Art. de opinión de Vicente Díez

Habría que cambiar la Ley de Elecciones Generales

De antemano, quiero aclarar que no me considero "enganchado para siempre" a ningún partido político, pues a lo largo de las diversas elecciones pretéritas, he votado a distintas ideologías. Mi posicionamiento personal es este; voy juzgando lo que hacen y dicen los diversos políticos más representativos y poco antes de la votación, ya he decidido a quién daré mi voto; a aquel que opine que es el menos imperfecto, pues la perfección sería imposible de encontrar entre la especie humana. Todos vemos mejor los defectos ajenos.

Y pasando al meollo del tema, recuerdo haber leído y asimilado que "ninguna ley es eterna"; todas se van modificando hasta que desaparecen. Incluso nuestra Ley de leyes, la Constitución Española de 1978, ha experimentado algunas pequeñas puestas al día y de hecho, hubo cinco Constituciones en el siglo XIX desde "la Pepa" en 1812. Surgieron después por otros motivos, como fueron las guerras carlistas, las constituciones de 1837 y 1845. Hubo otras dos en 1869 y 1876 por el derrocamiento y restitución del apellido Borbón a la monarquía española. Ya en el siglo XX hubo dos constituciones; la de 1931 por la instauración de la II República y la de 1978, que devolvió a España al grupo de países democráticos; la actual.

Bien, pues en estos días estamos sufriendo una situación desagradable; a mí me produce vergüenza ajena y es que los líderes de los principales grupos políticos se empeñan en "llevarse el gato al agua"; o sea, la Presidencia del Gobierno. Recalco que quiero dar la imagen de neutralidad  y que por no coincidir totalmente con las ideas de la doctrina dictada desde un partido político, se me señale como portavoz del contrario.

Para que no se me malinterprete, designaré a los partidos políticos con una letra: A, B, C…y que cada cual, piense como le parezca; no voy a nombrar a ninguno de los partidos actuales, pero con un mínimo de deducción, bastará para entenderlo. Los tres partidos con mayor número de votos conseguidos en las pasadas elecciones del 20/Diciembre coinciden en que sus respectivos líderes aseguran tener la fórmula para lograr la presidencia si el resto de ellos, acepta y acata sus ofertas o instrucciones a la hora de los tan cacareados diálogo y negociación. Cada uno de estos tres señores se asemeja a un director de orquesta que pretendiese llevar la batuta en el concierto y que los otros dos, pasen a sumar músicos en la fiesta, pero como relleno. La solución sería que sonase una música distinta a cualquiera de las que cada uno de ellos pensaba interpretar e imponer.

¿Y saben cuál creo que sería la solución?; pues cambiar los artículos necesarios de nuestra Constitución actual, en la que cada partido obtiene en el Congreso y en el Senado, un número de miembros proporcional al de los votos obtenidos. Igual sucede con la Ley de Elecciones Locales y Autonómicas al adjudicar las alcaldías, diputaciones y gobiernos autonómicos. Con el actual sistema, el único requisito para conseguir representantes, es alcanzar un mínimo del 5% de los votos. Pero he aquí que con este sistema, puede haber varios partidos políticos con representación y si las cuentas dan, como ahora, un resultado equilibrado, vemos lo de que no se aclaran porque ninguno de los tres quiere perder la oportunidad de ser Presidente del Gobierno y acusan al resto de no aportar ideas y es porque las sugerencias ajenas les apartarían de su ideología inicial.

La solución final sería cambiar el sistema de votaciones, de una sola votación como ahora y en la que mediante la moción de censura o suma de partidos en la oposición, se puede destituir al alcalde/presidente y a su partido político, si la oposición sumara más escaños que el partido gobernante.  Esta situación se dio precisamente en Novelda en 2011; lógicamente protestaron los votantes a los que les "quitaron" la alcaldía; pero… la ley incluye esta posibilidad y cuando les tocase ser ellos los que "quitaran" al rival, seguro que no protestarían. Como sin duda todos hemos oído, hay otros países en que se votan dos veces o doble votación, tras unas semanas de margen. A la primera votación se puede presentar cualquier partido político, grande o pequeño, con sus ideas, consignas y promesas. Tras la publicación de resultados, sólo los dos partidos políticos con más votos conseguidos pasan a la segunda votación; algo así como una eliminatoria en el deporte.

Llega la segunda y definitiva votación, a la que están llamados de nuevo todos los electores y los directores de orquesta de estos dos partidos mayores, deberán de cambiar el disco de su programa inicial, para atraer al mayor número posible de votantes, tanto de sus fieles seguidores como de aquellos grupos menores que se quedaron fuera, e incluso de los indecisos.  Este sistema tiene la ventaja de que al quedar sólo dos candidatos o rivales, uno de ellos superará al otro y no existe un tercero que podría aliarse con éste o con aquél, para deponer a posteriori al que consiguió más votos.

¿Que alguien piensa que así, siempre lo conseguirán los dos partidos mayores y los pequeños no tendrán apenas posibilidades? Bueno; admito que algo así puede parecernos, pero una parte de "la música" que pretendía tocar el pequeño la ha asimilado el grande, al que votó en la segunda ronda. La ventaja final redundaría en que no se destituiría al que venció y sobre todo, a que con la doble votación no habrían demoras injustas e inútiles como la actual, en que les da igual a estos tres líderes el perjuicio que hacen al país y a la economía con su demagogia y su teoría interna del “yo no he vencido, pero tú tampoco”.

Repito; ninguna ley es eterna y se podría modificar la Constitución si se ponen de acuerdo en ello nuestros políticos, votando al respecto. Concluyo con un último ruego para los tres líderes mencionados… apártense y que sean otros quienes intenten acuerdos, pues ustedes tres han demostrado que quieren dictar lo que el resto ha de votar y nada de negociar.   

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí