Art. de José Fernando Martínez (Charly), publicado en la revista de Beduinos

CORRECAMINOS, COYOTES Y DESFILES DE MOROS

(Dedicado a mis alumnos)

Ahora que los móviles han puesto una cámara en cada persona, cada vez se hace más patente la diferencia entre registrar lo que se pone delante de una cámara y su operador y hacer fotografías que atraigan la atención en un mar de imágenes que nos ha inundado. Para lo segundo se necesita los mismo que para la buena cocina: buenas viandas y fogones, el quipo; buenos ingredientes, el tema; y finamente, y más importante, pasión por lo que se hace. Todo ello no garantiza que conseguirás buenas fotos, pero ya vas por buen camino. Después tendrás que trabajar duro, y sin prisas, en el dominio de la técnica, entendimiento de los temas y control de tus emociones para, finalmente, y no sin esfuerzo y tiempo, olvidarlo todo y hacer fotografías sin tener que pensar en cómo se hacen.


Una vez alcanzado este estadio, hay que aprender a cabalgar con la velocidad que produce la combinación del espacio y el tiempo y que, en un desfile de moros y cristianos, es clave para acabar sacando dos o tres fotos que no se caigan del marco a la primera de cambio. En este nivel es donde se comienza a dominar el instante decisivo del que tanto se habla y que muy pocos consiguen.


Les decía a mis alumnos fotógrafos de Petrel que cuando tienes tres horas o más, en un desfile que ha tardado un año en repetirse, uno no puede ponerse a pensar. Todo lo mencionado debe ya estar consolidado para conectar con el momento y sacarle jugo. Y entonces es cuando les hablo del Coyote y de Buda. El Coyote se pasa la vida comprando productos ACME y nunca coge al correcaminos. Nos pasamos la vida buscando la creatividad fuera de nosotros: de acuerdo con Buda, si te encuentras en el camino a Buda, mátalo. ¿Por qué?. Porque se trataría de un impostor, no puede estar fuera de ti.


Entonces, no compres la cámara marca ACME que hace las fotos perfectas del desfile, porque eran estos equipos los que impedían coger al Correcaminos. Emplea mejor el tiempo en aprender a poner la mente en blanco, para que se puedas escribir en ella lo que pasa a tu alrededor y no te moleste todo lo que has aprendido sobre fotografía ACME. Aprende a poner la mente en agua para que se adapte a las circunstancias y aprende a poner la mente en niño para que las ondas tetha te dejen ver lo que los adultos no pueden. No hace mucho una niña ganó el primer premio de fotografía de moros y cristianos y no fue por su cámara, sino por su visión.


Durante los nueve años que llevo fotografiando las fiestas de moros y cristianos, en poquísimas ocasiones he conseguido atrapar al Correcaminos.


 Os deseo felices fiestas.

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