Art. de opinión de Juan G. Olivares

Padres y madres de esta nación

Bob Dylan, allá por los mitificados 70 cantó algo así: «padres y madres de esta nación, no critiqueis lo que no comprendéis porque los tiempos están cambiando», y tenía razón. Estaba cambiando una sociedad adormecida a un despertar de libertades que , ni más ni menos, es la que nosotros estamos disfrutando ahora, aun.

Los tiempos están cambiando otra vez.

Ya no se propone el sexo libre, ni Mayo del 68 es ejemplo, ni hay que luchar por la libertad de ofrecer un aspecto diferente o por drogas siempre perniciosas. Esos logros son los más visibles de cuando cantaba Dylan.
Hoy la lucha, el cambio, es político pero como en todos los grandes cambios, los padres y las madres tienen grandes dificultades para asumirlos. Hoy los «padres y las madres» de Dylan viven en edificios oficiales, gozan de chóferes o de las migajas que les sobran a sus superiores.
Y no se enteran.

En España militan en dos grandes partidos o en dos pequeños. Así es el organigrama a nivel nacional que dirige el inmovilismo en el que estamos emplazados. PSOE, PP, UPD e IU.

Los dos primeros luchan porque los dos segundos no les quiten los repartos de puestos a que están acostumbrados y los otros por sentarse en los sillones que estos ocupan hoy.

Los dos primeros no quieren cambios que saquen a la luz sus excrementos amontonados bajo las alfombras durante décadas y para ello sangran a sus gobernados, o sea usted y yo, para salvar a sus mantenedores, ellos mismos y su sistema.

UPD, creado del fracaso de una líder del PSOE para sentarse en el asiento gordo, busca ganar un hueco para alternar con sus caras las de los otros, tampoco quieren cambiar muchas cosas y no tienen miedo de jugar con los odios para ganar adeptos. Les va muy bien, eso es cierto, siempre ha ido muy bien eso.
IU, a rastras de un pasado caótico da palos de ciego buscando no se sabe muy bien qué, con demasiada prisa. Busca ganar, no convencer y si lo hiciera veríamos que la sociedad no está preparada para un cambio como el que ellos proponen, de momento. Pero hoy la sociedad está comenzando a moverse por otros impulsos.

Hace no más de unos años solo tenían que estar preocupados por la justicia y a esta la manejaban a su antojo, como hoy, no hay condenados y si los hay son indultados. Gente de lo más variopinta donde los pelajes políticos o personales varían de forma incontestable se niegan a seguir soportando corruptelas, incapacidades o despotismos.

En Novelda hay un mercado solidario. La situación ha hecho que personas ajenas a las instituciones, tan acostumbradas ellas a manejar la caridad, se las hayan saltado y sin permiso ni guía hayan hecho lo que pensaban que debían hacer.

En Novelda se ha paralizado la dádiva de un edificio público a una confesión religiosa a la que pertenece el político de turno. Unas personas, sin permiso ni guía hicieron lo que creyeron que debían hacer.

En Novelda el barrio centro goza de una actividad asociativa vecinal trepidante porque un grupo de vecinos hacen lo que creen que deben hacer.
En Novelda se ha paralizado un desahucio porque un grupo de personas hicieron lo que creyeron que debían hacer sin permiso ni guía.

En todos los casos, los «padres y madres de esta nación», han ido corriendo a salvar a sus hijos de un cambio que solo ellos temen. Han intentado figurar, aparecer en la foto, manejar desde atrás, desde el lado y desde el otro lado, pero nunca desde delante. Han ido a las inauguraciones, se han agarrado al micrófono con avidez o han tratado desesperadamente de ser nombrados en los medios.

Han publicado comunicados defendiendo la postura de las personas para que alguna pizca del beneficio electoral que tanto anhelan les caiga de su lado.
Pero ya no cuela.

No deberían preocuparse tanto de su imagen, porque ellos nos enseñan una y nosotros, hoy, podemos ver cincuenta. Las redes son imparables.
Hoy, aun no se han terminado de convencer de que cualquier dislate que antes nadie castigaba, les puede costar un motín ciudadano, una queja justa, sincera y multitudianaria que ya no pueden controlar. Ya no tienen el dominio, tratan de medrar en el río de voluntad popular del que son despedidos una vez y otra. Solo consiguen promover que personas con cargas ideológicas demasiado fuertes miren con recelo los otros movimientos, nada más.

No se hasta donde llegará el cambio, pero el mundo se mueve.

3 COMENTARIOS

  1. La mala praxis política está consiguiendo lo que jamás hubiera pensado: hipotecar mi vida la de mis hijos y también de mis nietos.Creo que la gente tiene necesidad perentoria por modificar este estado de cosas aunque de la sensación de apatía. Los partidos políticos que aspiren a representarnos dentro de un tiempo como no entiendan que gobernar no es un oficio,ni una carrera de fondo, para ver quién se lleva más dinerito, sino, un servicio que se hace a la sociedad mal andamos .Miraremos con lupa cada gesto ;y pondremos atención en cada palabra dicha.Hemos aprendido mucho y seguimos haciéndolo: tenemos buenos maestros de palabras baldías .Estos dos grandes partidos, que no grandes políticos, nos han abocado ufanamente y sin ningún pudor , como ya dije meses atrás al abismo. Es lacerante el contraste y, se amplía demasiado la distancia y la brecha de las desigualdades.
    Me gusta mucho como escribes, Juan. Un saludo.

  2. Tienes razón Juan, se mueve. El problema es que los acontecimientos y los cambios en la sociedad, se producen a una velocidad (cada vez mayor), que las estructuras tal y como están planteadas ahora, no llegan a tiempo en su ritmo de cambio, para adecuarse a la realidad de cada momento. Eso pasa en cualquier estructura, que para funcionar necesite establecer organigramas de jerarquías. En realidad esos repartos deberían ser de tareas, y no de cuotas de poder. Pero cambiar todo eso es tan complicado… Al final las nuevas estructuras que surgen para cambiar eso, acaban adoptando los mismos tics, a medida que van tomando posiciones. De todos modos, tres hurras por los que no se cansan de denunciar lo que estropea los ideales. Un abrazo.

  3. Que no se esfuercen en salir en las plataformas y en los medios para arrogarse algo que no les pertenece: Quizás la intención es la de querer sacar tajada pensando en el futuro próximo. El mérito se nos debe atribuir a los que nos movemos, sobre todo, en las redes sociales . Podemos en un plis plás cambiar el rumbo de los desatinos que los llamados políticos nos quieran implantar.
    Y, como decía el mítico Bob Dylan( que me gustaba mucho porque transmitía con sus canciones hechos…,acontecimientos. )Tenía razón La generación de los 60-70,( la era de los hippies, como yo la denomino,) empezaba a cambiar, a despertar ..yo era muy jovencita, eh?… aún escucho su música y sus poemas cantados.
    Es cierto ; los tiempos están cambiando otra vez y de qué manera. La lucha por el poder sin importar en lo más mínimo las tretas y falacias de los aspirantes a asentar sus posaderas durante cuatro años en los sillones de los ayuntamientos o,hemiciclos y, desde allí,con su proceder ignominioso que merece un castigo; manejarnos a su antojo .Bueno , fins que nosaltres duiguem prou!!

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