Art. de opinión de José Penalva Navarro

DESEOS DE TI, JESÚS.

Es verdad Jesús mío,
que añoramos tu compañía,
y que por causa del dolor
nos encontramos sumergidos en idolatrías,
porque no se ve más que dinero,
sobre todo en las mentes vacías.

Se que es cierto,
que con nosotros estás cada día,
y que en cada casa puedes entrar
si confraternizamos con tu espíritu
y proclamamos tu venida,
porque el espíritu es energía,
y enseguida da la luz
si la llamada es indulgente
y merece tu compañía.

Te rogamos Jesús,
que a todos los que enfermedad padecen,
que no les venza la cobardía,
y que el dolor puedas dulcificado
si mantenemos buena armonía
entre nuestro espíritu y el tuyo,
porque nos puedes llenar de energía.

Ti visita puede ser
como un ramo de flores,
que transmite perfume
y embriaga la mente enseguida,
y flota en el aire una suave brisa
que denota amor,
y consolación merecida.

Por todo ello, Jesús,
ten nuestras palabras presentes
y latentes como el corazón da la vida,
por eso te pedimos
que nos ayudes a levantar el vuelo
y no herremos más por la vida.

Muchas barreras tenemos puestas
en este erial de la tierra,
y estamos a punto de sucumbir
si no nos comportamos con nobleza.

Porque el hombre aún siendo ser,
de carne es su vivencia,
y por nuestra desordenada vida
y por nuestro celular ambiente,
nos hemos rodeado de telarañas
y atrapados estamos en esta red presente,
que nos estruja hasta sangrar
y podemos sucumbir como animales rugientes.

Es lástima que esto ocurra,
tan provistos como estamos
de inteligencias vibratorias,
para vivir el presente,
y poder conseguir logros
de una vida en paz, y no decadente.

Y como lo llevamos todo al holocausto,
si no maduramos y idealizamos el progreso
que el Padre Celestial nos brinda,
debemos mejorar la vida que él creó,
y que por egoísmos impuros
la queremos destruir
como un volcán donando muerte.

Jesús, que la paz nos acompañe,
y que ésta sea trascendente.

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