Art. de opinión de José Penalva Navarro

Canto a la vida

Vida, que hermosa cuando apareces,
cuando vienes a tu vida.
porque a ella misma perteneces,
vibrando de amor hacia ti misma,
y te arropamos y te damos cobijo,
y nuestra satisfacción es infinita.

Vienes del núcleo del Padre,
tienes tus sentidos inmaculados,
tu amor a la vida
es sempiterno y acumulativo
y estás llena de sencillez
sublimidad y encanto.

Cuando renaces a la vida
eres la misma primavera,
toda hermosa y bullanguera,
con sus hermosos colores
y sencillez altanera.

Tus renuncias son frecuentes
para renaceres más esenciales,
para tu renovación suprema,
y el encanto de tus albores
son de una belleza que renueva.

Son como el Otoño de la vida,
decaer para renacer,
hojas caducas,
sencillez por doquier.

Olores silvestres,
vida acabada y renovada
la que meces sin tu cuna,
solo por la voluntad de Dios,
porque Tú, vida, solo eres una.

Cuando te apagas lentamente
vuelvas a resurgir
con tu amor permanente,
con tus ansias de vivir,
y nos impregnas tu amor
y tu bello sentir.

Esa renovación frecuente,
es tu mensaje mas preciado,
porque nunca te vas,
siempre queda algo latente,
aquello que quedó grabado
en tu espíritu permanente.

Sigue renovándote,
sigue tus ciclos,
como lo haces siempre,
y dándonos la vida,
como tienes costumbre
por amor, desinteresadamente.

Porque tú, vida,
eres la esencia de Dios
y tu nacer y renacer,
es la mejor contemplación
que la misma vida puede tener.

Gracias vida,
principio y esencia,
amor y ternura
identidad y presencia.

Así es Dios.

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