Art. de opinión de Francisco Sánchez (Director de la Universidad CEU de Elche)

Ya están llegando

Ya están llegando y no nos estamos dando cuenta. Su lenguaje cerril, pero directo y claro, está calando en sectores amplios de la sociedad. Utilizan lo que saben contra la democracia porque sus argumentos son más «comprables» ahora que nos atiza esta mega crisis asquerosa. Y como si de una película de ciencia ficción se tratase, se cuelan en cada alcantarilla, y en cada cómoda de cada casa, para irrumpir un día. Si alguien no se está dando cuenta, un día será víctima de su intolerancia. O se unirá a la jauría de racistas y violentos que ya habrán enseñado, no las patitas, sino las armas.

Ya están llegando y tenemos que pararlos. El fascismo antidemocrático irrumpe en los escenarios más dramáticos. Esa llamada a la «caza» del extranjero es la más repulsiva de sus estrategias. Aquí no sobra nadie. Bueno, sobran los fascistoides encaramados a una lucha contra «los que no son de aquí». Si nos callamos, otorgamos. Si somos un pueblo silente ante los desvaríos de determinados grupúsculos que engendran odio a nuestros hermanos inmigrantes, no podemos llamarnos europeos. No podemos llamarnos ciudadanos. La democracia es siempre débil, pero los periodos convulsos entre crisis producen un alimento repugnante que hay que eliminar. La democracia no es la tolerancia contra la intolerancia. La democracia es la defensa de los derechos humanos sin adjetivos, sin nacionalidades. Si no estamos dispuestos a luchar contra esa marea subterránea que ahoga derechos humanos, no nos quejemos cuando veamos las injusticias raciales.

También están llegando los radicalismos religiosos. Que son el otro fascismo que se organiza contra la libertad. La imagen de ese seguidor de un Alá vengativo, después de arrancar la cabeza a una persona, es vomitiva. Ese lenguaje clarificador, que argumenta la muerte, cuando la matanza de un ser humano no tiene guión posible en nuestra ética, es repudiable. Podemos estarnos quietitos en casa mientras las hordas religiosas fanáticas se organizan para una reconquista que solo se explica bajo la atenta mirada de la aniquilación de los que no piensan como ellos. Pero ese parón intelectual nos pasará factura. Ni un segundo más deberíamos tolerar las organizaciones religiosas, sean del rito o fe que sean, que justifican la violencia y la muerte. Aquí, no. Si lo quieren hacer en «sus tierras prometidas» allá sus «alás». Pero aquí no hemos llegado para que lleguen con la guadaña preparada a decapitar militares.

Somos más. Esta sociedad española, que es europea, ha visionado demasiada barbarie como para dejar que los grupúsculos se conviertan en hordas. Una democracia fuerte no tolera las posiciones terroristas. Las persigue hasta decir basta. Porque se juega la vida de sus ciudadanos. Al Estado se le pide dureza contra las organizaciones, o personas, que pivotan sobre unos principios que eliminan el juego democrático. No todas las opiniones valen, en democracia. Ese es el argumento que suele dar alas a las entidades terroristas para justificar su sangre. Porque opinar de manera racista, sexista o para vulnerar la ley que todos nos hemos dado, es la antesala del autoritarismo.

El pueblo, nosotros, tendremos que evitar cualquier complacencia con esas frases manidas que aquilatan los fascistas. Los hay de derechas y de izquierdas. El fascismo es la antítesis a la democracia. Y el juego reparador contra las barbaridades que podemos escuchar de esas collas organizadas, pasa por la concienciación de que están llegando.

Y se les puede parar. Si alguien cree que un salvador arregla esto, la violencia emergerá. Porque las soluciones con eslóganes acaban con el raciocinio de las personas. Si dejas que piensen por ti, acabas haciendo lo que alguien quieren que hagas. La verdadera herramienta contra los totalitarismos, escondidos a la vuelta de la esquina, es más democracia. Y más democracia significa medidas contra aquellos que quieren acabar con ella. Nosotros, individualmente, no podemos luchar contra unas mafias totalitarias que tienen sus códigos y sus obediencias muy trilladas. Es nuestro Estado el que tiene que organizarse para luchar contra ellas. Como lucha contra el narcotráfico, contra los pederastas o contra los asesinos de mujeres. Exijamos a nuestros representantes públicos, a los políticos, que se dejen de chuflas. Que el tsunami fascista tiene temperaturas altas últimamente. Saben que están con el caldo preparado. Enfrente somos más. Piénsalo, y créetelo. Tú puedes parar a esta gentuza para que no llegue.

2 COMENTARIOS

  1. Mmmmmmm……….. aqui tenemos un ejemplo mas de un embrión de politico.

    Nada nuevo,la remanida forma de hablar del que no tiene ideas y se engancha al carro de los tópicos que no aportan nada a nadie y que ya el ciudadano común lo sabe de memoria y el gobierno lo evita tocar transformándose en la miel de los principiantes a ese oficio principesco de ser politico, bla,bla,bla.

    Otro mas que quiere entrar al bien servido y pagado pesebre de los políticos por gentileza de todos los que pagamos impuestos y sufrimos por falta de trabajo.Trabajo????? Ese si es un tema,pero…. claro no da ningún beneficio escribir sobre ese tema.
    Otro dia sera,tengamos paciencia que a lo mejor un dia…..

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