Semana Santa sin procesiones, pero con historia

Breve recorrido de los inicios de esta festividad en Novelda junto con el presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa, Francisco López Peral.

La historia de la Semana Santa en Novelda, tal y como la conocemos, se remonta al año 1880, cuando se celebró la primera procesión del Viernes Santo con únicamente tres pasos; la Cruz Desarbolada, el Santo Sepulcro y la Soledad.

Al año, se adhirieron las hermandades de la Samaritana con su paso de Jesús y la Samaritana, la Flagelación o Paso de los Azotes, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno con la imagen de su titular, la Hermandad de la Caída con su paso de Nuestro Señor Jesucristo en la calle de la Amargura, la Hermandad de Cristo Crucificado (Cristo existente en la Ermita del Cementeri Vell) y la imagen de Santa María Magdalena.

El impulso de los primeros años fue fuerte; prueba de ello es que en 1882 Novelda cuenta con dos nuevos pasos: se trata de los misterios de las hermandades del Encuentro y de la Oración en el Huerto. La Verónica aparece alrededor de 1898. También se incorpora la Compañía de Armados o Centuria Romana, que se organizó alrededor de la última década del siglo XIX. “El boom de la Semana Santa”, indicaba Francisco López Peral, presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Novelda.

Este despegar de la festividad pasó por un pequeño apagón en 1920, aunque vuelve a sentir un nuevo impulso hacia 1928. En aquellos años se implanta la instalación de unas mesas petitorias a las puertas de los templos a fin de recaudar fondos para obras de caridad.

La llegada de la Segunda República trastoca los planes de expansión de las distintas hermandades y en los tres años siguientes la autoridad civil provincial prohíbe la celebración de procesiones, autorizándose tan solo la Procesión General del Domingo de Resurrección de 1934.

Así pues, los pasos permanecen en sus casas y en sus altares hasta 1935, cuando, contra todo pronóstico, se recibe una autorización que permite la celebración de las procesiones del Domingo de Ramos, las dos del Viernes Santo y la del Domingo de Resurrección. Al año siguiente ya no se celebra la Semana Santa.

Tras la Guerra Civil Novelda volvió a retomar la celebración de esta festividad, la Semana Santa tuvo que empezar prácticamente de cero, ya que había perdido casi la totalidad de sus imágenes procesionales, conservando tan solo, en algunos casos, enseres, trajes de nazareno y partes de algunas figuras.

En 1940, D. José Albeza Esteve costea los gastos de las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y el Cristo Yacente, y D. Luis Aurelio Sala hace lo propio con una imagen de Santa María Magdalena. A estas imágenes hay que añadir la participación de la Cruz Desarbolada, que se salvó de la destrucción de la Guerra Civil, y la de un Cristo Crucificado de reducidas dimensiones, de propiedad particular.

En 1955 se crea la Junta General de Hermandades y se llegó a realizar el primer pregón. Sin embargo, la Semana Santa vuelve a sufrir un declive en los años 70, recuperándose ya en el 76 y hasta la actualidad. De hecho, en el año 78 se forma la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades.

En este último tramo de la historia de Semana Santa, el número de cofradías y hermandades ha crecido hasta 15 y, además, nuevas imágenes procesionan por nuestra ciudad. Asimismo, nuevas procesiones y actos se unen en la Semana Grande y dan forma a esta catequesis. Francisco López destacaba que durante su mandato retomaron la celebración de los pregones. El primero fue en 1993 con Manuel Torregrosa Valero.

Anhelando el Museo

Alrededor del 1993, López recordaba que llegaron a conseguir las primeras ayudas económicas procedentes del Ayuntamiento durante el mandato de Salvador Sánchez. Actualmente, tan solo reciben ayudas de acompañamiento musical: “La Semana Santa subsiste gracias a las empresas privadas de Novelda y a los colaboradores”.

Por ello, continúan reivindicando al Ayuntamiento una mayor colaboración para conseguir un lugar donde poder guardar y conservar el patrimonio de la Semana Santa: “No tenemos donde dejar las imágenes”, explicaba el presidente de la Junta Mayor, añadiendo que las cofradías y hermandades apenas pueden hacer frente a los gastos que conlleva alquilar un local para guardar los pasos: “Los gastos anuales de un año normal de Semana Santa en un paso pueden llegar a los 4.000 euros, ya que hay que comprar flores, pagar alquiler, bandas de música, etc”.

En el caso de las cofradías y hermandades, la costumbre es que los socios paguen cuando salen a procesionar y, durante este año apenas han conseguido ingresos ante la no celebración de la Semana Santa: “El patrimonio de la Semana Santa es muy grande y sería muy importante poder mostrarlo durante todo el año. Porque todo lo que tiene la Semana Santa es del pueblo, se puede ver y enseñar y eso sería lo más bonito”.

Sobre patrimonio, López recordaba que el archivo de esta organización se compone por más de 6.000 documentos físicos, entre los que destacan imágenes, vídeos, postales, revistas o carteles. Desde hace dos años están trabajando para digitalizar toda esa información, pero se trata de una tarea “muy laboriosa y que se está realizando poco a poco”.

Sumando a la Semana Santa

A lo largo de la historia, han ido sumando diferentes actos a esta celebración, como es el caso de la presentación de la revista. Una iniciativa que comenzó en el año 1979 plasmando dípticos o ediciones donde recogían las procesiones. No fue hasta el año 2002 cuando se diseñó una revista tal y como la conocemos en la actualidad.

Este año decidieron seguir editando la edición para no perder la numeración y para ahorrar gastos, la realizaron de forma digital. Aunque ya se nombró y presentó a un director en 2020, Juan Pastor Infante, “él nos había expuesto todo lo que quería realizar en la revista y sin Semana Santa, no lo podía desarrollar. Así que, al hablar con él, decidimos que era mejor posponer un año su revista para el próximo 2022”. De este modo, para este 2021, han publicado una revista realizada por la Junta Mayor, donde han dado mayor importancia a las diferentes cofradías y hermandades existentes.

Otra iniciativa que se ha implantado con los años es el concurso de fotografía, que este año no va a poder celebrar su VII edición, y el concurso de dibujo, donde los más pequeños plasman el significado que tiene para ellos la Semana Santa.

La última Semana Santa

Francisco López Peral recordaba que la celebración de 2019 tuvo una gran acogida y se mantuvo en los mismos niveles de participación: “La semana Santa ha tenido años muy buenos y ahora, yo diría que está en un montante equilibrado. Continúa aumentando la participación, pero sin llegar a ser significante”.

López se mostraba apenado al hablar de la cancelación de los actos el pasado año, en plena explosión de la pandemia del Covid-19. Hace un año llegaron a realizar la presentación de la revista y el cartel anunciador de la programación en el Gómez Tortosa. Sin embargo, una semana después, comenzaron a suspender diversos actos durante 15 días hasta que se canceló definitivamente: “Fue todo muy rápido”.

Y aunque no se pudiera celebrar la Semana Santa en procesiones, el presidente de la Junta Mayor recordaba que desde el Facebook e Instagram publicaban todos los días los que se celebrarían ese día. E incluso hacía memoria y mencionaba a la gente que también se volcó con las colgaduras en los balcones.

Este año, aunque se permiten los actos litúrgicos en las iglesias, no habrá procesiones, pero la Semana Santa seguirá viva desde nuestros hogares y “a través de los actos litúrgicos”, según López.

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