Art. de opinión de Manuel Sellés

El del mando a distancia y el de la manta de cartón VI

LA CAUSA PRINCIPAL DEL DESASTRE.

El mundo en que vivimos, además de los males o desastres que de la naturaleza se desprenden de vez en cuando, tiene un problema grave con el ser humano.

Los males que proviniendo del hombre, afectan a este mundo, no radican de lo físico ni de su inteligencia; radican de su voluntad. De su espíritu. De su falta de interés por conocer y evitar los males causados por la actitud del hombre.

Al hombre, le atacan y enferman corporalmente, virus y bacterias, que combatiéndolas con el medicamento, en la mayoría de los casos el cuerpo vuelve a su normalidad. Además, le afectan solo a él. Es decir, la bacteria que afecta a un individuo, no afecta a otro a la vez; es necesario que esta pase de un individuo a otro. Es lo que ocurre cuando decimos, por ejemplo, “me han pegado la gripe”. Pero al hombre, le afectan otras cosas que no son materiales. Cosas que no tienen masa como la bacteria que acabo de mencionar, cosas que  no le afectan al cuerpo; le afectan al espíritu.

La actuación del hombre que rebosa bondad… caridad… templanza… honradez… voluntad… etc. afecta beneficiosamente, tanto a sí mismo como a su prójimo, por cuanto de positivo tienen estas virtudes. Pero el hombre es sensible a los ataques de avaricia, codicia, envidia, egoísmo,  pereza, ira, dominio, soberbia, prepotencia, arrogancia, violencia y un largo etc. que le afectan a él y a los demás al mismo tiempo, porque el resultado del comportamiento negativo del afectado por estas cosas, puede perjudicar al prójimo, produciéndose con ello la desigualdad y/o el enfrentamiento. Por desgracia, no existe ni pastilla ni jarabe que cure de estos males al hombre.

Difícilmente alguien, se pueda hacer amigo de quien recibe una bofetada, ¡mas! si el que la pegó, no se arrepiente y pide perdón, ¿verdad?. Este (el que dio la bofetada) con toda seguridad será considerado como indeseable por el mal que ha hecho; por pecador. Pues bien, al virtuoso que actúa con bondad, equidad, caridad y respeto con su prójimo aun no siendo amigo ni conocido, seguro que no quedará como indeseable. Lo más probable es que el que recibió un insignificante y reiterado saludo afectuoso o favor desinteresado del prójimo, procure devolver la atención que recibió de aquel, al menos, ¡aunque algo egoísta!, por no quedar mal; por no ser menos bueno que aquel. A la actitud de aquel se le llama “dar ejemplo positivo”, que seguramente será como sembrar, para después recoger.

Tal vez el hombre y a lo largo de la historia, al llegar a conocer las consecuencias producidas por el modo de actuar (pecados o virtudes), se inventó lo de la religión, adjudicando las virtudes a Dios y los pecados al Demonio. Y si fue así, creo que lo hizo con el fin de tratar de encauzar a este (al hombre) hacia una sociedad más justa y menos indiferente entre individuos, guiándole por el camino de la bondad, de la caridad, del respeto e infundiendo en  el hombre, el amor del Dios todopoderoso y el correspondiente premio otorgándole vida eterna en el cielo. Es decir, en el mundo en el que habitan los extraterrestres; que no es otro lugar que el Universo, incluido en él, el Planeta Tierra. ¡Todos pertenecemos a la misma casa!

A mi modo de ver, ¡¡¡solo a mi forma de creer!!! Entiendo que ese Dios que de niños nos enseñaron y que en el libro del Génesis se menciona como autor de la creación del Universo y la vida que en él habita, es lo supremo, es la razón de las cosas; ¡porque todo tiene su razón de ser! No hay nada en el Universo que no tenga su explicación de, por qué es, cuales son sus causas y de lo que de ellas se deriva. Se puede desconocer la razón mientras no se haya descubierto, pero ello, no significa que no exista. ¡Solo! cuando la razón de la cosa sale a la luz es cuando se conoce. Y esa luz es la lucidez del ser humano para descubrirla, es la Sabiduría que este tiene para conocer las cosas; es la capacidad de entender las cosas, es la capacidad creadora que tiene el hombre que no tiene mermadas sus facultades del conocimiento. Es, ese ser humano que tiene capacidad de obrar de forma positiva (Dios) y que con el paso del tiempo, acaba convirtiéndose en uno más de los que forman el Reinado de Dios Padre. Padre del hombre, que como dice Jesucristo, habita en los cielos en cualquiera de las mansiones que hay en esa casa. No así, el ser humano que obra de forma negativa (Demonio).

De ambas formas de proceder depende, el cómo vaya el mundo.

Y de ese Dios Padre, surge Jesucristo hombre. Ese Jesús que viene de parte de Dios Padre, pero que se gesta y nace del vientre de una mujer humana. Ese Jesús que viene ha habitar durante un tiempo en nuestro mundo con el fin de transmitir al hombre la sabiduría del Dios Padre (el modo de actuar entre seres humanos para que la vida sea placentera, en vez de tensa y desagradable entre estos, como si de fieras se tratara), ¡pero! que para adquirirla, depende del interés de cada individuo por conocerla.

(Juan 6, versículo 44). Dice así:

“Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae y yo le resucitaré el último día”

Ese Jesús que enseña a los hombres ¡que deseando aprender!, le siguen y le prestan atención. Ese Jesús, que en la siguiente lectura, se vislumbra que está dando pistas de: QUIEN es el Padre, DONDE habita y COMO se puede llegar a Él.

(Juan 14, versículos 1 al 11). Dice así:

“No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.”

Le dice Tomás:Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?.” Le dice Jesús:Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.”

Le dice Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”.

Le dice Jesús: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?. Las palabras que os digo,  no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras…”

Dado que Jesús recalca bastante en los Evangelios lo de: “… mi Padre que está en los cielos…”, es de entender que se está refiriendo al Universo. Y en el Universo y por lógica, tiene que haber muchos más lugares que esta tierra donde vivimos. Y los habrá menos evolucionados que nosotros y más evolucionados que nosotros. Que cada cual interprete lo que parecen pistas.

Generalmente, Jesús cuando enseña suele introducir en su técnica, ejemplos del comportamiento humano y de acciones que se llevan a cabo por el hombre en su quehacer diario.

En la siguiente lectura titulada “El óbolo de la viuda” abre los ojos a sus discípulos (al mundo entero) al enseñarles (demostrándoles in situ) el valor del esfuerzo (que es lo que realmente importa en cualquier acto o acción del ser humano) que realizan los protagonistas cuando se trata de hacer el bien común.

 (Mateo 12, versículos 41 al 44). Dice así:

Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo:

“Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, esta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir”

A pesar de que la diferencia de capacidad o posibilidad de los protagonistas de esta lectura queda manifiesta por lo económico, trasladando el significado a la vida real se puede entender a la perfección que lo podemos y debemos aplicar en todos los contextos, es decir, a lo económico… a lo físico… a lo intelectual porque todos no somos iguales…  Trasladando esta reflexión a la vida contemporánea y examinando el comportamiento humano, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que, terminada la ceremonia (ir a misa, o a depositar el donativo el día de la banderita, o a llevar bienes al banco de alimentos), los protagonistas que echaron mucho, con toda seguridad podrían tomar unos vinos con un buen aperitivo antes de la comida, y sin embargo la protagonista que echó poco, hasta es posible que le viniera justo para comprase la barra de pan para ese día, o para pagar el recibo de la hipoteca por comprarse aquello que todo el mundo tiene derecho y da trabajo a los demás. Sin embargo, con toda seguridad, se magnificará la actitud y se les rendirán honores a quienes sin apenas esfuerzo hicieron un grandísimo donativo (que es de agradecer y mucho, ¡por supuesto!), mientras que la acción del pobre, por no ser tan relevante, pasará desapercibida a pesar de su gran esfuerzo. Nos puede gustar o no, pero es una realidad más de los defectos del hombre; juzgar más por lo que se ve, que con reflexión. Y aquí también entra en juego el mensaje de Jesús.

(Juan 7, versículo 24), que dice así:

 “… No juzguéis según la apariencia. Juzgad con juicio justo”.

Así mismo, sigue anunciando la actitud del hombre pudiente sobre el que tiene poca capacidad, según se desprende del proceder del amo de la hacienda, a tenor de la “parábola de los talentos”

(Mateo 25, versículos 14 al 30), que Dice así:

Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.

Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: “Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.” Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.” Mas su señor le respondió: “Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”

Hemos podido comprobar no hace mucho tiempo, que lo descrito en esta lectura también se ha cumplido con (pongo por ejemplo un caso muy relevante) la ayuda a la banca.

No se si era necesaria o no. No soy experto en estas cuestiones y no las voy a criticar. Pero lo que mi entender me dice es que, al que tenía mucho y despilfarró hasta lo que era de los clientes, fue ayudado por parte del gobierno de todos, al gestionarles el préstamo privado para su salvación. Sin embargo, al de abajo, al ciudadano de a pié, ¡al que trabaja para recoger el fruto necesario para su subsistencia y de paso generar la riqueza del país!, poco se le ha socorrido en el desenlace de la crisis. Y lo que sería peor: que tal vez, por no haber pagado el gobierno, a su tiempo, la factura al empresario, este se haya visto obligado a cerrar la empresa y con ello, el trabajador no poder hacer frente al vencimiento del plazo, no encontrar trabajo a tiempo y por ello el desahucio. Y fruto de ello, la banca quedarse con el dinero recibido a cuenta de la vivienda, la vivienda y la de los padres por haberles fiado. Si esto no es dar al que tiene mucho; y al que tiene poco, aun lo poco que tiene se le quita; es que entiendo poco de la vida.

Jesús exhorta a los discípulos (y por ende a todo el mundo) a… “ama a tu prójimo como a ti mismo”,  “lo que quieras que hagan contigo hazlo tú también a los demás”. Frases que, analizándolas, aparentan obligatoriedad, y puesto que la contrapartida está a verlas venir… cuando en realidad, esta actitud, es una manera de sembrar para recibir cosecha.

El mensaje dado por Jesús en lo referente a la capacidad de cada individuo; ¿es mentira? Con toda rotundidad ¡NO! ¿Lo podemos comprobar?; ¡por supuesto que sí! es cuestión de observar nuestro entorno social. No se puede exigir a todo ser humano por igual, porque todos no somos iguales de fuertes, de pudientes o de inteligentes; y… ello, no es motivo para que el débil tenga que tragarse la amargura; al contrario, hay que ayudarle, hay que enseñarle en la medida que este pueda entender; que para eso, el más capacitado, tiene más posibilidades de echarle una mano.

Que cada cual reflexione al respecto, poniendo a su hijo en el puesto del servidor que recibió de su señor un denario para su custodia y fue echado a la calle, o de la viuda que echó solo dos moneditas porque no podía más.

¿Son una simpleza estas últimas reflexiones que lanza Jesús?. El que quiera conocer el verdadero alcance, que transite muy pero que muy a menudo por el paso de peatones con la inquietud de conocer la realidad; unas veces como conductor y otras como peatón. Seguro que se le encuentra su razón a lo de “haz con los demás, lo que quieras que hagan contigo”.

¿Acaso son motivo de enfrentamiento entre las personas? Seguro que a la mayoría de la gente le molesta aquello de “tener que dar yo más que otros”. Sin embargo, que “los obligados a dar más, sean los que tienen más que yo”, no se verá tan mal. O sea, que depende de a quien le toque, está mal o está bien.

O… quizás no se tiene la fe o la esperanza de que la aplicación del mensaje de Jesús pueda redundar en algo positivo para la sociedad.

Tal vez el hombre note ausente al Dios que de niños nos enseñaron. ¡A ese Dios! que dicen que fue antes que todo y que hizo todo de la nada. Al que se referían los soldados cuando agonizaba Jesucristo crucificado y se burlaban de Él diciéndole:

(Marcos 15, versículo 36).

“…: Dejad, vamos a ver si viene Elías a descolgarle”

(Mateo 27, versículo 43).

“… Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere”

¡Al Dios que no debiera consentir! que injustos promuevan las guerras y maten indiscriminadamente a personas inocentes; sean mayores o sean niños.

¡Al que permite! que 85 individuos posean ellos solos, la misma riqueza que la mitad de la población mundial pobre, y la gente pasando hambre.

¡Al Dios JUSTO! que tiene poder para premiar al que hace el bien y castigar al que hace el mal, pero que no aparece por ninguna parte.

A ese Dios que tal vez nunca venga porque ya esté aquí, en la tierra; pero que está atado con cadenas y grilletes dentro de su templo que es el hombre. ¡Allí!, junto al demonio; solo que este último, parece que anda suelto, porque es más ventajoso el beneficio para uno mismo, que esforzarse para el bien de todos, que parece ser de tontos.

Tal vez, la única manera de tener a Dios presente entre los hombres, sea actuar inteligentemente; empleando la lógica puesto que sabemos perfectamente que somos capaces de hacer el bien y el mal  dependiendo de hacia donde miramos y a quien nos dirigimos. Utilizar los grilletes para encadenar al demonio que todos llevamos dentro como lo llevó Jesús, lo venció y acabó cansándose (el demonio) de inquietar a Jesús, como el adicto al tabaco, que vencido el vicio, ya no vuelve a ser inquietado el hombre que pudo con el cigarro. Además, utilizar el mensaje de Jesús a modo de ungüento lubricante, para  que fluya de nuestro interior el espíritu del bien. El espíritu de DIOS.

Creer en Dios o no, es muy particular de cada persona y digno de respeto. En ello radica la libertad del individuo. Libertad que permite Dios Padre, al no entrometerse con el hombre y dejarlo actuar por su cuenta.

Nadie posee la prueba material de que Dios, ese ser semejante al hombre, exista. De que la vida posterior a la actual sea una realidad y en otro lugar del universo. Pero tampoco posee nadie, la prueba contundente de que lo anterior no sea verdad. Lo que a mí me resulta difícil de creer, es que algo tan grande como el Universo y tan maravilloso como la Vida… sean para nada.

Al menos cuando yo estudiaba el catecismo, se definía al Dios de los cielos como La Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Algo tan sobre natural que al hombre le parece imposible de alcanzar. Sin embargo, el hombre es hijo cuando nace, con el paso del tiempo se convierte en padre hasta su muerte, y entre un día y otro, es espíritu; santo o no santo, Dios o Demonio; depende de sus obras, de sus deseos, de su pensamiento; ¡¡de su voluntad!!

La viña y el hombre tienen bastante en común. Ambos tienen su entorno particular; la viña en el bancal y el hombre en la ciudad. La sociedad en el bancal son las cepas, en la ciudad son los hombres.

Todas las cepas no son iguales, unas son más grandes y otras más pequeñas, y no por ello, las más grandes dan más fruto. Este (el fruto), lo da cada cepa en función de su capacidad (no de su tamaño) a pesar de estar todas en la misma tierra, recibir la misma agua y el mismo abono. Así mismo, todos los hombres no somos iguales porque no tenemos la misma capacidad; no tenemos la misma inteligencia. Al igual que la viña, los que más capacidad tienen pueden dar de sí más que los que tienen menos capacidad.

Pero el hombre, además de inteligencia, tiene voluntad. Se puede se inteligente (tener capacidad) y no tener voluntad, por lo cual, poco da de sí este individuo. Sin embargo, otros menos inteligentes pero con voluntad, se esfuerzan por conocer o aprender o ayudar. Quizás por ello, está aquel dicho popular de que “hace más el que quiere que el que puede”.  Acuérdense de las lecturas del “Óbolo de la viuda” y de la del “Señor de la hacienda”

Por todo ello: Por SOLO utilizar la inteligencia para beneficio personal. Por no poner en práctica las virtudes positivas al servicio de la humanidad. Por no sacar de nuestros adentros ese Dios que cada uno tiene. Por no importarnos suficientemente el prójimo, el hombre, nunca dejará de ser totalmente diferente al resto de las especies del reino animal al que pertenece, y será siempre responsabilidad nuestra, que Dios esté AUSENTE en este mundo, y que exista siempre:

El del mando a distancia y el de la manta de cartón.

Muchas gracias a todos por vuestro tiempo.

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