Cómo usamos la herramienta más poderosa del universo: Internet

Más de 20 millones de españoles se benefician a diario de las grandes ventajas de las redes. Sentado ante el portátil o haciendo scroll en la pantalla del teléfono, millones de internautas consultan correos, comparten fotos, participan en diferentes concursos, o compran online. Pero, ¿realmente somos conscientes de los riesgos que entraña este potente medio? ¿Sabemos identificarlos?.

Información infinita a nuestro alcance, pero con cuidado

Cuando se habla de los peligros de Internet, se puede hacer referencia a diferentes fuentes de riesgo: virus, hackers, spam, páginas inadecuadas para menores de edad… lo cierto es que Internet es un medio utilísimo para encontrar información, libros, estudios, recetas e intercambiar opiniones con otros usuarios de cualquier parte del mundo. Sin embargo, al navegar por Internet existen amenazas que nos pueden encontrar aunque no las estemos buscando. Como usuario habitual de las redes es recomendable usar el sentido común y tomar ciertas precauciones, como no abrir correos de remitentes desconocidos, instalar alguna herramienta como AdBlock Plus para que no aparezcan pop-ups o ventanas de publicidad no deseada, y descargar documentos solo desde sitios de confianza.

Aquellos que además de navegar tienen algún blog o una página web profesional deben extremar aún más las precauciones, ya que pueden sufrir hackeos o suplantación de identidad, lo que puede dañar su imagen o su negocio. En estos casos, elegir un proveedor de confianza que cumpla unos estándares de seguridad mínimos y ofrezca diferentes servicios de protección y recuperación de datos es importante antes de registrar un dominio o empezar a subir contenidos a una web.

Los riesgos de la World Wide Web y cómo identificarlos

De forma general la mayoría de los cibernautas conocen los diferentes peligros que existen pululando por las redes. Tener siempre en cuenta qué riesgos hay –y reconocer los más frecuentes– y cómo identificarlos durante las sesiones ante la pantalla es el primer paso para poder defenderse de ellos.

  • Adware, un software que se instala en el sistema y muestra constantemente molestos anuncios.
  • Malware, los conocidos virus que pueden eliminar documentos del ordenador o hacer que un smartphone deje de funcionar correctamente.
  • Troyanos, unos programas maliciosos que crean un backdoor en el sistema operativo que permite el acceso remoto por parte de un usuario sin autorización.
  • Phising, un ataque por correo electrónico en el que se imita una página web de confianza para obtener datos personales o financieros del usuario atacado.
  • Ransomware, el ataque de moda que infecta un equipo informático tras el cual el atacante solicitan una compensación económica a cambio de la recuperación de los datos infectados.

Si bien nadie está totalmente a salvo de este tipo de ataques, hay ciertas pautas muy sencillas que reducirán las probabilidades de convertirse en sus víctimas. Aplicarlas en el día a día online es una prácticas que evitará dolores de cabeza en el futuro.

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