Una nueva rama de grandes dimensiones vuelve a caer de un ficus de La Glorieta

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  • El vallado instalado días antes evitó daños personales y materiales.
  • Es el tercer desprendimiento registrado en poco más de un mes y el segundo en menos de una semana.

Una nueva rama de grandes dimensiones de uno de los ficus de La Glorieta de Novelda cayó durante la mañana del pasado sábado, 12 de septiembre, en un nuevo episodio que vuelve a poner el foco sobre el estado del arbolado de este céntrico parque.

Se trata, además, de una rama perteneciente al mismo ejemplar que había sufrido otro desprendimiento apenas unos días antes.

La caída se produjo alrededor de las 9:00 horas y, en esta ocasión, la rama se precipitó hacia el exterior del parque, alcanzando la acera y parte del espacio destinado habitualmente al estacionamiento de vehículos. Sin embargo, el perímetro de seguridad instalado tres días antes impidió que hubiera personas o coches en la zona afectada, por lo que no se registraron daños personales ni materiales. La rama llegó a caer sobre una de las vallas, que contuvo parte del desprendimiento y evitó que alcanzara la calzada.

El inspector de la Policía Local de Novelda, Javier Cuenca, destacó precisamente la importancia de las medidas preventivas adoptadas tras el anterior incidente. «Gracias a este perímetro de seguridad hoy no estamos lamentando daños personales ni materiales», señaló.

Tras producirse la caída, una brigada municipal de Jardines se desplazó hasta La Glorieta para retirar la rama hacia el interior de la zona cerrada, restablecer el vallado y sustituir la valla que había resultado afectada. Cuenca avanzó además que este lunes, 14 de septiembre, se procederá a completar la retirada de los restos y se solicitará una nueva revisión de las ramas de los ficus.

Tres desprendimientos desde principios de agosto

Este nuevo episodio es el tercero registrado en La Glorieta en poco más de un mes.

El primero tuvo lugar el 4 de agosto, cuando una rama de grandes dimensiones de uno de los ficus situado en la esquina de calle Carlos I con la plaza de La Glorieta se desprendió y causó daños a dos vehículos estacionados. En aquel caso, las primeras observaciones apuntaron como posible causa a una pudrición en el punto de unión de la rama con el árbol, donde la madera presentaba signos de deterioro. La hipótesis planteada entonces apuntaba a una posible acumulación continuada de agua que habría mantenido húmeda la madera y favorecido su degradación.

Aquella información ya advertía de que el buen aspecto exterior y la frondosidad de un árbol no permiten descartar problemas estructurales internos y señalaba la conveniencia de realizar, después de un desprendimiento de estas características, una evaluación técnica del ejemplar y de sus principales uniones.

No obstante, no se ha comunicado por el momento una causa concreta que explique este último desprendimiento, por lo que no puede atribuirse automáticamente al mismo problema detectado en agosto.

El segundo episodio se produjo el lunes, 7 de septiembre, alrededor de las 19:30 horas, cuando otra gran rama cayó en La Glorieta. Tampoco hubo que lamentar daños personales, aunque la zona tuvo que ser acordonada.

El Ayuntamiento valló la zona y anunció una poda urgente

Tras este segundo desprendimiento, el Ayuntamiento decidió el 9 de septiembre cerrar al tránsito peatonal buena parte de La Glorieta, concretamente el espacio comprendido desde el escenario hasta la zona de juegos infantiles, donde se encuentran los cinco ficus de grandes dimensiones.

El concejal de Medio Ambiente, Rubén Millán, explicó entonces que la reiteración de los incidentes justificaba adoptar medidas de mayor alcance y anunció la tramitación, por vía de urgencia, de la contratación de un servicio especializado para realizar trabajos de poda y saneamiento de los cinco ejemplares, árboles de más de 50 años de antigüedad.

Precisamente ese vallado ha resultado determinante ahora. La rama caída el sábado se proyectó hacia una zona en la que habitualmente pueden encontrarse peatones y vehículos estacionados, pero que permanecía desalojada como consecuencia de las restricciones adoptadas tres días antes.

La situación adquiere especial relevancia por tratarse de uno de los parques más transitados del centro de Novelda, situado además junto a un centro educativo y utilizado diariamente como zona de paso por escolares y familias.

La Policía mantiene las recomendaciones de seguridad

Javier Cuenca ha reiterado la petición a los peatones para que, mientras continúe vigente el dispositivo de seguridad, utilicen las aceras situadas junto a las fachadas de los edificios y eviten aproximarse al perímetro cerrado.

El área vallada comprende desde el escenario hasta la zona de juegos infantiles, precisamente donde se concentran los grandes ficus. Según el inspector, el resto del arbolado situado fuera de este perímetro no presenta el mismo riesgo que ha motivado estas medidas.

La sucesión de tres desprendimientos desde el 4 de agosto, dos de ellos registrados en un intervalo de apenas cinco días, refuerza ahora la necesidad de determinar técnicamente el estado de los ejemplares y abordar las actuaciones anunciadas. De momento, el vallado instalado como medida preventiva continuará siendo una pieza fundamental para evitar riesgos mientras se revisa y actúa sobre los ficus de La Glorieta.

Cabe recordar, además, que los problemas relacionados con estos grandes ejemplares no son nuevos. En 2024, el Ayuntamiento tuvo que retirar dos de los siete ficus de La Glorieta después de que los informes técnicos detectaran graves daños estructurales y un elevado riesgo de caída.

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