Art. de opinión de Francisco Sánchez (Director de la Universidad CEU de Elche)

Si ustedes me queréis, irse

Si algunos de los políticos actuales quieren de verdad a España y a su democracia, harían muy bien alejándose de los puestos de poder una vez se han de mostrado las mentiras que arrojan por su boquita. Decir que nada ha pasado en la contabilidad A, o B, del Partido Popular, después del demoledor informe que este periódico publicaba el pasado martes 15 de octubre es querer engañar al populacho.
La Agencia Tributaria señalaba textualmente que «sólo el coste que tuvieron para Orange Market los servicios que le facturaron los proveedores quintuplica el gasto electoral contabilizado por el PP». Decía algún tiempo atrás la secretaria general del PP, la Cospedal, que aquel que se atreviese a decir que el PP se había financiado irregularmente en campaña electoral, tendría que vérselas en los juzgados con el PP. Muy bien, señora. Llame usted a la Agencia Tributaria y la sienta en el banquillo. Porque si infumable ha sido verla a usted desfilar contra un tal Bárcenas, morbo daría verla sentada acusando a la Agencia Tributaria, que Hacienda somos todos, de falsear las cuentas del PP.

El problema lo tiene el PP y sus mandamases. Porque el gentío en España no se cree ni a Bárcenas, ni a la Cospedal. Es más, no encuentran a casi nadie que no piense que en ese partido se cobraron comisiones por obras, se organizaron actos en dinero negro y se repartieron sobres entre sus dirigentes que algunos declararían y otros no. ¿Por qué no enseñan sus declaraciones de rentas todos aquellos que aparecen en los papeles de su ex tesorero y comprobamos quién declaraba los ingresos y quién no? Ni uno solico ha sacado la renta. Y eso que algunos declararon que, efectivamente, se llevaron sobres con parné.

El problema lo tiene el PP y sus mandamases. Porque entre creer a su ex tesorero, el Sr. Bárcenas, o creer a la secretaria general del PP, la Sra. Cospedal, se divide el populacho. Unos no creen a ninguno de los dos porque creen que están jugando a salvarse. Otros creen a Bárcenas porque, aunque se lo ha llevado en crudito, parece el testimonio del acorralado. Y porque, y que nadie se olvide, estuvo más años que Matasulén escribiendo libreticas que ahora salen a la luz y taquígrafos. Algunos, los menos y adeptos al PP, siguen creyendo que aquí no se cometió ninguna irregularidad, porque están ciegos, que es la peor enfermedad política que se puede tener. Si los tuyos roban, y tú no quieres verlo, tú, indirectamente, justificas ese latrocinio.

Si el titular es «Hacienda denuncia que el PPCV falseó las cuentas sobre dos mítines de Rajoy en 2007» , y los militantes y cargos públicos que están asqueados de estos comportamientos no se rebelan contra estas prácticas, que luego no se pregunten por qué no les vota la gente. Agazapados, que escampe el temporal de corrupciones y que emerja la economía para recuperar el granero de votos que llegó al PPCV es una quimera. Este desgaste irá a peor. A la imagen de la Sra. Cospedal sentada en el banquillo diciendo lo contrario que su ex tesorero se contraponen los pantallazos que se publicaron aquí con los informes de Hacienda diciendo que el PP falseó sus cuentas. Lo que llegó al Tribunal de Cuentas es correcto sobre el papel, pero es mentira. Lo que se fiscalizó es formalmente impecable, pero existía una contabilidad B y unos sobresueldos, que puesto que a nadie le interesa que salgan, se sabrá poco o casi nada.

Parafraseando a la folclórica, «si ustedes me queréis, irse», diría que si los actuales responsables de esos desmanes quieren al PP y respetan a los militantes y cargos honrados suyos, «irse» sería lo suyo. Como decía el otro día el economista de la London School of Economics, Dr.D. Luis Garicano: «Lo más dañino para la imagen de España han sido las mentiras públicas». Si el partido gobernante no es capaz de purgar a esos que mienten como bellacos en el tema del dinero, ¿en quién vamos a confiar? Si tienen que ir a su casita, que no lo harán. Porque nos quieren, ¿no? ¿O quieren nuestro dinero? Maldito parné.

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