Art. de opinión de Francisco Sánchez (Director de la Universidad CEU de Elche)

Revoluciones con papeletas

Hay gentío que dice que estamos en un periodo prerrevolucionario. No sé. A mí todos los periodos pre me parecen que llegan cada mañana cuando me levanto: Pre ducha, pre desayuno, etc. Aquí revoluciones de claveles a lo portugués, de guillotinas a la francesa, o pacíficas a lo India, no van a pasar.

Aquí no va a ver una revolución, hay un cambio de ciclo mental. Es decir, por mucho que algunos se empeñen en tomar la calle para reivindicar, que está muy bien, las cosas tienen un proceso de cambio con las urnas llenas, o vacías, de papeletas.

La verdadera revolución no es el escrache a los políticos. Ni las pancartas por doquier. Ni el vocerío más o menos ilustrado, o canalla. La verdadera revolución pasa por desmontar el actual chiringuito que se han montado los partidos políticos convirtiendo la democracia en una caricatura de sí misma.

Pues claro que en algunas cosas esta democracia es todo menos democrática. Pues, por supuesto que los partidos políticos tienen menos democracia interna que algunas repúblicas bananeras. Claro que hay un puñado de caciques, a la vieja usanza española, controlado los aparatos de los mismos para que nada se mueva, y nadie salga elegido, sin su consentimiento.

Que el PSOE venga a pedir, ahora, que se contemple obligatoria y legalmente, la elección en primarias de los candidatos es un chiste de barra de bar, o de club de alterne. Pero si estos son los magos de la no separación de poderes, del control de los medios informativos, del control dictatorial de la policía, de los montajes a la genteÉ ¿Son estos los que van a regenerar a esta sociedad? Pues, pueden, pero no con ese Rubalcaba prehistórico. ¡Qué bien vienen las pre, para eliminar a gente del panorama político! El futuro de la democracia en España, y no te digo en el PSOE, no puede pasar por un personaje que ha construido su historia con caudales de insuficiencia democrática.

Decía el otro día un tipo que me cae bien, Feijóo, que el PP, que el Gobierno más bien, no tiene relato político para contar lo que está pasando. ¿Cómo va a tener relato un Gobierno si su presidente no atiende preguntas en la mayoría de ruedas de prensa? Ni visita un solo ayuntamiento. Este no se ha enterado que le pagamos nosotros para que salga de la Moncloa a reunirse con la gente. Bueno este ya era así de ministro. El relato que tiene es un disco rayado con el mantra de la herencia, por cierto verdad, recibida de los socialistas. Pero para ganar y hacer casi todo lo contrario que llevaba en el programa electoral, no hacía falta tanto gasto en Gürtel y Bárcenas. Lo bueno de la democracia, por eso no es necesario salir detrás de una pancarta para saber lo que sabemos, es que, al final, «to se sabe». Lo verdaderamente revolucionario no es que algunos del PP se llevasen sobresueldos en sobrecitos, es que la próxima vez no pongamos los sobrecitos del PP en las urnas. Y eso si les duele, o les jode. Porque la manipulación a la que someten a la democracia es «ya tengo mis sobres de papeletas», ahora ya puedo colocar a los míos. No era eso, rufianes.

Siempre he creído en una mayoría silenciosa, que cada vez refleja más el CIS. Esa marea que no es verde, ni blanca, sino pensante y tolerante, pero contundente. Esa que se va convenciendo cada vez más, que la salida a esta situación, pasa por más democracia, no por juntas callejeras o asambleas espontáneas. Lo malo es que eso significa que usted y yo nos tenemos que mojar en la resolución. Esto no lo arregla la casta política actual. Se arregla desde la política, pero desde otra política más participativa y democrática. Y eso, querido lector, pasa por la participación en la vida política. No podemos seguir quejándonos de los políticos actuales sino estamos dispuestos a dar el paso de cambiarlos y sustituirlos por otros ciudadanos. Y eso se hace con una amplia revolución de papeletas que los deslegitime. No se consigue mucho con griterío, caceroladas o procesiones callejeras. Se lo juro por Snoopy, que estos se acojonan si empezamos a llegar a los partidos actuales, o a nuevos partidos, para cambiar esto desde dentro. Ahí sentirán el aliento en el cogote.

1 COMENTARIO

  1. Más o menos, coincido con el autor de este artículo. Conozca a algunas personas, desengañadas de los dos partidos políticos mayoritarios y dicen que no van a votar en las próximas elecciones, para que si nadie votase, así aprenderían que pasamos de ellos.
    He intentado decirles que si no se vota, el voto de cada uno de los no votantes va a parar en partes proporcionales a cada partido. Incluso con comparaciones con deportes tan conocidos como el futbol o el ciclismo; si los dos equipos que todos estamos pensando sólo les separase uno o dos puntos, la Liga entre ellos no estaría segura. Pero hay otros equipos candidatos; ahora bien, si al término de esas últimas jornadas de la Liga, el resultado de estos dos equipos grandes es el mismo (ej: los dos ganan; los dos empatan o los dos pierden) la ventaja sigue idéntica ¿Y a quién beneficia esto? Al líder, pues cada día está más cerca el fin de esa disputa de la Liga (o de las elecciones). En el ciclismo, tres cuartos de lo mismo, si los últimos días se llega en pelotón (no hay diferencias de tiempo) ¿quién es el beneficiario? El líder, pues su mínima ventaja se está acercando cada vez más a la meta final.
    Por tanto (pongamos un ejemplo de resultados en la política) si el PP consiguise el 30%; el PSOE el 25% y el resto sumase entre ellos el 15%, quedaría un 30% sin identificarse. ¿Creen acaso estos no votantes que si ellos no votan, reducirán la plantilla de senadores o de diputados, o de concejales, o de alcaldes? NO.
    Por tanto, cada uno de los partidos gobernará sobre la totalidad de ciudadanos y ese 30% se lo autoadjudicarán los de siempre, los partidos políticos.
    Así es que la solución (y así lo creo) es que votemos a los partidos emergentes (no doy nombres, para que no me «integren» en alguno de éstos) y así, mi voto irá a ese partido al que yo vote; no a los de siempre.
    Por ello, animo a que nadie se quede sin votar, pero votad a quien creais que no lo hará como hasta ahora, pues entre el despilfarro del PSOE y las promesas incumplidas del PP, estamos abocados a la mendicidad; tarde o temprano el dinero irá desapareciendo de España y veremos cómo nos la arreglamos entonces todos, los jubilados como yo y los jóvenes, sin empleo, pues el paro (aunque Abril nos haya dado un mínimo respiro) es lo que dará el balance anual cuando acabe el año 2013, en que todos estamos seguros que el desempleo habrá aumentado.
    Otra versión: si en una empresa que, por cualuier motivo, ve disminuir su actividad (pérdida de ventas, disminución de cobros, etc) al empresario no le queda otro remedio que disminuir su plantilla, hasta que sea como el capitán del barco, pero también abandonará la nave. Bien, pues si en la empresa de la política, los «empleados» o políticos no dan con la solución, habría que disminuir su plantilla y su nómina. ¿Para qué necesitamos tantos concejales; tantos diputados; tantos delegados de Gobierno; y tantos y tantos vividores de la política?
    Como dijo un noveldense hace pocos días en el Información: «No sobran maestros, sobran ministros». Léase que por ministros yo añado que sobran políticos de cualquier nivel, desde el concejal más humilde hasta el ministro más aupado en su pedestal.

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