Art. de opinión de José Penalva Navarro

A LAS FLORES DEL ALMENDRO

Sois venidas del cielo,

anunciáis la bendita primavera,

sois el amor de Dios desparramado

por esta bendita tierra.

 

Vosotras, flores del almendro,

estáis teñidas como los ángeles,

de blanco inmaculado y suave rosa,

como el mes del amor,

en que San Valentín y Cupido

son vuestros baluartes.

 

Vosotras engalanáis nuestras tierras,

le dais alegría a la vida,

eleváis nuestros corazones,

y llenáis de amor nuestras almas.

 

Cuando los brotes estallan,

vuestro hermosura deslumbra,

vuestra blancura arrebata,

y se ve a Dios en vosotras,

y se apercibe su fragancia.

 

En invierno, vuestros troncos

parecen inertes, sin vida,

pero en vuestro interior Dios existe,

la vida en ellos palpita,

y cuando florecéis,

los ángeles os dan la bienvenida.

 

También estáis concebidas

para proporcionar alimento,

y un delicado néctar

que las abejas liban con esmero

para darnos energía,

con ese alimento del cielo.

 

¡¡ Estallar, preciosas flores,

acompañarnos en nuestros desvelos,

que vosotras sois como la gloria

en esta tierra de silencios,

donde vuestra venida es,

como una luz en el cielo!!

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