accesible para que cualquier persona pueda consultar estas investigaciones en el futuro, además de dejar reflejado en soporte digital el trabajo documental y divulgativo de los investigadores, evitando que historias y estudios de gran valor sobre Novelda y su pasado caigan en el olvido.

Vídeo completo de la conferencia

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Novelda, Geno Micó, fue la encargada de abrir el acto, destacando que con esta sesión se culminaba prácticamente el segundo ciclo de conferencias impulsado junto a la Fundación. Micó subrayó que el objetivo de esta programación es difundir la figura de Jorge Juan, “nuestro marino más importante de la localidad”, y puso en valor la plena actualidad de la labor del Ejército y de la Armada, tanto en tiempos del científico y marino noveldense como en la actualidad.

Posteriormente, la presidenta de la Fundación Jorge Juan, Graciela Luz, agradeció la presencia de autoridades, representantes municipales, miembros de la Armada y asistentes, y recordó que el ciclo se enmarca también en la celebración del 30 aniversario de la Fundación Jorge Juan. Asimismo, agradeció la colaboración del Ayuntamiento, la Armada Española, Novelda Digital, entidades colaboradoras y César Cort, propietario de la Casa Natal de Jorge Juan, por su respaldo a esta programación cultural y divulgativa.

Antes de dar paso a la conferencia, Graciela Luz presentó la trayectoria del ponente. Rafael Torrecillas del Prado nació el 27 de agosto de 1966 en El Puerto de Santa María, Cádiz. Ingresó en la Escuela Naval Militar de Marín entre 1987 y 1992, graduándose como alférez de navío. Cuenta con la especialidad de Artillería y Misiles, es controlador táctico de helicópteros, realizó el Curso de Guerra Electrónica, se graduó como oficial de Estado Mayor en la ESFAS y completó el Curso Superior en el Colegio de Defensa de la OTAN, en Roma.

Durante sus 34 años de servicio, ha estado destinado en distintos buques de la Armada como oficial de Propulsión y Electricidad, oficial de Seguridad Interior, jefe de Artillería y Misiles, jefe de Operaciones y jefe de Sistema de Combate. Formó parte de la primera dotación de la fragata F-104 Méndez Núñez como jefe del Sistema de Combate y ha mandado los patrulleros Ízaro y Arnomendi, así como la Primera Escuadrilla de Cazaminas.

También ha servido como oficial de Estado Mayor en la Fuerza Anfibia, en ALNAV, en el Cuartel General de la Armada Española y en áreas como Logística, Operaciones, Planes y Secretaría General de la Armada. En 2012 sirvió como jefe de Operaciones del FHQ español de Atalanta y, en agosto de 2021, fue nombrado jefe de Estado Mayor del Cuartel General de la Operación Atalanta, en Rota. Durante esta etapa presidió la 49ª y 50ª edición de SHADE, participó en foros internacionales de seguridad marítima en Norfolk, Bruselas, Seychelles, Londres y Madrid, y el 7 de julio de 2025 asumió el mando de la Comandancia Naval de Alicante.

Torrecillas inició su intervención recordando una experiencia personal que enlazó directamente con el origen de la Operación Atalanta. Mostró una fotografía tomada por él mismo en abril de 2008, en la que aparecían la fragata F-104 Méndez Núñez y el pesquero Playa de Bakio, secuestrado por piratas somalíes y liberado tras unos 20 días de negociaciones. En aquel momento, Torrecillas era jefe de Operaciones de la fragata, que acompañó al pesquero hasta Seychelles, base de la flota atunera española en la zona.

El ponente explicó que aquel secuestro tuvo una gran repercusión en España, especialmente entre las comunidades pesqueras vascas y gallegas con intereses en el Índico. La presión de este episodio, unida al agravamiento de la piratería en aguas próximas a Somalia, contribuyó a acelerar la respuesta europea. Así, aunque la Operación Atalanta nació oficialmente en noviembre de 2008, Torrecillas señaló que, “sin saberlo”, ya había sido protagonista de la lucha contra la piratería pocos meses antes de su creación.

Durante su exposición, el comandante naval definió Atalanta como la operación más exitosa y longeva lanzada por la Unión Europea. Creada en 2008, continúa activa en 2026 y tiene mandato vigente hasta febrero de 2027. Su origen estuvo vinculado a distintas resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a la necesidad de proteger los buques del Programa Mundial de Alimentos, especialmente vulnerables en una zona afectada por la inestabilidad, la pobreza, el terrorismo y la criminalidad organizada.

Uno de los principales éxitos de Atalanta, según Torrecillas, ha sido que desde su puesta en marcha ningún buque del Programa Mundial de Alimentos protegido por la operación fue secuestrado. En sus primeros años, las fragatas escoltaban directamente estos barcos, cargados con ayuda humanitaria para Somalia. Posteriormente, la operación evolucionó y desarrolló equipos de protección embarcados, con capacidad militar y comunicaciones directas con el Estado Mayor, lo que permitió garantizar la seguridad sin necesidad de que una fragata acompañara permanentemente a cada buque.

El ponente repasó los principales hitos de la operación. En 2019, tras el Brexit, el Reino Unido dejó de poder mandar una operación de la Unión Europea, por lo que el cuartel general estratégico de Atalanta se trasladó desde Northwood, en Londres, hasta Rota, en España. El primer comandante español fue el vicealmirante Antonio Martorell, posteriormente jefe de Estado Mayor de la Armada.

Otro punto clave llegó en 2021, cuando, tras varios años sin ataques piratas relevantes, la Unión Europea amplió el mandato de Atalanta para incluir nuevas tareas vinculadas a la lucha contra el tráfico de armas, el narcotráfico y otras actividades ilícitas en la región. Torrecillas explicó que entre 2018 y 2023 prácticamente no hubo ataques piratas, pero advirtió que los piratas no habían desaparecido, sino que estaban contenidos: conservaban las infraestructuras, la experiencia y el conocimiento necesario para reactivar su actividad en cuanto se dieran las circunstancias favorables.

La conferencia dedicó una parte importante al escenario geopolítico de la operación: el Océano Índico Noroccidental, el Golfo de Adén, el Mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb, las aproximaciones a Ormuz y las rutas marítimas que conectan Asia, Oriente Medio, África y Europa. Torrecillas recordó que esta zona concentra un enorme valor estratégico, ya que aproximadamente el 12% del tráfico marítimo mundial pasa por ella y Asia se ha convertido en uno de los principales centros de gravedad de la economía mundial.

En este contexto, el comandante naval explicó que la zona está marcada por conflictos como la guerra de Yemen, la actividad de los hutíes, la inestabilidad en Somalia, la presencia de grupos terroristas como Al Shabaab e ISIS, los conflictos en Sudán y el tráfico de drogas, armas, carbón vegetal e inmigrantes. Todo ello convierte el área en un espacio especialmente sensible para la seguridad marítima internacional.

Torrecillas también analizó el impacto de los ataques hutíes en el Mar Rojo, que afectaron al tráfico hacia el Canal de Suez y obligaron a numerosas navieras a rodear África por el sur, aumentando los tiempos de tránsito y los costes del transporte marítimo. Según explicó, estos cambios han tenido consecuencias económicas globales y han reforzado todavía más la importancia de garantizar la seguridad en los pasos estratégicos de la región.

La estructura de la Operación Atalanta fue otro de los bloques centrales de la conferencia. El ponente detalló que la operación cuenta con un cuartel general estratégico, el Operation Headquarters, situado en Rota; un centro de seguridad marítima en Brest, Francia, denominado actualmente Maritime Security Centre Indian Ocean; y un elemento de apoyo en Djibouti, puerto fundamental para los abastecimientos y movimientos de los buques desplegados.

El Estado Mayor está compuesto por unas 107 personas de 20 países diferentes, entre ellos 16 Estados miembros de la Unión Europea, dos países candidatos, Serbia y Montenegro, y dos socios externos, Corea del Sur y Colombia, integrados mediante acuerdos específicos. Además, Atalanta cuenta con oficiales de enlace en lugares estratégicos como Bruselas, Djibouti, Bahrein, Seychelles y Somalia, lo que permite mantener una red permanente de coordinación política, militar, operativa y judicial.

A nivel táctico, la operación cuenta con un Force Headquarters embarcado en el buque insignia. España e Italia suelen aportar los principales buques de mando, mientras que Portugal puede asumir el mando embarcado en una fragata española. En el conjunto de la operación, sumando cuarteles generales, dotaciones de buques, helicópteros, drones y equipos de operaciones especiales, pueden participar alrededor de 660 personas.

Entre las tareas ejecutivas de Atalanta, Torrecillas destacó la protección de los buques del Programa Mundial de Alimentos, la disuasión, prevención y represión de ataques piratas, la protección de buques vulnerables y las actuaciones contra el tráfico de armas y drogas. Según los datos expuestos, Atalanta ha protegido más de 1.600 buques del Programa Mundial de Alimentos y ha contribuido a la entrega de más de 2.276.000 toneladas de ayuda humanitaria en Somalia. También ha permitido la detención y procesamiento de numerosos piratas.

En materia de narcotráfico, el ponente explicó que la droga procedente de la zona de Irán, Pakistán y Afganistán transita por rutas marítimas hacia el Índico y África oriental. Entre 2022 y 2023, la Operación Atalanta participó en la incautación de unas 16 toneladas de droga. No obstante, advirtió de las dificultades legales existentes para detener y entregar a traficantes de drogas o armas, ya que los acuerdos judiciales con países regionales están aún en desarrollo.

Torrecillas introdujo en este punto el concepto de legal finish, es decir, la capacidad legal para entregar a sospechosos a un país donde puedan ser juzgados con garantías. En el caso de la piratería, Atalanta cuenta con acuerdos con países como Seychelles, Mauricio o Kenia. Sin embargo, para delitos como narcotráfico o tráfico de armas, la Unión Europea continúa negociando acuerdos bilaterales y mecanismos jurídicos que permitan cerrar el ciclo legal de las operaciones.

La conferencia abordó también las tareas no ejecutivas de Atalanta, entre ellas la monitorización de la pesca ilegal, el tráfico de inmigrantes, el contrabando de carbón vegetal y otras actividades ilícitas. Torrecillas explicó que Atalanta comparte información con organizaciones como Interpol, Europol, la UNODC de Naciones Unidas, la Organización Marítima Internacional, centros regionales de seguridad marítima y distintas agencias de la Unión Europea.

Uno de los apartados más divulgativos fue la explicación del modus operandi de los piratas somalíes. En una primera fase, los ataques se realizaban desde la costa mediante esquifes con motores potentes, tripulados por piratas armados con AK-47 y lanzacohetes. Se acercaban a los buques, disparaban para intimidar, los abordaban y los llevaban a fondear frente a la costa, donde se iniciaban las negociaciones para el rescate.

Con el tiempo, al alejarse los mercantes cada vez más de la costa para evitar los ataques, los piratas modificaron su estrategia y comenzaron a utilizar buques nodriza, normalmente dhows o embarcaciones de cabotaje secuestradas, desde las que transportaban esquifes hasta zonas muy alejadas de Somalia. De este modo pudieron atacar buques a cientos de millas de distancia, llegando incluso a secuestros producidos a más de 1.000 millas de la costa.

Torrecillas explicó que la piratería alcanzó sus niveles más altos entre 2009 y 2011, con decenas de buques atacados o secuestrados. La actuación combinada de Atalanta, la OTAN mediante la operación Ocean Shield, y las Combined Maritime Forces lideradas por Estados Unidos contribuyó a reducir drásticamente la amenaza. Sin embargo, tras la desaparición del área de alto riesgo marítimo, conocida como High Risk Area, muchos barcos relajaron sus medidas de autoprotección, dejaron de embarcar equipos de seguridad y volvieron a navegar más cerca de la costa, lo que favoreció un repunte de incidentes.

Entre noviembre de 2023 y abril de 2025, coincidiendo con la crisis del Mar Rojo y la atención internacional centrada en los ataques hutíes, se registraron 47 eventos piratas. No obstante, Torrecillas destacó que solo uno tuvo éxito, gracias a la capacidad de respuesta de Atalanta y de sus socios. En algunos casos, las tripulaciones se refugiaron en la ciudadela, una habitación de seguridad del buque, lo que impidió a los piratas tomar el control de la nave hasta la llegada de ayuda militar.

El comandante naval insistió en que Atalanta es mucho más que una operación de barcos. Bajo el lema “Atalanta is more than ships”, explicó que la misión funciona como una extensa red de cooperación internacional. Mantiene acuerdos con centros regionales de seguridad marítima, organismos internacionales, agencias europeas, fuerzas navales aliadas, embajadas, hospitales, autoridades judiciales y países ribereños. Esta red permite multiplicar su capacidad de actuación incluso cuando solo dispone de uno o dos buques en una zona de operaciones de dimensiones similares a Europa.

La operación desarrolla además actividades de construcción de capacidades con países como Djibouti, Kenia, Seychelles, Madagascar, Tanzania, Omán o Somalia. Estas actividades incluyen ejercicios de abordaje, técnicas contra incendios, sanidad, operaciones especiales, formación jurídica, vigilancia marítima y lucha contra la piratería, el narcotráfico y el tráfico de armas. Entre los ejercicios mencionados figuraron el adiestramiento regional en Djibouti, los ejercicios con Kenia y Seychelles, y el ejercicio Bull Shark, centrado en el rescate de personal en zona hostil.

Turno de preguntas

Durante el turno de preguntas, Torrecillas profundizó en el papel de los buques españoles en Atalanta. Explicó que en los últimos años han participado principalmente fragatas de la clase Santa María, adecuadas para operaciones de baja intensidad por su autonomía, capacidad de operar helicópteros, embarcaciones, drones, equipos de operaciones especiales y medios sanitarios. También recordó que, a lo largo de la historia de la operación, han participado otros buques como corbetas, buques anfibios, fragatas F-100, buques de acción marítima y unidades de apoyo.

El ponente señaló que las fragatas F-100 están diseñadas para operaciones de alta intensidad y dotadas con el sistema AEGIS, mientras que Atalanta requiere medios más ajustados a una amenaza asimétrica, en la que los piratas disponen de armamento ligero y tecnología limitada. No obstante, destacó la importancia de los helicópteros, drones y sistemas de vigilancia. En este sentido, explicó el uso del dron ScanEagle, capaz de permanecer hasta 14 horas en vuelo y proporcionar imágenes en tiempo real de la costa, campamentos piratas o buques sospechosos.

También se abordó el uso de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, el análisis de imágenes, las impresoras 3D y el concepto de gemelo digital aplicado al mantenimiento naval. Torrecillas explicó que, aunque la inteligencia artificial es decisiva en escenarios como la guerra de Ucrania, en Somalia la amenaza es mucho menos tecnológica. Sin embargo, sí puede ser útil para procesar imágenes y mejorar la vigilancia. Sobre las impresoras 3D, señaló que ya permiten fabricar determinadas piezas mecánicas en centros de mantenimiento, mientras que el gemelo digital permitirá en el futuro supervisar desde tierra el estado real de los sistemas de un buque desplegado.

En relación con la financiación, aclaró que la Unión Europea asume los llamados gastos comunes, como el funcionamiento de los estados mayores, desplazamientos de personal, viajes oficiales, material informático o coordinación operativa. En cambio, los países propietarios de los buques asumen los costes principales de sus unidades, como combustible, dotaciones, mantenimiento y despliegue.

Torrecillas también respondió a preguntas sobre la relación entre la Armada y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en operaciones contra el narcotráfico. Explicó que la lucha contra la droga en territorio nacional no es una misión propia de las Fuerzas Armadas, aunque la Armada puede apoyar a la Guardia Civil o la Policía Nacional si el Gobierno lo ordena. En este tipo de operaciones, los buques de la Armada pueden facilitar medios, vigilancia y apoyo operativo a equipos policiales especializados.

El comandante naval dedicó además una reflexión a Jorge Juan, recordando su papel en la obtención y mejora de la tecnología naval británica en el siglo XVIII. Lamentó que, tras la caída del Marqués de la Ensenada, muchas de las innovaciones impulsadas por Jorge Juan en los astilleros españoles no tuvieran continuidad. Según señaló, de haberse mantenido aquellos avances, la historia naval española podría haber sido muy distinta.

La conferencia concluyó con una explicación sobre las estructuras internas de los clanes piratas somalíes. Torrecillas indicó que existen varios clanes con jerarquías definidas, jefes organizadores, redes de reclutamiento y contactos para la negociación de rescates. Muchos de los piratas reclutados son jóvenes sin recursos, atraídos por la promesa de grandes cantidades de dinero. También señaló que los campamentos piratas siguen existiendo y que Atalanta mantiene vigilancia mediante aviones, drones, imágenes de inteligencia y colaboración con autoridades locales.

En este sentido, destacó la cooperación con Puntland, región somalí que ha desarrollado una policía marítima con apoyo de información facilitada por Atalanta. Según explicó, aunque los medios navales locales son limitados, su capacidad terrestre ha permitido detener a numerosos piratas cuando desembarcaban en la costa tras ser localizados por los sistemas de vigilancia de la operación.

La sesión cerró así el ciclo “En tiempos de Jorge Juan: un viaje al siglo XVIII” con una conferencia que conectó la tradición naval española, la figura histórica de Jorge Juan y Santacilia y los retos contemporáneos de la seguridad marítima internacional.

La intervención de Rafael Torrecillas del Prado permitió ofrecer una visión rigurosa y detallada de la Operación Atalanta, una misión que, desde 2008, ha contribuido a proteger rutas estratégicas, garantizar la llegada de ayuda humanitaria, contener la piratería en Somalia y reforzar el papel de la Unión Europea como actor de seguridad en el Océano Índico.

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