Art. de opinión de Vicente Díez

El olimpismo, preso del dinero

Hace ya muchos años y varias Olimpiadas en que me extrrañó el detalle de comprobar que se permitió la participación de deportistas profesionales, enmarañando ese espíritu noble y tradicional de que las Olimpiadas eran sólo para deportistas amateurs. El suceso que observé fue que en aquélla, la de Los Ángeles/1984, la práctica totalidad de la selección española de baloncesto jugaba habitualmente en equipos de solera, como el Real Madrid o el FC Barcelona. Si no lo impidieron sería porque habría cambiado el reglamento olímpico y otros países harían lo mismo. Por su parte, las naciones que no tuvieran jugadores de ese nivel, pues… estarían de relleno en el cartel.

Paulatinamente, el profesionalismo… y el poderoso caballero don Dinero, han invadido a las Olimpiadas en otros varios deportes: ciclismo, tenis, balonmano, atletismo y un largo etcétera,  por lo que un/a deportista amateur tiene escasas posibilidades de clasificarse para una final si es por eliminatorias; o destacar en caso de participación numerosa, por ejemplo la Maratón o la carrera ciclista para hombres. ¿Alguien cree que si toman la salida verdaderas figuras profesionales del pedal, como Nibali, Valverde, Cancellara, Dumoulin, Froome y otros varios más "de cinco estrellas", los desheredados "de una o dos estrellas" van a poder hacer algo destacable? Estos casi desconocidos tienen las mismas posibilidades de subir al podio que de acertar el premio gordo de la lotería.

Y esto no sucede sólo en el ciclismo, o en el baloncesto, o en el balonmano… sino en todo deporte donde se enfrenten niveles tan desequilibrados. Si se enfrentan el tigre y el gato montés… ¿por quién apuestas, aunque ambos sean felinos?

Debería ser como antaño, cuando las Olimpiadas se reservaban  al amateurismo, pues los/las "pros" ya tienen ocasiones de sobra para salir en la pequeña pantallaOpino que debería ser como antaño, cuando las Olimpiadas se reservaban  al amateurismo, pues los/las "pros" ya tienen ocasiones de sobra para salir en la pequeña pantalla y en los medios escritos y por ende, en lo que respecta a premios en metálico y otros ingresos, como fijos de salida o similares , el/la amateur recibía como máximo una beca del ADO que le permitía vivir con lo justo para seguir dedicándose a su actividad favorita, el deporte… y sabía que había que esforzarse para conservar esa beca, mejorando o como mínimo, manteniendo esa marca mínima que le permitiese acudir a la Olimpiada o a algún Campeonato continental o mundial para amateurs. Bien es cierto que en décadas ya pasadas, con el olimpismo exclusivamente para amateurs había alguna que otra diferencia o "trampa legal" entre países, pues en las naciones capitalistas, el joven que destacaba sobre sus colegas, pasaba al profesionalismo en equipos donde se fichaba a golpe de cheque al fenómeno de turno y este joven desaparecía para el olimpismo, pues tenía clase o "madera" y su status económico aumentaba;  no obstante hubo una minoría que estando próximo a una Olimpiada, quiso esperar para poder conseguir el oro, aunque éstos fueron minoría; casi todos ellos/as si les llamaban de un equipo profesional, ni lo dudaban. Por su parte, en los países comunistas, cuyos ejemplos más destacados fueron la URSS y Alemania Democrática, dos potencias mundiales del deporte, allí todos sus deportistas eran oficialmente amateurs, pues el profesionalismo estaba borrado de sus reglamentos; por tanto, quien destacase allí, se le apartaba de su trabajo y se dedicaba a lo que le apasionaba. El sueldo o beca consistía en un cargo o nombramiento en el ejército y se podía ver a un "teniente" sin apenas pisar el cuartel y que era nadador de vanguardia, por ejemplo.

Estos deportistas militarizados seguían acumulando con los años experiencia, fuerza, destreza o velocidad en su deporte y arrasaban el podio en Olimpiadas, así como en Campeonatos Mundiales o Continentales amateurs, ya que los occidentales, por ejemplo nuestros españolitos de entonces, eran jóvenes de hasta 20 a 22 años y los de la Europa del Este llegaban a los 30 años con unas facultades y experiencia casi insuperables para sus rivales de Occidente.

Recuerdo el caso de un ciclista ruso, Sergei Soutkourotchenkov, alias "Suko" en la prensa especializada , quien era oficialmente teniente del ejército soviético, allá por los años 1980 al 1985. Este hombre tenía clase innata y 26 a 30 años cuando vencía sin oposición en el Tour del Porvenir, prueba francesa por etapas que entonces se reservaba a selecciones nacionales y equipos comerciales, pero eran chavales que estaban a punto de pasar al profesionalismo y aquella prueba era la última criba antes de firmar el contrato; digamos que les faltaba "el último hervor", mientras que "Suko" era catedrático del pedal comparado con sus rivales. Por cierto, esta prueba por etapas la consiguió Miguel Indurain en sus comienzos como ciclista.  Y casos similares se dieron en otros deportes, al enfrentar a soviéticos y alemanes orientales frente a los novatos occidentales, por muy "firmes promesas" que fueran éstos.

Recalco que con sus matices anteriormente descritos, opino más justa la separación de profesionales y amateurs como se hizo antaño en las Olimpiadas, al actual espectáculo en que enviamos (igual que otros países) a los Rafa Nadal, Pau Gasol, Alejandro Valverde y otros muchos profesionales más. Éstos ya tienen sus torneos o pruebas con enormes medios de difusión; dejemos la gloria efímera de ser medallistas en las Olimpiadas para los/las amateurs.

El caso más evidente a escala mundial que demuestra el profesionalismo es a mi juicio, el atletismo. Se han visto gran cantidad de atletas africanos que actúan con la vestimenta de diversas selecciones europeas; o sea, que este/a africano/a fue al país europeo por alguna competición (incluso metido en una patera, inicialmente); le vieron actuar y los dirigentes federativos dijeron lo que el desaparecido don Santiago Bernabeu cuando vio jugar por primera vez a Alfredo Di Stéfano:  "que me fichen a ése, cueste lo que cueste".

¿Recuerdan a Niurca Montalvo, aquella atleta cubana en salto de longitud con la elástica de "la Madre Patria"? Hace dos Olimpiadas, el atleta africano John Kipketer fue campeón olímpico con la camiseta y la selección de Dinamarca, cuya bandera subió a lo más alto en el podio. Y casos así los hay a cientos. Incluso en España… ¿recuerdan a Niurca Montalvo, aquella atleta cubana en salto de longitud con la elástica de "la Madre Patria"? O sea, que esta "importación" semi fraudulenta la siguen haciendo en cualquier país "receptor", que pueda garantizar al deportista foráneo unas condiciones de medios técnicos; entrenadores; masajistas; gimnasios e instalacioes para actuar y sobre todo, un nivel de vida económico que en su país de origen no pudo ni siquiera soñar. Y el requisito previo a conceder la nacionalidad al inmigrante, que es de vivir previamente algunos años en el país de acogida, se acorta escandalosamente si el/la depòrtista es "de cinco estrellas". Por otra parte, si ese  deportista "importado o acogido" no da la talla, o se ve involucrado en algún escándalo deportivo, ejemplo: dopage, pues… si te ví, hoy no te conozco. ¿Recuerdan el apellido de aquel esquiador de fondo de origen alemán y español de adopción, de nombre Johan… y conocido aquí por "Juanito"? Fue un fenómeno a nivel continental y casi yo diría que mundial y todo kiske se peleaba por salir en la foto junto a él; mas en cuanto le desposeyeron posteriormente de sus títulos por dopaje, "Juanito" se quedó más solo que la una y no se ha vuelto a saber de él. ¡Cuánta trampa e hipocresía nos rodea!

Entonces, ¿qué va a suceder?; pues que los países pobres o tercermundistas seguirán "exportando"  previa suculenta cantidad de dinero "en negro", valga la redundancia, a sus deportistas más destacados. O es el propio africano quien "deserta" de su país natal, pues el olor del dinero es un perfume embriagador.

Yo admito y comprendo, pues siempre fue así, que lo de fichar extranjeros se haga por equipos profesionales, pues invierten el dinero en agrupar en su seno  a los más destacados, sean de donde sean; casos así conocemos todos en el fútbol profesional, o en el ciclismo, baloncesto, balonmano… Pero en una Olimpiada… ¡NO!, pues los Juegos Olímpicos acabarán siendo comparables a una prueba Open, aunque del máximo nivel, en la que se juntarán lobos con ovejas y el resultado será que donde se mezclen, el 99% de las medallas será para los profesionales/lobos y a los amateurs/ovejas les llegarían las migajas y… la posibilidad de que se fijen en ellos/as los muchos cazatalentos que allí acuden para entusiasmarles con promesas de fichajes y una vida mejor, al dar el salto al profesionalismo.

Por último, en el medallero por países, España no es de los países cabeceros en la Olimpiada “normal”, pero en los Juegos Paralímpicos, somos una potencia; sin duda, debido a los muchos apoyos económicos y merecidos que recibe. Entre otras empresas, la ONCE; lo demuestran los resultados en Londres/2012: 17 medallas en la Olimpiada “normal” y 41 en la Paralímpica. A ver si igualamos o mejor, mejoramos esa marca.

5 COMENTARIOS

  1. Estoy casi de acuerdo con lo expuesto, pero ver a los profesionales parece que me gusta más, pues son deportistas conocidos por todos y no los amateurs de los que no he oído hablar.

  2. Opino lo mismo que Vicente. Los profesionales, aunque sean más vistos porque salen más en la televisión, deberían dejar los Juegos Olímpicos para los amateurs.

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