Cae un grupo criminal de mujeres que hurtaban en mercadillos y comercios minoristas

Las detenidas, que han pasado ya a disposición judicial, actuaban en ciudades como Novelda, Albatera, Crevillente y Elche.

La Guardia Civil de Crevillente ha desarticulado un activo grupo criminal, compuesto por cuatro mujeres de etnia gitana, que estaban «totalmente organizadas, hasta el punto de realizar ellas mismas labores de vigilancia de los comercios minoristas de los que hurtaban mercancía, la cual vendían, posteriormente, en diferentes mercadillos, donde también aprovechaban para hurtar, a su vez, las carteras y los móviles de las personas que en ellos se encontraran comprando», según apuntan desde la Guardia Civil.

Desde el mes de enero Guardia Civil crevillentina ha detectado un aumento de pequeños hurtos, tanto en comercios minoristas como en los mercadillos semanales de esta localidad y de aledañas, como Novelda, Albatera y Elche. Estos hechos estaban comenzando a causar cierta alarma social y un sentimiento de preocupación en el sector.

Inmediatamente, los agentes del Área de Investigación de Crevillente reforzaron la vigilancia en estos puntos de actuación de estas personas, detectando como posibles sospechosas a un grupo de mujeres de etnia gitana, quienes se desplazaban por otras localidades para cometer los diversos hurtos, aprovechando la afluencia de gente propia de los días de mercadillo.

Tras dos meses de investigación, las numerosas indagaciones y pesquisas de los agentes han dado como fruto la completa identificación y localización de este activo grupo criminal. Se ha conseguido detener, in fraganti, a las cuatro integrantes, siendo sorprendidas en el mercadillo semanal de Elda, cuando se disponían a llevar a cabo nuevos hurtos.

Las detenidas son cuatro españolas de etnia gitana de 22, 25, 30 y 40 años, todas ellas vecinas de Elda, a las que se les imputa, por el momento, un total de diez delitos de hurto y el delito de pertenencia a grupo criminal.

La investigación ha desvelado el modus operandi de estas mujeres, quienes estaban perfectamente organizadas; realizaban labores de vigilancia de pequeños comercios, para determinar el día y hora idóneos para la comisión de los hurtos, sustrayendo, sobre todo, ropa del establecimiento en cuestión (tanto de adulto como de bebé) y las carteras y móviles de los clientes que en ese momento se encontraran allí.

La mercancía que sustraían de las tiendas la vendían posteriormente en diferentes mercadillos semanales, mercadillos en los que, también, sustraían las carteras y móviles que pudieran de las personas que acudían a comprar.

Cabe destacar que el éxito de esta operación se debe a la colaboración ciudadana, al reconocer fotográficamente a las detenidas y denunciar a las autoridades estos pequeños hechos delictivos que, muchas veces, no son denunciados por tratarse de pequeñas cuantías. Con estas detenciones se da por desarticulado un activo grupo criminal, que traía en vilo a los comerciantes de dichas poblaciones.

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