Art. de opinión del padre Javier Muñoz-Pellín

PASCUA

Ha sido inmolado Cristo, “nuestra Pascua”». Resuena en estos días la exclamación de san Pablo, un texto que se remonta a veinte años apenas después de la muerte y resurrección de Jesús y que, no obstante, contiene en una síntesis impresionante la plena conciencia de la novedad cristiana. (Cfr. Benedicto XVI, Homilía en el Primer domingo de Pascua).

El símbolo central de la historia de la salvación – el cordero pascual– se identifica aquí con Jesús, llamado precisamente «nuestra Pascua».

La Pascua judía, memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto, prescribía el rito de la inmolación del cordero, un cordero por familia, según la ley mosaica.

En su pasión y muerte, Jesús se revela como el Cordero de Dios «inmolado» en la cruz para quitar los pecados del mundo; fue muerto justamente en la hora en que se acostumbraba a inmolar los corderos en el Templo de Jerusalén.
El sentido de este sacrificio suyo, lo había anticipado Él mismo durante la Última Cena, poniéndose en el lugar – bajo las especies del pan y el vino – de los elementos rituales de la cena de la Pascua. Así, podemos decir que Jesús, realmente, ha llevado a cumplimiento la tradición de la antigua Pascua y la ha transformado en su Pascua.(Ib.)

Y puesto que Cristo, como el verdadero Cordero, se ha sacrificado a sí mismo por nosotros, también nosotros, sus discípulos – gracias a Él y por medio de Él – podemos y debemos ser «masa nueva», «ázimos», liberados de todo residuo del viejo fermento del pecado: ya no más malicia y perversidad en nuestro corazón.

«Así, pues, celebremos la Pascua… con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad. Acojamos la invitación del Apóstol; abramos el corazón, en la Confesión, a Cristo muerto y resucitado para que nos renueve, para que nos limpie del veneno del pecado y de la muerte y nos infunda la savia vital del Espíritu Santo: la vida divina y eterna. En la secuencia pascual, se reza como haciendo eco a las palabras del Apóstol: sabemos que estás resucitado, la muerte en ti no manda. “Sí, éste es precisamente el núcleo fundamental de nuestra profesión de fe; éste es hoy el grito de victoria que nos une a todos” Cfr, ibid). Y si Jesús ha resucitado, y por tanto está vivo, ¿quién podrá jamás separarnos de Él? ¿Quién podrá privarnos de su amor que ha vencido al odio y ha derrotado la muerte?

Que el anuncio de la Pascua se propague por el mundo con el jubiloso canto del aleluya. “Cantémoslo con la boca, cantémoslo sobre todo con el corazón y con la vida, con un estilo de vida «ázimo», simple, humilde, y fecundo de buenas obras. «Surrexit Christus spes mea: / precedet suos in Galileam» – ¡Resucitó de veras mi esperanza! Venid a Galilea, el Señor allí aguarda. El Resucitado nos precede y nos acompaña por las vías del mundo. Él es nuestra esperanza, Él es la verdadera paz del mundo. Amén.(Ibidem).

14 COMENTARIOS

  1. Sr. Javier,

    Mil disculpas, lo dice.

    Soy yo quien comete el error al leer. Y quizá con algún desconocimiento del latín y con algún prejuicio establecido de antemano.

    No volverá a pasar.

  2. El texto del Papa se cita en el primer párrafo; a lo largo del artículo hay tres referencias a ese texto: son los Ib. abreviatura de ibidem (de allí mismo, del mismo lugar)

  3. Un articulo corto pero lleno de gozo con informacion que sea o no «copy-paste», nos ahorra la fatiga de buscar las palabras adecuadas para este momento único de todo creyente que vive la Semana Santa como debe de ser!
    salu2

  4. Gracias por escribir P. Javier. Gracias por las clases de latín y de paso de humildad. Gracias por recordarnos siempre cantar con alegría. Y sobretodo gracias por su SÍ! Necesitamos más sacerdotes como ud!

  5. Gracias por escribir P. Javier. Gracias por las clases de latín y de paso de humildad. Gracias por recordarnos siempre cantar con alegría. Y sobretodo gracias por su SÍ! Necesitamos más sacerdotes como ud! Y Felices Pascuas de Resurrección!!

  6. !Es muy esperanzador el texto!
    Celebrar la Pascua es volver a tener esperanza, es pasar de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida, es dejar atrás el hombre viejo y salir como hombre nuevo, el hombre que vive en el amor y no en el odio, el hombre que vive en la verdad, no en la mentira, el hombre imagen de Dios.

  7. Alegria!!!, todo tiene un sentido, la muerte y el pecado, no tienen la ultima palabra!
    Alegria!, pase lo que pase, podemos estar siempre alegres, Dios sabe mas.
    Gracias don javier.

  8. Felices Pascuas!!!!!!!!
    Si tiene razon, podemos ser simples, y humildes, nada tenemos que demopstrar nada a nadie, ni siquiera a nosotros , Dios en toda su Misericordia nos ha liberado de todo para que podamos ser libres, nosotros mismos, sin tener que estar pendientes de lo que opinen los demas, simplemente actuar con la libertad de los hijos de Dios, y como dice su Santidad Francisco I: ayudemosnos unos a otros a ejemplo de Jesus,
    Y dar muchas gracias a Dios y rezar mucho por los sacerdotes y por el Papa.Y por todo el mundo, amigos y enemigos, pues por todoas a muerto y resucitado el Señor, el busca y llama a todos,

  9. Como siempre es un verdadero placer leer y disfrutar de las sabias palabras del padre Muñoz-Pellin, tan profundas como enriquecedoras para nuestra alma. Gracias por estos regalos espirituales que nos reconfortan en momentos tan difíciles y nos llenan de amor de fe y de esperanza.

  10. Excelente, Padre Javier!! muchas gracias por contribuir siempre a avivar la fe y la esperanza! Felices Pascuas!

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