Art. de opinión de Manuel Sellés

El del mando a distancia y el de la manta de cartón V.

¿EL DIOS DINERO? O… ¡EL HOMBRE DEMONIO!

Hace algún tiempo escuché de un tal Sr. Galindo (al parecer da formación a personal de mando empresarial), que al mundo lo mueve el poder, el dinero y el amor.

No TODO lo pongo en duda. No hay más que ver que el PODER juega su papel. Se dice que el AMOR mueve montañas; al menos las cosas hechas con amor aun siendo dificultosas, el final resulta gratificante y por ello, se es capaz de esforzarse. ¿El dinero?. . . huf

Ya podrán apreciar Uds.:

Si no hay dinero no hay inversión,

Si no hay inversión, no hay trabajo con el que ganar dinero,

Si no se gana dinero, no se puede comprar,

Si no se compra, no hay demanda,

Si no hay demanda, no hay venta y por lo tanto no se recapta de nuevo el dinero para volverlo a invertir con el objeto de que la rueda del trabajo siga girando.

Pues bien.

El dinero no es una soga que ate las manos y los pies al hombre para evitar que realice el trabajo que necesita para ganarse el pan y el bienestar,

El dinero no es quien con la azada cultiva la tierra,

El dinero no es quien con el martillo forja al hierro,

El dinero no es quien con la pluma escribe para que quede constancia aunque la memoria falle,

El dinero no es quien con la ayuda de la herramienta levanta las paredes de la casa,

El dinero no es quien decide lo que es bueno o malo para la sociedad,

En definitiva, El dinero no es quien… para nada.

¡Es el hombre!, el que por dinero, es capaz de dejarse regular cuanto y en qué trabajar, para después de realizado el trabajo, COMPRAR EL PRODUCTO fruto de su esfuerzo, ¡que no comprará jamás la máquina! que expuse en la parte IV.

Y si alguien piensa, que gracias al dinero existe el progreso y existe el bienestar, también estará convencido de que:

Gracias al dinero, existen miles de millones de toneladas de basura en todo el mundo que nadie quiere hacerse cargo por que no se le puede sacar dinero; y enterrarlas… también cuesta dinero.

Que gracias al dinero, se derrumban edificios enteros, matando a quienes están dentro de él por no haber puesto suficiente cemento… con tal de ahorrar dinero.

Que gracias al dinero, se parten por la mitad barcos que transportan el petróleo, desparramándolo por el mar por no haber invertido… bastante dinero en fortalecer el barco o haberlo retirado antes de que se oxidara del todo.

Que gracias al dinero, el empresario que se dedica al reciclaje del vidrio, el plástico el cartón y otras cosas, consigue que el ciudadano trabaje gratis todos los días unos minutos de su tiempo para clasificarle el producto, habiendo como hay tanta gente en paro, así, se ahorra de emplear trabajadores a sueldo por lo que tendría que… pagar dinero e impuestos.

Que gracias al dinero, y no a la voluntad del hombre, el chapapote lo ha tenido que retirar de la orilla del mar, el voluntario, porque si no lo hace este (el voluntario), no lo retira el dueño del pozo, o el dueño del barco, o el empresario que compró el petróleo; porque estos últimos, para lo único que querían el petróleo era… para sacarle dinero.

Que gracias al dinero, no se invirtió lo suficiente en el ferrocarril, para poner los medios necesarios con el fin de evitar que el tren entrara en la curva a más velocidad de la adecuada por un despiste de los humanos. ¡No sé, para qué, la inteligencia!; estando los enanitos que lo hacen gratis.

Que gracias al dinero, mueren de hambre millones de personas.

Que gracias al dinero, más de uno se ha quitado la vida al verse sorprendido por este desastre bautizado “la crisis”, como si esta palabra fuera la responsable.

Que gracias al dinero… lo que a Uds. se les ocurra… pensar es bueno.

Parece que en este mundo, EL ÚNICO QUE ESTORBA ES EL DINERO.

Como podremos ver en la vida real, para lo único que de verdad sirve el DINERO es para PONER TRABAS A LA VIDA de los que NO lo poseen, y a los que poseen en cantidad, PODER PARA ESCLAVIZAR AL RESTO DE LA SOCIEDAD.

Verán.

Además de lo dicho en los párrafos anteriores de esta misma parte:

El dinero no se pudre como le ocurre a la patata y por lo tanto es posible su acumulación y utilización en cualquier tiempo, siendo la riqueza del que lo posee, duradera.

El dinero fraudulento se puede guardar en un cajón donde nadie sepa de donde ha venido ni tampoco donde está, así, está libre de obligaciones para con los demás.

El dinero legal se guarda en el banco, representado simplemente por una cifra escrita en una hoja de papel (dinero virtual) porque el banco, no tiene un cajón individual para cada cliente, donde custodiarle su dinero en forma de billete o moneda.

El dinero legal puede viajar a todas las partes del mundo sin necesidad de camión que lo transporte. Simplemente con una nota entre bancos, el dinero viaja y el poder se traslada.

El hecho de estar todo basado en la economía, haber constituido el trabajo como negocio, y ser el dinero el elemento por el que se motiva el ser humano para realizar trabajo… la posibilidad de someter a la sociedad está garantizada.

Cuando al que tiene el dinero suficiente, le parece, es decir, cuando no considera rentable la ganancia que obtiene, porque el trabajador gana más de lo que el GRAN AMO considera, cierra el grifo en un país y lo abre en otro donde haya escasez, porque allí, hay campo virgen por explotar (como en España a partir de los años 40, parte III) y suculentas ganancias que obtener. Todo es cuestión de poner el dinero sobre la mesa y hacer que la rueda del trabajo gire.

En el nuevo país, al principio, y dada la escasez de alimento y del resto de cosas mencionadas en la parte II, el hombre de allí ve al dinero como un Dios salvador que le sacia el hambre y proporciona un estado mejor que el anterior; es decir, el estado de bienestar.

Después de un tiempo de alegrías y creada -al igual que lo hace la droga-  la adicción, el amo, seguramente al ser apretado por los impuestos, dados los servicios sociales que benefician a los que no trabajan y la cantidad de personal en la administración pública, recorta el caramelo del trabajador para seguir ganando lo que antes, comenzando así a desequilibrarse el sistema. El trabajador patalea, pero ¡por si acaso! a regañadientes acepta, pues aunque algo pequeño, el caramelo no está mal.

Otro tiempo más adelante, cuando el trabajador se ha acostumbrado al caramelo no tan dulce, el amo vuelve a apretar la tuerca y el resultado se repite, pues es necesario comer aunque el sabor ya no sea dulce; además, si no lo hace él, teme que lo hará otro que tiene hambre, pues hay gente trabajadora de sobra.

Otro tiempo más adelante, cuando el crecimiento económico comienza a flojear y por lo tanto las ganancias se reducen a la carrera, porque ¡ya no hay! tanta nevera… lavadora… refrescos etc. que producir para el país, el amo se deshace de los servicios de algún trabajador y comienza así a crearse la economía sumergida, porque la necesidad aprieta y los compromisos adquiridos en tiempos de bonaza hay que cumplirlos, bajo el riesgo de perderlo todo. Por lo tanto; más posibilidades de ganancias para el amo.

 

Para hacer honor a la justicia (al menos a la Justicia Divina), no he de tratar a todos los empresarios por igual, ya que no es así. No me refiero al autónomo o empresario -que gracias a Dios son la inmensa mayoría– que honradamente cumple con sus trabajadores. También existe el empresario que lo pasa mal; tan mal que hasta se ve en la necesidad de trabajar por menos dinero del necesario… y hasta en la economía sumergida, quizás con la esperanza de que las cosas cambien a no muy tardar y con tal de llevar algo de trabajo a sus empleados y pan para su boca y la de los suyos. También los hay que aun no teniendo obligación, son capaces de ofrecer trabajo a la persona discapacitada, que por estar disminuidas sus facultades, no ser aptas para la mayoría de puestos de trabajo y además, que su rendimiento puede ser inferior a lo deseable; ahí los tienen. Estos empresarios merecen el cielo. Son capaces de ser caritativos con el débil.

Me refiero al clásico falto de escrúpulos, que menospreciando la dignidad humana y aprovechando la situación de desesperación, le saca partido al menesteroso para perjudicarse él (el sin escrúpulos), lo menos posible. En el fondo, no creo que la verdadera intención de este sea hacerle mal al necesitado por hacerle sufrir a posta; simplemente que por sus ansias de atesorar más, tal vez inseguro de sí mismo por lo que pudiera venir, o quizás dominado por la codicia, se agarra al derecho de enriquecerse cuanto pueda y le trasmite al resto de empresarios, la tentación de protegerse en demasía.

Y… haciendo honor a esa misma justicia también tengo que decir que no todos los trabajadores son honrados. Que los hay tan faltos de escrúpulos como los empresarios perversos. Gente que solo ve derechos y nunca deberes. Gente que se toma la libertad de decidir por su cuenta, cuanto y de qué, tiene que hacer en casa ajena (la del empresario que le dio trabajo). Gente que, como lo que menos le importa, es poner todo el interés en hacer las cosas bien para que todo vaya sobre ruedas, se dedica a meter cizaña y a espolear a los demás compañeros para que le sigan. Actitud esta, que provoca en el empresario la necesidad de proveerse de un escudo contra el trabajador y que siempre pagan justos por pecadores.

Desalmados de los dos bandos, que de su interior solo emana avaricia, codicia, envidia, egoísmo, afán por estar por encima de los demás, etc. Gente que solo se fija en aquel que tiene más bienes que él, pero no se fija si aquel, honradamente llevó a cabo el esfuerzo para obtener el bien.

 

Creo sinceramente que, por ejemplo en España y aunque sea  a medio plazo, no va ha ser posible el nivel de trabajo como el que se alcanzó a partir de los años 60 – 70; ¡salvo que cambien determinadas condiciones que se están gestando poco a poco!, ordenadas por quienes poseen el dinero en cantidad y tienen capacidad de condicionar a los que están al frente de los gobiernos de las naciones de este mundo llamado PLANETA TIERRA por haberse endeudado enormemente el país, sin posibilidades de devolver el dinero prestado si no es con las condiciones que impone el dueño del dinero.

 

¿Se han dado cuenta Ustedes?. De las altas esferas dominantes del mundo se ha dicho que España está en la buena dirección. Que ha mejorado su estado de  crisis, pero siguen insistiendo en que todavía hay que actuar más con las reformas laborales. FIGENSE, ¡CON LA REFORMAS LABORALES!. ¡Sin el menor pudor!. Y esto, no lo ha dicho alguien que calce alpargatas ¡NO!, lo ha dicho gente que viste de traje y corbata. Gente con buena imagen, pero totalmente faltos de humanidad. Precarizar más las condiciones laborales y de bienestar del país. ¡Cinismo! ¿verdad?, siempre apretando al mismo; al que cava la tierra para que ellos también coman patata, al que fabrica la nevera para que ellos también beban la cerveza fresquita, al que fabrica el coche para que ellos también se paseen a gusto, al que le recoge sus basuras porque le molestan… Y solo, con el fin de hincharse ellos más, la bolsa donde guardan el dinero. Porque… necesitar para vivir a lo grandísimo, no necesitan tanto. En el fondo, me parecen gente enferma y/o pobre. Que el pobre que tiene escasez de lo necesario, se esfuerce en dejar de serlo, lo encuentro lógico, pero lo de esta gente, no lo entiendo, por eso creo que está enferma. Y si no está enferma, es que se SIENTEN pobres y por ello, ese afán por ganar más, y más, y muchísimo más; 6, 66, y 666. Se me antoja la cifra de la bestia del Apocalipsis de San Juan.

Y… ¿por qué siempre a los más débiles?. Pues porque es la clase mayoritaria, que por ser tan numerosa -excesivamente sobrada para la oferta del trabajo en un sistema económico como el actual- y no poder comer legalmente por no ganar el dinero que se obtiene por el trabajo, se ve en la necesidad de ofrecerse por menos dinero, sin pararse a pensar que su actitud perjudica al que ya está trabajando, propiciando que el empresario sin escrúpulos los fastidie a los dos. Por desgracia, esto ocurre porque a ninguno de los tres le importan un comino los otros dos. Cada uno a la suya; y el que no pueda, como mucho, simplemente se siente; como si el sentimiento remediara la necesidad.

También porque al que sube arriba a gobernar (que es el que verdaderamente tiene el poder decisorio amparado por el pueblo), actualmente presionado por la situación de deuda pública que han creado antecesores inútiles, y por los que están en la retaguardia (los que mandan con los políticos), les resulta más fácil y menos comprometido, ampararse bajo la protección del que (como dice el dicho popular), “a quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, y por lo tanto, se olvida de las promesas que hizo en su día para alcanzar el poder.

Si el gobernante fuera de otro modo, si realmente amara a la PATRIA como quieren hacer ver en la campaña para alcanzar el gobierno o derrotar al que haya en ese momento, sería el ESTADO el que además de tener la máquina de hacer el dinero, tuviera en propiedad: el control total de los billetes… la energía… las comunicaciones… el suministro de agua, tanto de consumo humano como la de los ríos… el transporte público… la sanidad… la educación… Pero por desgracia, cuando el hombre se emplea en el organismo público, ¡SI!, he dicho bien, en el empleo que no es de un particular, se acostumbra a que nadie le controle y le exija. Tiene la ventaja de que no le cuestan de su bolsillo las pérdidas por su mala gestión. Además, tiene el puesto asegurado, por lo que acaba entrándole la desmotivación y la desgana, convirtiéndose la empresa estatal en una ruina y por lo tanto el resultado es, que allá se apañe cada cual; cumpliéndose en la sociedad otra realidad de esta vida… “el que más tiene, más puede”; tal vez, de seguir así, llegará el día en que se acabará como en la selva.

Ya ven las soluciones que proponen los entendidos del negocio: menos salario, menos prestaciones sociales y más tecnología punta encaminada a abaratar el producto con el fin de: el gran amo ganar más, y que el producto pueda ser asequible ¡aunque sea SOLO! por aquellos ¡POCOS! que tengan la suerte de trabajar aunque sea por menos dinero. Es menester ser ciego para no ver a donde llevan al mundo. Con razón lo de este otro dicho popular: “no hay más ciego que el que no quiere ver, ni sordo que el que no quiere escuchar”.

Y en algunos países (España, por ejemplo) ya ven: seguirles la corriente de volvernos a las condiciones de Asia, de la India y de África para que el trabajador (del que no se puede prescindir en su totalidad) sea lo rentable que a los que tienen el dinero les viene en gana y con ello, poder exportar al extranjero como si esa fuera la salvación de todos los españoles; porque el capital extranjero, no vendrá a España  a remediar la situación de los españoles que están en situación de pobreza. Si viene, -tal como está solicitando la clase política española- será para sacarles partido a los trabajadores españoles que se han visto despojados de su bienestar.

¿Han visto u oído en la televisión, que esos que representan a quienes tienen el dinero en cantidad hayan dicho? “puesto que España está en la buena dirección y ha hecho los deberes, es hora de que les echemos una mano para sacarles del fantasma de la crisis” ¡NO!, yo al menos no les he visto ni oído, sin embargo, si que he visto y oído, que, aunque dicho en otras palabras…  “hay que machacar más”

¿Tiene solución este desaguisado? Aparenta que no; el hombre parece que no es de la pasta adecuada para ello, pero como no hay entuerto que se resuelva si no se pone en marcha una posible solución, habría que empezar por algo. Además, poco a poco, porque el trauma, si es grande, puede hacer más daño que beneficio.

El gobierno debería proceder a valorar, para empezar, no hacer el dinero en billete o en moneda y utilizar el dinero virtual que, como dije antes, consiste en una cifra escrita en un papel (la cartilla) y se transmite de unos a otros a través de: la tarjeta, las transferencias, los recibos domiciliados y cuantos medios semejantes haya, que ya se están utilizando y no es complejo; pagamos por transferencia 0.2 € (20 céntimos) por un mensaje telefónico. ¿Por qué no un café?

¿Por qué pues, lo de el dinero virtual?; porque cuando el dinero en billetes sale de la fábrica, el estado pierde el control físico de cada billete y al estar desparramados surge la posibilidad del pago en negro y el trabajo en negro. De la otra manera, hay un traspaso que deja rastro entre dos cuentas y en función del código, el correspondiente cargo para la Hacienda Pública y la Seguridad Social, además, en el acto; sin esperar a final de mes. Así, la economía sumergida saldría a flote, hay menos posibilidades de fraude, todo el mundo contribuye, y por lo tanto, el porcentaje de impuesto podría ser menor para todos. Supongo que esta opción, a los únicos que les molestará es a los que no les importa defraudar.

También porque como he dicho antes, al estar el dinero en billetes y desparramados, cabe la posibilidad de guardarlos en el cajón que nadie sabe donde está y ello, causar la necesidad de hacer más billetes y vuelta a lo mismo.

Es la manera de evitar que los que tengan oportunidad se lleven a su casa (sin que se den cuenta los demás), lo que no les corresponde porque es de todos.

Además, a los 85 individuos, que tienen acumulada la misma riqueza que la mitad de la población mundial pobre, habría que imponer un impuesto especial, o que den de comer a los que no tienen trabajo y a su familia ¡por supuesto!. Y… si no les interesa ser empresarios por ello, libres son; se pueden poner en la cola para que les den un plato de caliente y un trozo de pan en los comedores sociales, a ver si eso les gusta más.

Fin de la parte V

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