Ha fallecido Tomás Carrión. Demasiado joven. Demasiado bueno. Demasiado necesario para todos los que tuvimos la suerte de caminar a su lado. Hoy el corazón pesa más que las palabras, pero aun así necesito escribirte, amigo mío.
Conocí a Tomás en el entorno de nuestra querida Semana Santa, en la Hermandad del Santo Sepulcro, ese lugar donde no solo compartíamos fe, sino también risas, esfuerzos y compromiso. Allí hicimos pareja para atender las actividades y los trabajos que nos encomendaba nuestra presidenta, Lorena Moreno. Cuántas horas compartidas, cuántos preparativos, cuántas conversaciones entre tarea y tarea. Siempre estabas dispuesto. Siempre con esa sonrisa discreta, con esa forma tuya de ayudar sin hacer ruido, pero haciéndolo todo más fácil.
Tomás era, ante todo, amigo de sus amigos. De los que no fallan. De los que están cuando hace falta cargar peso, físico o del alma. De los que no buscan protagonismo, pero se convierten en imprescindibles.
Quiero pensar, y lo pienso de verdad, que ya has llegado al cielo y que allí no has tardado ni un instante en ponerte manos a la obra. Porque tú no sabías estar quieto cuando alguien necesitaba ayuda. Estoy seguro de que pronto Dios no podrá pasar sin Tomás, que ya serás su mano derecha para arreglar entuertos, organizar lo que haga falta y tender la mano a todo el que lo necesite. Qué grande eres, Tomás. Qué grande.
Y aunque te hayas ido, no te vas del todo. Aquí quedan los tuyos. Aquí queda Reme, tu abnegada esposa, compañera fiel, que te ha cuidado con un amor inmenso en estos dos últimos años de enfermedad. En su fortaleza, en su entrega silenciosa, también está tu reflejo. Y queda Iker, tu hijo, orgullo tuyo y ejemplo para todos nosotros. Nos ha emocionado a todos su coraje, su pundonor, su manera de honrarte. Aunque por edad aún no pueda llevar el trono del Santo Sepulcro donde salías tú, ha tenido la valentía de portarlo en los ensayos, como diciendo al mundo que el legado de su padre no se apaga. El año que viene, cuando pueda hacerlo oficialmente, llevará a hombros a nuestro Señor Yacente, y en cada paso irás tú con él.
Tomás, amigo, nos dejas un vacío inmenso, pero también un ejemplo imborrable. Nos enseñaste que la fe se vive trabajando, que la amistad se demuestra estando, que la bondad no necesita alardes.
Te echaré mucho de menos. En cada ensayo, en cada reunión, en cada Semana Santa miraré a mi lado y recordaré tu presencia serena, tu compromiso firme y tu corazón enorme.
Descansa en paz, hermano. Aquí seguiremos, intentando estar a tu altura.
Con todo mi cariño y gratitud,
Antonio Ayala
Tomás se encuentra en el tanatorio de Novelda, sala 3. El sepelio será mañana domingo a las 11 h. en la iglesia de San Pedro.

La Hermandad de su vida le ha escrito también sus sentimientos
Desde la Junta y Hermandad del Santo Sepulcro, escribimos estas líneas con el corazón encogido para lamentar la pérdida de nuestro querido hermano, Tomás. No solo se nos va un miembro de nuestra Hermandad; se nos va un compañero cuya presencia llenaba de luz cada uno de los momentos vividos.
Queremos arropar con todo nuestro cariño a su mujer, Reme, y a su hijo, Iker. Queremos haceros llegar todo nuestro amor y apoyo en estos momentos. Aquí tenéis a vuestra familia para todo aquello que necesitéis.
Tomás, has sido nuestro pilar y nuestra guía.
Nos enseñaste que no hay obstáculo lo suficientemente grande si se enfrenta con fe y entereza. Fuiste esa persona que, con un silencio humilde o una palabra de aliento, se superaba cada día, demostrándonos que la verdadera fortaleza reside en el espíritu. Tu lucha y tu entrega son ya parte de nuestra propia historia.
Hoy el Santo Sepulcro parece más frío, pero nos queda el consuelo de haber compartido camino contigo. Te buscaremos en cada oración y te sentiremos en cada golpe de campana, en cada túnica, y en cada procesión.
Descansa en paz, sabemos que nos seguirás guiando en cada uno de nuestros pasos.

Y como no, su comparsa festera de los Piratas Berberiscos
Hoy la familia pirata está de duelo por la pérdida de nuestro compañero y amigo Tomás. Con todo el dolor de nuestro corazón, lo despedimos recordando su alegría, su lealtad y todos los momentos que compartimos juntos.
Siempre formará parte de nosotros, de nuestras historias y navegará para siempre en nuestra memoria.
Descansa en paz, Tomás. Nunca te olvidaremos.

























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